viernes, 11 de octubre de 2024

Primera ruta de avistamiento de aves para personas con discapacidad visual está en los Farallones de Cali

 La ruta, ubicada entre los bosques nublados del barrio San Antonio, zona rural de Cali, comprende 400 m de un sendero que cuenta con 6 puntos con guías especializados y rutas sonoras seguras que les permite a los visitantes con discapacidad visual apreciar, a través de sus cantos y otros sonidos de la naturaleza, la diversidad de colibríes, tangaras, quetzales, tucanes y atrapamoscas que sobrevuelan los Farallones de Cali.

Cada año, unas 500 personas nacionales y foráneas llegan al país para disfrutar de esta primera ruta de avistamiento de aves incluyente, una iniciativa del zootecnista Carlos Mario Wagner, experto en aves de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira. Esta surgió en 2021 como resultado de una convocatoria realizada por la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid) para impulsar proyectos turísticos innovadores después del Covid-19.

El experto en aves, integrante del Grupo de Investigación en Diversidad Biológica de la UNAL Sede Palmira, afirma que “hemos logrado un impacto positivo en la economía local y en la conservación de los ecosistemas, debido en gran parte a que se han involucrado a las comunidades rurales en la protección de la biodiversidad, lo que ha permitido que varias fincas privadas se unan al esfuerzo y se establezcan como puntos de avistamiento”.

Destaca además que “muchos de mis vecinos no entendían por qué dedicaba tanto tiempo a observar aves, pero poco a poco se dieron cuenta del potencial que tiene esta actividad. Al conservar las aves también estamos protegiendo otros grupos taxonómicos como orquídeas, insectos y anfibios”.

Con más de 1.966 especies registradas, de las cuales alrededor de 275 son migratorias, Colombia se consolida como el país con mayor diversidad de aves en el mundo. El Valle del Cauca destaca con 989 especies, de las cuales 562 son de Cali, es decir más del 50 %, lo que convierte a esta región en un verdadero santuario para los amantes de la naturaleza y el turismo de observación de aves, una actividad conocida como aviturismo que ha surgido como una de las estrategias más efectivas ante la necesidad de conservar este patrimonio natural.

Este segmento atrae a cerca de 3.000 aficionados al año en el área de influencia de los Farallones de Cali, sobre la cuenca alta y media del río Cali, en los bosques de San Antonio ubicados en el kilómetro 18.

Ruta pionera

Desde su infancia, el zootecnista Wagner empezó a realizar observaciones y registros fotográficos que con el tiempo recopiló y se convirtieron en un esfuerzo colectivo para conservar los hábitats de estas aves, por lo que en 2004 el lugar fue declarado como Área de Importancia para la  Conservación de las Aves (AICA). Estos sitios se identifican a partir de los criterios de expertos ornitólogos y conservacionistas del mundo, pese a que no se trata de una figura de conservación oficial.

La ruta turística diseñada por él y su esposa, Adriana Márquez, se materializó con el aporte de Juan Pablo Culasso, un invidente uruguayo célebre por su capacidad de distinguir los trinos de más de 3.000 aves.

El proyecto consiste en 400 m de sendero, que a lo largo del trayecto cuenta con 6 puntos en donde se ubican guías especializados y rutas seguras que les permiten a las personas con discapacidad visual disfrutar de la observación de aves mediante la experiencia sensorial de los sonidos y el entorno natural. El éxito del proyecto en Cali llevó a que la ruta se expandiera a comunidades indígenas en la Amazonia y campesinas en los Llanos y el norte del país.

Importancia de estudiar las aves

Además de su valor intrínseco, las aves desempeñan un papel fundamental en el equilibrio de los ecosistemas como polinizadores, controladores de plagas y dispersores de semillas. Sin embargo, la fragmentación del hábitat, la minería y el crecimiento de cultivos de uso ilícito siguen amenazado su existencia.

Por eso el Grupo de Investigación en Diversidad Biológica de la UNAL Sede Palmira estudiará la diversidad genética de las aves de los Farallones de Cali y de la Reserva Forestal Natural Bosque de Yotoco.

Según informa el profesor Jaime Eduardo Muñoz Flórez, coordinador del grupo, “los estudios se adelantarán mediante técnicas moleculares y morfológicas, de donde esperamos que salga un inventario más extenso de las principales especies que habitan en esta región, el cual se convertirá en un libro e involucrará a las comunidades locales en la capacitación, conservación y el cuidado del entorno”.

La experiencia y el valioso aporte realizado por el zootecnista Wagner se dará a conocer como parte de la programación que prepara la Institución para la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Biodiversidad (COP16), que se celebrará del 21 de octubre al 1 de noviembre de 2024 en Cali.








jueves, 10 de octubre de 2024

¿Colombia será capaz de salvar sus páramos de la extinción?

 Colombia alberga el 50 % de los páramos del mundo, ecosistemas vitales para la provisión de agua y la conservación de la biodiversidad. No obstante, la presión agrícola y ganadera ha puesto en riesgo su capacidad para suministrar agua y regular el clima. Así lo manifestaron los expertos invitados al programa especial La UNAL en la COP16, emitido hoy por Radio UNAL, dedicado al tema “Páramos, agua y biodiversidad”.

Los páramos son ecosistemas de montaña que se desarrollan por encima de los bosques andinos, a alturas que pueden superar los 3.000 msnm; por su ubicación en la zona ecuatorial tienen clima frío todo el año y sus suelos de origen volcánico suelen ser muy fértiles. Según datos del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Colombia cuenta con la mitad de los páramos del mundo, lo que representa una inmensa responsabilidad en términos de conservación y gestión ambiental.

