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martes, 6 de junio de 2023

Antártida: disminución del hielo afecta aguas del Pacífico y Caribe colombianos

 En febrero de 2023 el hielo antártico registró su menor proporción en 45 años, al llegar a un 34 % menos de la media habitual. La problemática, que se agudiza cada vez más, ha motivado a investigadores de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) a evaluar factores como temperatura, intensidad de los vientos y cobertura de hielo marino en estas zonas, por las cuales fluyen las corrientes de agua que llegan no solo al Pacífico y al Caribe colombiano, sino a todo el mundo.

El alto precio de los rayos de Sol lo están pagando de manera inmediata los polos de la Tierra, y en especial lugares como la Antártida, que alberga no solo el 90 % del hielo terrestre sino también el 77 % del agua dulce del planeta, por lo que no es de extrañar que su importancia sea de grandes dimensiones para la vida en la Tierra.

Sin embargo, el iceberg de calor que se está formando tiene en jaque a estas zonas –hogar de pingüinos, focas y gaviotas, entre especies marinas– y que son el punto de partida para que el agua calentada, que empieza a comportarse como una sopa, se impulse con los intensos vientos hacia otras zonas marinas.

La geóloga Valentina Sandoval Pinilla, integrante del grupo de Investigación en Oceanología (CENIT) de la UNAL, se interesó por evaluar el oeste de la península Antártica, que, según los reportes de los últimos años, es una de las más afectadas por el calor inminente que viene de los rayos solares y que se ha intensificado con el debilitamiento de las capas atmosféricas que protegen la Tierra.

“Encontramos que entre 2012 y 2021 el aumento de la temperatura de las aguas superficiales del mar ha sido muy alto en esta zona, y ha dependido de las estaciones: en febrero y marzo, cuando termina el verano y empieza el otoño, el calor es mayor, mientras que en agosto y septiembre ocurre lo contrario”, asegura.

Añade que, “esto es importante porque la intensidad del viento, que de su valor esperado ha aumentado entre 0,7 y 0,8 m/s, arrastra las aguas superficiales y las lleva más hacia el fondo, concentrando el calor en otras zonas marinas e intensificando con su velocidad y fuerza la disminución de la cobertura de hielo marina”.

Según la oceanóloga Nancy Liliana Villegas, profesora de la Facultad de Ciencias de la UNAL, “lo que ocurre en el Pacífico y Caribe colombiano tiene un impacto en la Antártica y viceversa: los sistemas de agua están directamente relacionados, y el aumento de la temperatura en esos lugares que parecen lejanos está más cerca de lo que parece”.

Estos análisis ayudan a entender las teleconexiones, que son los vínculos climáticos entre distintas regiones geográficas y tienen distintos tipos de rutas de circulación de anomalías climáticas como aumentos del calor en aguas marinas por el globo terráqueo, por ejemplo, la oscilación del sur (SO), que se da por la zona del Pacífico occidental y oriental, o la oscilación antártica (OAA), que se mueve desde la Antártica hacia el norte o sur según la época.

En 2018 el informe del Grupo Intergubernamental de Expertos Sobre el Cambio Climático (IPCC) alertó sobre las consecuencias de un posible aumento de 1,5 °C en la temperatura de la Antártida, señalando que el oeste de la región se está calentando más rápidamente que el este, y además que el oeste tiene una mayor productividad ambiental, ya que alberga especies marinas de animales y plantas esenciales para los ecosistemas.

“El permafrost, que es la cobertura polar o de hielo marino, está disminuyendo debido a que el flujo de aire frío, que debería estar llegando desde los casquetes polares y neutraliza el calor, ya no es el mismo y su consecuencia directa es la concentración de altas temperaturas en aguas superficiales, que luego serán empujadas a otras profundidades y circularán por zonas como el Pacífico o el Caribe”, indica la profesora Villegas.

Para la investigación se usó la base de datos Copernicus Climate Change Service, que es de acceso libre y gratuito y que desde hace más de 80 años reúne información sobre los cambios en temperatura, vientos y cobertura marina del mundo.

Con la información de cada mes desde 2012 hasta 2021, que era el intervalo que le interesaba a la geóloga por la expansión del calentamiento global, y sobre todo en el deshielo del oeste de la península Antártica, puso a prueba algunos softwares de análisis y visualización como NOAA-PMEL/ Ferret, especializado para oceanógrafos y meteorólogos.