Estos ecosistemas, que cubren cerca de 3 millones de hectáreas, son vitales tanto para la biodiversidad como para el abastecimiento de agua de millones de colombianos. Pese a su importancia, afrontan múltiples amenazas que ponen en riesgo su integridad y sostenibilidad.

El profesor Conrado Tobón Marín, de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Medellín, señaló que “aunque los páramos cubren apenas el 2,5 % del territorio colombiano, generan el 85 % del agua utilizada para consumo humano, riego y generación eléctrica en el país. Sin embargo, su deterioro ha reducido su capacidad hídrica en un 25 %”.

Para el académico, esta es una de las razones por las que se han desencadenado problemas como el colapso hídrico en áreas como Chingaza, que afectan el suministro de agua para Bogotá.

Biodiversidad y regulación del calentamiento global

Además de su capacidad hídrica, los páramos son fundamentales para la biodiversidad. El profesor Jesús Orlando Rangel, del Instituto de Ciencias Naturales (ICN) de la UNAL, afirmó que “toda el área biogeográfica del páramo, desde Costa Rica hasta Bolivia, es la región con mayor biodiversidad del mundo; en 55.000 km se encontraron registros de 6.200 especies de plantas con flores, unas 3.600 de ellas autóctonas de dichas regiones. No hay ningún otro lugar en el mundo con tal explosión de diversidad genética”.

“Esta riqueza convierte los páramos en un laboratorio natural para futuras generaciones en busca de soluciones a problemas ambientales y climáticos”.

De igual manera, estos ecosistemas desempeñan un papel crucial en la mitigación del cambio climático al capturar carbono y regular el calentamiento global. El profesor Tobón, dijo que “a medida que el calentamiento global avanza, estos ecosistemas sufren transformaciones que afectan su capacidad de capturar carbono. Los suelos ricos en materia orgánica, característicos de 

los páramos, son fundamentales para almacenar agua y regular su flujo, pero la compactación de estos suelos debido a la intervención humana ha alterado su función.

Cada vez menos agua

De los 2.906.000 hectáreas de páramos en Colombia, solo 1 millón conserva su vegetación original, el resto ha sido transformado por actividades humanas como la agricultura y la urbanización, lo cual ha tenido un impacto directo en su capacidad para regular el agua y conservar la biodiversidad, lo que ha reducido la regulación hídrica en un 40 %.

La cifra es alarmante ya que dicha regulación hídrica es el proceso mediante el cual estos ecosistemas montañosos regulan y mantienen el ciclo del agua en su entorno; los páramos actúan como esponjas naturales capturando, almacenando y liberando agua gradualmente, lo que contribuye a la disponibilidad de recursos hídricos en las regiones aledañas; los aspectos claves son la captación y el almacenamiento de agua gracias a su estructura geológica, y la liberación gradual que regula el flujo de los ríos.

Restauración pasiva no es suficiente

Para revertir la situación, el profesor Jesús Orlando Vargas, director del Grupo de Restauración Ecológica de la UNAL, subrayó la importancia de restaurar las cuencas y microcuencas que nacen en los páramos.

“La restauración ecológica es crucial para recuperar la funcionalidad de estos ecosistemas, pero se necesitan esfuerzos de restauración activa, que implica intervenciones directas y planificadas para rehabilitar un ecosistema degradado, que vaya más allá de la regeneración natural”, indicó.

Advirtió además que algunas técnicas como la restauración pasiva (dejar que la vegetación nativa y los procesos ecológicos se recuperen de forma natural) no son suficientes en zonas donde los suelos están severamente compactados.

En este escenario, es necesario que la comunidad se involucre en la protección de los páramos a través de la participación en proyectos de reforestación, el apoyo a políticas públicas que promuevan la conservación de estos ecosistemas y la concientización sobre su importancia.

Reducir el consumo de agua y evitar la expansión de la agricultura y la ganadería en zonas de páramos son medidas que cada ciudadano puede adoptar para contribuir a la protección de estos vitales ecosistemas.

La conservación de los páramos no es solo un desafío ambiental, sino también una necesidad urgente para garantizar el acceso al agua y la mitigación del cambio climático. Los estudios realizados por la UNAL y su participación en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Biodiversidad (COP16), que se celebrará del 21 de octubre al 1 de noviembre de 2024 en Cali, resaltan la importancia de tomar acciones inmediatas y coordinadas entre el Gobierno, la academia y la sociedad civil para proteger estos ecosistemas.



 




miércoles, 9 de octubre de 2024

UNAL Sede Orinoquia se prepara para el avistamiento de aves más grande del mundo: October

 Con una charla preparatoria, técnicas de observación de aves y el uso de herramientas tecnológicas para el avistamiento, la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Orinoquia está lista para participar en el October Big Day, iniciativa internacional organizada por la Universidad de Cornell para registrar la mayor cantidad posible de especies de aves en todo el mundo, en un periodo de 24 horas. Esta se realizará el lunes 14 de octubre, durante el Día Mundial de las Aves Migratorias.

Además de aportar al registro de la diversidad de la avifauna nacional, esta actividad tiene el propósito de incentivar a los estudiantes de la UNAL a reconocer la riqueza de su territorio desde el campus de la Sede Orinoquia y prepararlos para lograr una jornada exitosa.

Durante esta actividad se registrarán los hallazgos del avistamiento en la plataforma móvil eBird, una base de datos biológica donde los participantes podrán hacer el registro simultáneamente desde diferentes rincones del mundo.

El pasado 4 de octubre en la UNAL Sede Orinoquia se realizó un taller para entrenar a los estudiantes en los detalles que deben tener en cuenta durante la jornada, como el uso correcto de binoculares, de la plataforma eBird, el manejo adecuado de equipos fotográficos y el cuidado personal.


Aunque la charla fue dirigida a estudiantes interesados en avifauna, en el October Big Day puede participar cualquier persona a la que le guste “pajarear” o que sea apasionada por las aves, solo se deben tener en cuenta las recomendaciones.

Recomendaciones para un avistamiento exitoso

El biólogo Andrés Felipe Aponte, profesor de la Institución, dijo que “lo principal es el cuidado personal, pues vamos a estar recorriendo áreas naturales con mucha vegetación y podemos encontrarnos potencialmente con diferentes especies de fauna, se deben usar botas de caña alta que nos protejan de laceraciones por rocas, ramas o animales rastreros; además de una vestimenta cómoda, cubierta, y de colores camuflados para no ahuyentar a las especies”.


También subrayó la importancia de la discreción durante el avistamiento, pues cuando las aves perciben una actividad inusual, suelen implementar sus estrategias de defensa contra depredadores.

Durante el taller los estudiantes aprendieron a ubicar aves utilizando referencias espaciales como las manecillas del reloj o la detección entre ramas; además, practicaron con los binoculares para perfeccionar su manejo y garantizar que no se pierdan detalles en el campo.

De igual manera, mediante guías ilustradas identificaron las especies más características de la región llanera y sus diferencias, como el ibis escarlata (Eudocimus ruber), conocido popularmente en la región como corocora, y la garza paleta (Platalea ajaja) ambas de tonos rosa y patas largas, pero con ciertas diferencias en sus picos y tamaño, entre otras.

“Hay que familiarizarse con las partes o las regiones corporales de las aves, como por ejemplo la parte superior donde está el occipital, se llama coronilla, o las regiones caudales, abdominales, etc. Donde se pueda decir con exactitud las zonas del cuerpo donde hay un patrón de coloración o elementos característicos de la especie. Estos detalles morfológicos son esenciales para identificar correctamente a la especie”, enfatizó el biólogo.

Según el académico, “este evento nos permite generar inventarios de avifauna en todo el mundo, lo que contribuye a iniciativas como el ecoturismo y la conservación”. Precisamente, Colombia se ha mantenido consistentemente entre los primeros lugares en los rankings mundiales, logrando registrar una amplia cantidad de especies pese a tener menor número de participantes comparado con países más grandes como Estados Unidos.

“El ecoturismo en Colombia ha crecido significativamente, y actividades como el October Big Day promueven una perspectiva más profunda del entorno natural y desde ahí se puede crear consciencia y respeto por la naturaleza”, comentó el docente de la UNAL.

Esta dinámica también puede ser una puerta de entrada para futuras carreras, pasatiempos o proyectos de investigación relacionados con la conservación ambiental, por lo que el profesor Aponte concluye afirmando que: “conocer la fauna local es clave para cualquier esfuerzo de preservación y conservación, pues no se puede proteger lo que no se conoce. Este tipo de iniciativas no solo educan, sino que nos permiten apropiarnos de nuestra gran biodiversidad, lo que nos motiva a protegerla”.






lunes, 7 de octubre de 2024

“Casa” modular sostenible mejoraría la calidad de vida en asentamiento irregular de Manizales

 Esta ofrecería un espacio de 36 m2 elaborado con madera aglomerada reforzada y 6 muebles interiores adaptables, y contaría con servicios sanitarios, cocina, tanques para la recolección de agua lluvia con capacidad de 350 litros y paneles solares emisores de energía eléctrica. El grupo de investigación en Medioambiente y Desarrollo de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Manizales ya les entregó los planos a la comunidad de Nueva Esperanza, asentamiento irregular ubicado al noroccidente de la capital caldense.

El trabajo “Hábitat sostenible Nueva Esperanza”, ganador en 2022 de la Convocatoria Nacional para Proyectos de Extensión Solidaria, promovida por la Dirección de Investigaciones (DIMA), se presentó durante las actividades PreCOP 16, en las que la UNAL Sede Manizales visibilizó los aportes de facultades, institutos, grupos y centros de investigación para contribuir a las discusiones y debates de la 16ª Conferencia de las Partes de la Convención sobre la Diversidad Biológica (COP16), programada del 21 de octubre al 1 de noviembre de 2024 en Cali.

Uno de sus creadores, el profesor Gustavo Adolfo Agredo Cardona, actual decano de la Escuela de Arquitectura y Urbanismo de la UNAL Sede Manizales, recordó que la Institución atendió la solicitud de la Personería Municipal, que en su momento indicó que “desde el Plan de Ordenamiento Territorial (POT) de Manizales se determinó que esta invasión carecía de espacios de inclusión para niños (parques infantiles) y adultos (casas de acción comunal 

Hace más de una década llegaron a la vereda Colombia, adyacente al río Cauca –kilómetro 41 de Manizales– personas víctimas del conflicto armado buscando preservar su vida; sus precarias viviendas, construidas con tablas, latas y tejas, son vulnerables a emergencias ambientales.

En dicho terreno, de cerca de 1 hectárea, 500 familias han parcelado lotes, el 80 % de los cuales son usados exclusivamente como vivienda. La mayor parte de esta población no ha finalizado el bachillerato, son madres cabeza de hogar y su subsistencia económica se basa en el comercio y en pequeñas tiendas locales conocidas como chazas.

En el creciente proceso de urbanización se han implementado servicios como la recolección de basura y el suministro de electricidad –aunque intermitente–, y el agua se obtiene a través de mangueras o la recogen en tanques.