“Se tuvieron en cuenta 4 puntos de interés de esta zona de la Antártica, que están en latitudes desde los 77° oeste con 71° sur, hasta los 59° oeste con 61° sur, luego el mapa de estas zonas de la Antártica se dividía en transectos, que son pequeñas partes, para ver cómo evolucionaba el fenómeno de aumento de temperatura desde 2012 hasta el 2021, intensidad de vientos y cobertura de hielo”, señala la investigadora Sandoval.






jueves, 27 de mayo de 2021

Colombia instalaría una base temporal en la Antártida

 En agosto de 2021 se espera la entrega formal del proyecto, para que la Comisión Colombiana del Océano (CCO) –que lleva las riendas de esta iniciativa– tenga las bases para construir una estación temporal de verano en esta zona.

La Antártida, con una extensión de 14 millones de kilómetros y considerada incluso el sexto continente, es un importante regulador del clima, con una de las principales reservas de agua dulce del planeta y donde se encuentra el lugar más frío registrado en la historia.

Así lo explicó el capitán de corbeta Wilson Ríos, oficial naval de la Armada Nacional y codirector del proyecto de planeación de una base temporal colombiana en la Antártida, durante la Catedra José Celestino Mutis, de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), en la cual hizo un recuento de cómo ha sido el camino recorrido por Colombia para tener una base allí.

Después de los análisis realizados hasta el momento se considera que el punto ideal para la base es la zona sur de la isla Livingston, cerca de la base búlgara y una base española en la península antártica. Se espera tener una infraestructura modular con capacidad para alojar a 30 personas, soportar las condiciones extremas de temperatura –viento, nieve y radiación– y ser sustento logístico y operativo para las actividades científicas.

El oficial de la Armada recordó que durante el siglo XIX, países como Francia, Nueva Zelanda, Australia, Noruega, Argentina, Chile y Reino Unido empezaron a reclamar ese lugar por el interés que había en la caza de ballenas, además de las ambiciones colonialistas y de posición estratégica.

En 1959, cuando la ONU asumió como gobierno depositario y la Antártida se declaró como territorio para la humanidad, los 12 países signatarios firmaron el Tratado Antártico que daba origen a un contexto jurídico especial, el cual prohibía reclamaciones de la zona o que se hicieran pruebas militares o nucleares allí.

Unos años después se planteó la posibilidad de explorar la Antártida con fines comerciales –Tratado de Wellington–, pero en 1990 apareció el Protocolo de Madrid, que se oponía a esa explotación y consideraba la evaluación del impacto ambiental, la conservación de fauna y flora, el tratamiento de residuos y la prevención de la contaminación marina.


Actualmente hay 36 estaciones antárticas temporales que solo se habilitan en el verano austral, a fin de año, y 40 permanentes, la mayoría en la península Antártica, que es el lugar más cercano al continente.

Colombia en la Antártida

“En este proyecto hay intereses tanto nacionales –cooperación en la investigación científica con otros Estados– como marítimos –como los estudios científicos, la proyección de poder  naval y de recursos ambientales– y de política exterior, como la visibilidad en la comunidad científica”, explica el capitán Ríos.

En los años 80 se dio el boom antártico latinoamericano y países como Brasil, Perú y Ecuador se interesaron en crear expediciones e implementar estaciones allí. En 1988 Colombia aprobó la Ley 67 que reconocía el Tratado Antártico, y en 1990 se creó la Comisión Nacional de Asuntos Antárticos, que nunca ha sesionado.

No fue sino hasta 2014 cuando el país hizo su primera expedición; en 2020 adhirió al Protocolo de Madrid, que le da voz y voto en las decisiones medioambientales antárticas, y en 2021 se completaron 7 expediciones científicas.

El programa antártico colombiano comprende cinco fases hasta 2045. Actualmente está por empezar la cuarta, que va de 2021 a 2032, con el establecimiento y funcionamiento de la estación científica permanente. Entre 2032 y 2045 se establecerán los campamentos para la llegada al polo sur geográfico.

“Hay cuatro tipos de estaciones posibles: un campamento, que se levanta para una investigación específica y puntual; un refugio, infraestructura permanente pero no habitada que se puede usar si es necesario; una base temporal, infraestructura permanente que solo está habitada en el verano austral –entre octubre y marzo del siguiente año– y una base permanente que esta tripulada todo el año”, indica el capitán de la Armada.

Advierte además que “al estar comprobado que en la Antártida hay recursos no renovables en importantes cantidades y el 70 % del agua dulce del planeta, sería clave ser miembro consultivo del Protocolo de Madrid –que toma las decisiones– e instalar una base permanente es un paso importante para lograrlo, aunque para ello se deben integrar empresas. No puede ser solo iniciativa del Estado o de las instituciones de educación superior”.