Iniciativa viable

Junto a las estudiantes Lorena Estefanía Pérez Nástar, Laura Torres Tejada, Eimy Dahiana Gómez Álvarez y Liliana Lizeth Revelo, de la Maestría en Medio Ambiente y Desarrollo, el profesor Agredo diseñó los planos de una vivienda de 36 m2 que considera los preceptos de la “arquitectura pasiva”, en la cual se prioriza la eficiencia energética como la luz del sol y la ventilación natural, y además su interior debe permitir una calidad de vida digna en espacios que no necesariamente tienen que ser amplios.

“Se trata de un espacio suficiente para tener un antejardín, patio, cocina, sala, baño, comedor, dos habitaciones y una zona de recolección de agua, todo esto en un solo piso o nivel”, anotan sus creadores.

La propuesta, versátil y fácil de construir, se adapta a las necesidades del lugar, y su costo –estimado en 30 millones de pesos– se podría cubrir mediante subsidios de vivienda. El diseño permite alojar entre 4 y 7 personas, las casas tendrían 3 m de alto y 8 m de ancho y de fondo.

La casa está compuesta por dos núcleos: uno principal de 2 m x 4 m; y otro de módulos replicables del mismo tamaño que pueden ensamblarse y agruparse según el uso requerido.

El profesor Agredo destacó que “las necesidades derivadas del conflicto crean una oportunidad para mejorar las condiciones de vida, y resulta paradójico que una comunidad situada a orillas del río Cauca esté sufriendo por la falta de agua, lo que representa una necesidad urgente. Las iniciativas que llevamos a cabo con las comunidades son esenciales para alcanzar avances significativos”.

La estudiante Gómez menciona que “los desafíos ambientales, económicos y sociales surgen a partir de un enfoque participativo que responde a las necesidades de un territorio específico, marcado por la violencia y una historia vinculada al narcotráfico. En esta zona de expansión no urbanizada, según el POT, no hay alcantarillado, agua potable ni vías”.

A su turno, la estudiante Revelo subrayó la relevancia de la vegetación y la avifauna en el área, señalando que la variedad de vegetación y los pisos térmicos propician el cultivo de plantas frutales y medicinales. “Se realizaron talleres prácticos de cultivo, permitiendo que cada hogar tuviera su propio jardín para lograr autosuficiencia”.

La estudiante Torres destacó un aspecto importante de esta iniciativa, y es que, teniendo en cuenta que esta comunidad enfrenta diversas problemáticas “una alternativa eficaz sería optar por el uso de materiales locales adaptados a sus necesidades, lo que contribuirá a la sostenibilidad, y los módulos estarán diseñados para almacenar agua en los techos, que podrá filtrarse para su consumo”, concluyó.







sábado, 5 de octubre de 2024

Transformar el ruido en energía sería viable

 La propuesta busca utilizar sensores piezoeléctricos para convertir el ruido en energía aprovechable. “Estos sensores convierten las vibraciones del sonido en energía cinética, a través de un proceso basado en la física de ondas sonoras que después se puede aprovechar como energía eléctrica”, explicó Juan Sebastián Hernández, estudiante de Ingeniería Física de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Orinoquia, durante el conversatorio PreCOP16 realizado en la UNAL Sede Bogotá.

“La idea surgió cuando me di cuenta de que las energías renovables, como la solar y la eólica, no utilizaban una fuente que también se podría aprovechar: el sonido”, dijo el estudiante, quien, inspirado por sus clases de Física del colegio, decidió que su pasión por la ciencia podía llevarlo a desarrollar proyectos más ambiciosos como este que hoy está en etapa de ejecución.

Aunque el concepto ya se ha explorado en otros contextos, como en estudios realizados en Francia y Australia, en donde se han medido las vibraciones de las bicicletas o de los vehículos al chocar con los reductores de velocidad en una autopista, la idea del estudiante Hernández es “aplicarlo al ruido urbano, específicamente en ciudades como Bogotá, donde los niveles de contaminación auditiva alcanzan los 80 decibeles (dB)”.

“Se trata de un nivel demasiado alto, producido mayormente por fuentes móviles como los carros o los buses del Sistema Integrado de Transporte Público (SITP); además es un factor que hasta ahora no tiene control ambiental”, amplía.

Según cifras mundiales y recomendaciones de especialistas en la audición, el máximo ruido generado por el tráfico y las áreas de comercio no debería sobrepasar los 53 dB en el día y los 45 dB en la noche.

Bogotá está dentro de las ciudades del mundo que más produce ruido en los entornos urbanos, con un rango entre 70 y 83 dB medidos por el Instituto de Investigaciones en Heslington, de la Universidad de York, en Inglaterra.

Propuestas de investigación como estas contribuyen a la sostenibilidad y la lucha contra el cambio climático. Al respecto, el estudiante Hernández subraya que “el uso de energías renovables no se reduce a la dependencia de combustibles fósiles a la que estamos acostumbrados en todo el mundo, o en el caso de Colombia a la dependencia de las hidroeléctricas, sino que también ayuda a mejorar la calidad de vida y reducir la polución que afecta la salud pública”. En ese sentido, su proyecto ayudaría a mitigar la contaminación auditiva, y al mismo tiempo generaría energía útil.

La UNAL y la PreCOP16

El conversatorio PreCOP16 se centró en visibilizar los aportes académicos en pro de la biodiversidad étnica, cultural y ecosistémica, para abordar soluciones frente a la crisis climática.

Las actividades académicas previas a la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Biodiversidad (COP16), que se llevará a cabo del 21 de octubre al 1 de noviembre de 2024 en Cali, busca que cada 2 años se establezcan compromisos vinculantes que aceleren la transición hacia energías limpias y renovables, un tema que está en el corazón de la lucha contra el cambio climático.

La propuesta del estudiante Hernández se presentó junto a otras lideradas por las Sedes de Presencia Nacional de la Institución. Como este, varios proyectos del semillero de investigación Germinando Curiosidades, de la UNAL Sede Orinoquia, fueron socializados por el profesor Jesús Berdugo, su coordinador.

Desde allí, el académico ha asesorado a otros 17 estudiantes involucrados con la innovación y la sostenibilidad. “Los estudiantes están comprometidos en generar ideas novedosas que pueden tener un impacto global. Su motivación es esencial para desarrollar soluciones creativas que aborden problemas locales y globales”, destacó.

Además del impacto ambiental, la investigación también resuena con los objetivos del Plan Nacional de Desarrollo de Colombia, que busca impulsar la transición energética a través de estrategias sostenibles. En este sentido, el docente Berdugo manifestó: “nuestras ideas cuentan con un apoyo técnico que permite que estas propuestas crezcan y beneficien tanto a las personas como a los territorios”.






viernes, 4 de octubre de 2024

Poca diversidad de árboles ha reducido la variedad de aves en Valledupar, ¿por qué?

 Aunque el sirirí, el bichofué, la maría mulata y el periquito bronceado son las especies de aves más abundantes en la capital de Cesar, la creciente urbanización ha generado que la vegetación de la que se alimentan estas aves se haya vuelto muy homogénea, lo que estaría disminuyendo la diversidad de estas comunidades y las funciones que desempeñan. Urge impulsar la siembra de distintos árboles nativos y conservar zonas como los cerros tutelares y los bosques de galería del río Guatapurí.

David Esteban Restrepo Zuluaga, magíster en Bosques y Conservación Ambiental de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Medellín, menciona que “los edificios, calles, centros comerciales y avenidas han transformado radicalmente los ecosistemas naturales, lo que ha perjudicado servicios ecosistémicos que brindan bienestar a todos los individuos, no solo a los humanos, sino también a las aves, por ejemplo”.

Mirlos, colibríes, azulejos y otros pájaros se encargan de dispersar las semillas, es decir de la polinización que garantiza la reproducción de algunas plantas, el control de insectos plaga e incluso de la materia vegetal en descomposición, evitando así la proliferación de enfermedades.

“La urbanización limita todos estos servicios, y esto lo podemos cuantificar mediante los índices de diversidad funcional, que son como gráficas tridimensionales”, anota el magíster.

Para su investigación evaluó el gradiente de urbanización, que clasifica el impacto humano de 0 a 100 –nulo y grado más alto– teniendo en cuenta variables como el aumento en la densidad poblacional, la distancia de las vías, los tipos de usos de la tierra y las especies de plantas, entre otras, y así encontró que la ciudad no tiene niveles inferiores a 65, lo que la hace una zona altamente urbanizada.

“Además determinamos 15 puntos en toda la ciudad, cada uno de 1,76 hectáreas y separados por una distancia superior a los 200 m, para identificar la estructura de la vegetación y caracterizarla junto con las aves que rondaban por allí, trabajo adelantado con estudiantes de pregrado y otros profesionales”, precisa.

Medir el cuerpo de las aves, sus alas, picos, patas

Después de identificar los pájaros, entre los que abundaron el sirirí, el bichofué, la maría mulata y el periquito bronceado, se compararon algunas de sus características físicas, como por ejemplo la forma y el tamaño de sus picos, alas, tarsos o patas, etc.

“Estas características nos dan información sobre su alimentación, si comen semillas o insectos, si se desplazan mucho o poco, y si tienen hábitos alimenticios aéreos o rastreros, y esto nos sirve para entender qué servicios está prestando el lugar”, explica el magíster.

Así, encontró que las aves tenían rasgos muy parecidos entre sí, lo que significa que en la zona hay una redundancia funcional. “Los lugares en los que encontramos más diversidad fue en los menos urbanizados. Además, vimos que factores como la altura de los árboles y la cantidad de follaje tenían relación positiva con la biodiversidad entre las especies”, continúa el investigador.

Con respecto a la relación de las aves con la vegetación para alimentarse de frutos, el que mostró más frecuencia de interacciones fue el saltador ajicero, con 138 eventos, que representan el 18,6 % del total, seguido por el periquito bronceado, con 95 interacciones, es decir el 12,8 % de los interacciones.

Por otro lado, las planta que sostuvieron mayores interacciones fueron el higuerón y el matapalos con 128 eventos, es decir el 17,3 % del total, seguidos del árbol palo rosa con 119 interacciones y el mango con 104.

“Estos resultados nos muestran que las redes de frugivoría de Valledupar son pequeñas, conformadas por un núcleo de aves generalistas (que tienen una alimentación variada) y muy pocas especialistas, lo que ocasiona declives en los procesos y el equilibrio ecosistémico”, explica el magíster Restrepo.

Una de las principales consecuencias de este fenómeno es la posible extinción secundaria de algunas plantas, especialmente de aquellas que necesitan de animales específicos –con picos muy largos y delgados (como los colibríes)– para ser polinizadas.

“Este estudio demuestra la urgencia de implementar planes de manejo y medidas de conservación en la ciudad, sobre todo en sitios como los cerros tutelares, las áreas verdes y los bosques de galería alrededor del río Guatapurí”, concluye el magíster.

La tesis fue dirigida por los profesores Joan Gastón Zamora-Abrego y Juan Fernando Acevedo-Quintero, de la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNAL Sede Medellín.








jueves, 3 de octubre de 2024

Alterar los paisajes naturales afecta salud intestinal de mamíferos silvestres y domésticos

 La deforestación, la extensión de la frontera agrícola y la creciente urbanización están alterando no solo los paisajes naturales sino también la diversidad de microorganismos y parásitos en los intestinos de mamíferos como el oso y el tapir andino, además de bovinos, equinos y caninos. Este hallazgo realizado por investigadores de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira llama la atención sobre el riesgo de enfermedades infecciosas y la posible transmisión entre especies que puede terminar afectando a los humanos.

En el Parque Nacional Natural Las Hermosas, páramo ubicado sobre la cordillera Central de los Andes, se tomaron las primeras muestras de excremento de oso andino, tapir andino, puma y tigrillos en su hábitat natural, con el fin de analizar su microbiota intestinal, es decir la comunidad de microorganismos –bacterias u hongos que viven en el intestino– y la presencia de protozoarios que pueden parasitar el interior de los animales.

El muestreo se extendió más adelante a Arauca, Antioquia, Caldas, Córdoba, Guaviare, Quindío, Risaralda y Valle del Cauca, en donde evaluaron a los monos aulladores rojos. La materia fecal de los titíes se analizó solo en Caldas y Antioquia. También se tomaron algunas pruebas de monos nocturnos, vacas, perros y caballos. En total se colectaron 148 muestras de 8 especies de animales silvestres y de 3 domésticos.

Para determinar la relación entre las características del paisaje local y el impacto de las actividades humanas, con la diversidad del microbiota intestinal y los protozoos entre mamíferos domésticos y silvestres, Néstor Roncancio Duque, doctor en Ciencias Agrarias de la UNAL Sede Palmira, analizó solo para el caso de los animales domésticos 29 paisajes que cubrían 224 km2 en los diferentes departamentos.

La diversidad de parásitos hallados en los ecosistemas intactos fue considerablemente mayor que en áreas degradadas, lo que demuestra que la pérdida de biodiversidad aumenta el riesgo enfermedades infecciosas, ya que la coexistencia de múltiples especies reduce la propagación de patógenos peligrosos.

El índice ponderado de coberturas, que expresa la calidad del paisaje, se calcula desde el punto de vista de las especies y está pensado para que, a mayor estado de conservación mejor para la especie, reveló una alta diversidad de microbiota en los mamíferos.

“El microbiota intestinal también forma parte de la biodiversidad, ya que los microorganismos y parásitos cumplen una función: cuanto más rica sea esa diversidad ambiental, menor dominancia se presentará. Hay un efecto de ilusión, es decir, están allí manteniendo activa una respuesta inmune, pero no llegan a ser altamente virulentos”, explica el experto Roncancio, quien forma del Grupo de investigación en Diversidad Biológica.

Carreteras y enfermedades infecciosas

Los resultados evidenciaron el papel de las carreteras y los ríos en la diseminación de enfermedades infecciosas. El investigador destaca que también se observó que la proximidad a cuerpos de agua tenía un efecto positivo sobre la diversidad microbiana, “mientras que la cercanía a carreteras generaba un impacto negativo, probablemente por el aumento del contacto entre animales domésticos y silvestres en áreas de tránsito”.

Otro aporte de este trabajo fue la identificación de varias especies de protozoarios que no habían sido previamente reportadas en las 8 especies silvestres evaluadas. Taxonómicamente se observó una predominancia de los filos ascomicetos (Ascomycota),Pseudomonadotao Proteobacteria,basidiomicetos (Basidiomycota)yapicomplejos (Apicomplexa), lo que refleja una microbiota intestinal saludable, aunque también la posible predominancia de ciertos patógenos.

En cuanto a las comparaciones entre especies, se encontró una mayor similitud en la microbiota intestinal y la presencia de protozoarios entre caninos y equinos, así como entre tapires y osos. Curiosamente, en los primates el mono aullador rojo mostró una mayor proximidad en su microbiota intestinal a los bovinos y equinos que a otros primates. Los mamíferos domésticos presentaron protozoos que pueden afectar a los silvestres.

También se observó una relación positiva entre la cantidad de bosque y el número de parches de bosque con la riqueza de microbiota intestinal y protozoos para los mamíferos domésticos y para el mono aullador. Cuando la cobertura vegetal natural es más madura o menos transformada, la similitud de la microbiota intestinal es mayor entre ambos grupos.

El doctor Roncancio considera que es fundamental mantener al día los planes sanitarios del ganado y otras especies domésticas para prevenir la transmisión de enfermedades hacia los animales silvestres y viceversa. Destaca además la necesidad urgente de mantener y restaurar los paisajes naturales para minimizar el riesgo de que los patógenos salten de los ecosistemas silvestres a los animales domésticos, y eventualmente a los humanos.

Además de los análisis microbiológicos, el investigador empleó sistemas de información geográfica (SIG) para medir las variables de los paisajes como el tamaño y la forma de los fragmentos de bosque, la distancia entre hábitats y la cercanía a vías o cuerpos de agua. Para clasificar la microbiota intestinal y los protozoarios empleó técnicas de metabarcoding con cebadores dirigidos al gen rRNA 18S y secuenciación Nanopore. Además utilizó la microscopía para validar ciertos agentes identificados.










miércoles, 2 de octubre de 2024

Planificación y sensibilización para evitar el desperdicio de alimentos en Arauca

 En el marco del Día Internacional de Concienciación sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos, un estudio de la Maestría en Soberanía y Seguridad Alimentaria y Nutricional de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) arroja luces sobre el impacto y las posibles soluciones en sectores privados como los comedores industriales, en los que se calcularon unas 8,5 toneladas de comida desperdiciada en solo 2 meses de operación de una empresa de alimentos en Arauca.

Esta cifra es una cantidad suficiente para alimentar a cientos de personas en una región que enfrenta graves problemas de inseguridad alimentaria, por lo que a partir de este estudio se proponen estrategias óptimas de gestión y administración de la producción, además de sensibilización y capacitación para reducir estos desperdicios y mejorar la eficiencia en el uso de los recursos alimentarios.

Según el Departamento Nacional de Planeación, Colombia desperdicia alrededor del 34 % de los alimentos que produce, es decir 9,7 millones de toneladas cada año; en este sentido, el desperdicio de alimentos es una problemática mundial que afecta tanto al país como los contextos locales como el municipio de Arauca.

A pesar de que esta región tiene un importante sector agropecuario, enfrenta elevados niveles de inseguridad alimentaria, con un 46 % de prevalencia moderada y severa en su departamento, según la evaluación más reciente del Programa Mundial de Alimentos (WFP). Este contraste pone de relieve la importancia de gestionar de manera más eficaz los alimentos en la industria y reducir el desperdicio.

Aunque la mayoría de los departamentos presentan leves reducciones en la inseguridad alimentaria frente a los resultados de 2022, Arauca se posiciona en el quinto departamento más afectado del país.

“Es inaceptable ver tal cantidad de alimentos que se desperdicia en una región con altos índices de inseguridad alimentaria como Arauca. La capital es la séptima ciudad del país con mayor índice de inseguridad alimentaria”, expresa Leidy Johana Ocampo Jaramillo, estudiante de la Maestría en Soberanía y Seguridad Alimentaria y Nutricional de la UNAL.

Añade que “la falta de conciencia sobre el desperdicio de alimentos agrava este problema”, pues, aunque muchas veces la inseguridad alimentaria se asocia con la falta de acceso a los alimentos, la investigadora resalta que un aspecto crucial es el mal uso o desperdicio de estos, algo que el sector privado puede y debe mejorar.

Una apuesta por la sostenibilidad alimentaria en el sector privado

La investigación liderada por la estudiante Ocampo plantea estrategias para gestionar y reducir el desperdicio de alimentos en las empresas, como el caso de una organización araucana que ofrece servicios de “casino de alimentos” o comedor a empresas que lo soliciten, especialmente


 
trabajadores del sector de hidrocarburos; durante 2 meses de análisis se encontró allí un desperdicio de casi 9 toneladas, siendo los más desechados los abarrotes como plátano y papa, y las ensaladas.

El estudio se dividió en tres fases: preproducción (recepción y almacenamiento), producción (preparación de los alimentos) y posconsumo (lo que queda en el plato), siendo esta última la que más contribuía al problema, con cerca del 60 % del total de los desperdicios.

“Nos sorprendió ver la cantidad de alimentos que los trabajadores dejaban en sus platos al final del servicio; las razones incluían desde problemas en la planificación del menú hasta la falta de sensibilización, pues identificamos que muchos comensales no están conscientes de la magnitud del problema y tienden a aceptar comida o ingredientes en sus platos que no consumen, y aunque no la toquen esta va para la basura”, explicó la profesional Ocampo.

Una de las estrategias propuestas es la creación de un programa de sensibilización dirigido tanto al personal de la empresa como a los comensales. El objetivo es que los trabajadores sean capacitados en prácticas sostenibles que les permitan aprovechar mejor los recursos, por ejemplo utilizando cáscaras de frutas y verduras en la preparación de nuevos productos como postres o bebidas. Asimismo se sugirió la implementación de un sistema de medición de desperdicios por áreas y por etapas, metodología que se aplicó durante el estudio y que permitió identificar las fuentes de los problemas y proponer acciones correctivas.

En cuanto a los comensales, la investigación sugiere crear campañas de concientización que logren “platos limpios”, es decir que las personas soliciten únicamente la cantidad de comida que consumirán. Además, se propuso realizar encuestas de satisfacción que permitan ajustar los menús, pues “cuando se servían preparaciones que no eran del mayor gusto del consumidor, como por ejemplo la lengua de res como proteína, aumentaban considerablemente los residuos de la comida. Esta información le permite a la empresa tomar acciones, como ajustar los menús de según la aceptación de los comensales para reducir el desperdicio”.

El estudio no solo busca impactar al sector privado de alimentos, sino que además presenta una metodología replicable para otras empresas del país, especialmente en aquellas que no cuentan con grandes recursos para implementar sistemas costosos de gestión de desperdicios como los de las grandes multinacionales. “Es una metodología sencilla y económica que cualquier empresa puede adoptar, no solo para mejorar su operación, sino también para contribuir a la reducción global del desperdicio de alimentos”, indica la investigadora.

Por último, la investigadora Ocampo destacó que la empresa estudiada, además de ser una organización comprometida con la reducción de desperdicios, también impulsa la economía local al comprar más del 70 % de su materia prima a productores de la región, frente a lo cual otra de las propuestas es crear un proceso de economía circular, en el cual los desperdicios de alimentos se puedan entregar a los productores locales para crear compost, cerrando el ciclo de sostenibilidad.

Con este análisis se espera que las empresas del sector privado de Arauca y de otras regiones del país consideren la importancia de gestionar de manera eficiente los desperdicios de alimentos, apoyados en la investigación académica, y a su vez promuevan prácticas sostenibles que beneficien tanto a la comunidad como al medioambiente.






lunes, 30 de septiembre de 2024

Uso de agua en cultivos de arroz se podría reducir hasta en un 54 % sin afectar el rendimiento

 Un estudio para optimizar el uso de agua en los cultivos de arroz, uno de los sectores con mayor huella hídrica en el mundo y que en Colombia emplea entre 2.500 y 3.400 litros de agua por kilo del grano, demostró que existen métodos de riesgo capaces de reducir de un 43 % a un 53 % la cantidad de este recurso necesario para su producción.

Jenniffer Carolina Triana Martínez, estudiante del Doctorado en Ingeniería - Automática en la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Manizales, utilizando modelos de aprendizaje automático (Machine Learning) y junto a otros datos, delimitó estrategias de riego según las características de los lotes productivos. El profesor Andrés Marino Álvarez Meza ha jugado un papel crucial, brindando apoyo académico y orientando el desarrollo de estas técnicas que podrían adaptar el cultivo de arroz ante los crecientes desafíos del cambio climático y el ahorro de agua en la agricultura.

El proyecto RiceClimaRemote reveló que la implementación del sistema de Riego por Múltiples Entradas (MIRI) en el cultivo de arroz puede reducir significativamente el consumo de agua. Este sistema permite una distribución más eficiente al irrigar por zonas específicas, lo que significa que el agua se aplica solo donde es necesaria. En comparación, el riego en cascada (CD), usado tradicionalmente, distribuye el agua de manera continua y uniforme a lo largo del campo, lo que puede llevar a un consumo excesivo y no siempre eficiente.

Para el estudio se realizaron dos ciclos de pruebas: un primer ciclo en el segundo semestre de 2021, que consistió en una prueba inicial para ver cómo las plantas respondían a diferentes técnicas de riego, utilizando drones y sensores para monitorear su salud. El segundo ciclo, durante 2022, ajustó y mejoró estas técnicas basándose en los resultados del primer ciclo, continuando con el monitoreo de los cultivos. Estos ciclos permitieron identificar la mejor forma de usar el agua de manera más eficiente y aumentar la productividad del arroz.

Los estudios demostraron que MIRI disminuye el uso de agua en un 54 % durante el primer ciclo de cultivo y en un 35% durante el segundo, en comparación con el riego tradicional en cascada. Además, al combinar MIRI con el método de riego alternado seco-húmedo, que consiste en alternar periodos de riego y secado en los campos, se lograron ahorros adicionales del 48 % y 43 % en los ciclos uno y dos, respectivamente, sin afectar el rendimiento de las cosechas.

Innovaciones en sistemas de riego

Uno de los logros más destacados del proyecto fue la implementación de nuevos sistemas de riego, especialmente el MIRI, que no solo reduce el uso de agua, sino que también mantiene altos niveles de productividad en los cultivos. La productividad del agua en el estudio osciló entre 0,67 kg/m³ con métodos tradicionales y 1,07 kg/m³ y 1,24 kg/m³ con el uso de MIRI, lo que demuestra su eficiencia en la optimización del uso de agua. En comparación, los métodos tradicionales de riego  en cascada mostraron la productividad más baja y fueron menos eficientes en términos de distribución del agua.

El estudio reveló que no hubo diferencias significativas en el rendimiento de los granos entre las diferentes técnicas de riego, lo que refuerza la viabilidad de implementar estos sistemas de ahorro de agua. Aunque la biomasa seca mostró variaciones, con MIRI obteniendo los valores más bajos en el ciclo 1 y el riego en cascada en el ciclo 2, el impacto en la producción final no fue relevante.

Los índices de clorofila y vegetación no presentaron diferencias significativas en el ciclo 1; sin embargo, en el ciclo 2, los índices se alinearon con las tendencias de la biomasa. Es destacable que MIRI mostró la menor variabilidad en estos índices, mientras que el riego en cascada presentó la mayor, atribuida a la distribución desigual del agua.

Estos resultados son particularmente relevantes para los pequeños agricultores, quienes podrán optimizar el uso del agua en sus cultivos sin afectar el rendimiento de sus cosechas. Los métodos de programación de riego, basados en el monitoreo visual de la humedad del suelo, se perfilan como una estrategia efectiva para promover prácticas agrícolas más sostenibles.

Capacitación y conciencia en el campo

Los talleres interactivos y las jornadas de campo fueron componentes esenciales del proyecto, brindando tanto a agricultores como a investigadores la oportunidad de comprender la importancia de adoptar estos nuevos métodos de riego. En un total de cinco talleres entre 2021 y 2023, junto con varias visitas al sitio, más de 350 participantes se involucraron con expertos del centro de investigación Nataima de AGROSAVIA. Estos talleres no solo ofrecieron capacitación práctica, sino que también fomentaron una mayor conciencia sobre cómo el cambio climático está reformulando las prácticas agrícolas, especialmente en el cultivo de arroz.

Un evento clave fue una jornada de campo sobre sistemas de riego innovadores, realizada en abril de 2023. Durante esta actividad, los participantes pudieron observar de primera mano los beneficios del riego por múltiples entradas y el riego alternado seco-húmedo, así como la implementación de sistemas de monitoreo del suelo para optimizar el uso de agua. Estas innovaciones son esenciales para enfrentar los desafíos agrícolas que trae la variabilidad climática.

Tolima: un modelo de agricultura resiliente

Los hallazgos del proyecto RiceClimaRemote demuestran que el cultivo de arroz no necesita depender de métodos obsoletos y altamente consumidores de agua. La exitosa aplicación de la técnica MIRI destaca cómo las prácticas agrícolas innovadoras pueden conservar recursos hídricos esenciales mientras aseguran altos rendimientos. Esto proporciona un modelo que no solo puede replicarse en otras regiones de Colombia, sino también en otros países afectados por la crisis climática.

Con estos descubrimientos, la región del Tolima se está posicionando como un referente en la investigación y aplicación de prácticas agrícolas adaptativas, lo que podría contribuir significativamente a la resiliencia del sector agrícola frente a las amenazas del cambio climático.

Este proyecto es desarrollado en el centro de investigación Nataima de AGROSAVIA en convenio con la Universidad de Ibagué y financiado por el Gobierno Flamenco a través de ILVO, el Instituto de Investigación de Agricultura, Pesca y Alimentación de Flandes, Bélgica, culminó el 13 de septiembre de 2023.