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jueves, 31 de julio de 2025

Terremoto en Rusia le recuerda a Colombia su riesgo sísmico y de tsunamis

Tras el sismo de magnitud 8,8 en Kamchatka (Rusia), la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) emitió una advertencia para la costa Pacífica colombiana por posible formación de olas. Cauca, Nariño, Chocó y Valle del Cauca estuvieron en estado de riesgo, aunque la alerta se redujo a una recomendación. Según experto de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), este tipo de terremotos —propios de zonas de subducción como la del Pacífico colombiano— puede generar tsunamis cuando el fondo marino se eleva abruptamente, como ocurrió en Tumaco en 1979.


 El profesor Germán Prieto, del Departamento de Geociencias de la UNAL, recuerda que Colombia está expuesta a eventos similares. “Hace 46 años ocurrió un terremoto de magnitud 8,2 en Tumaco, que generó un tsunami con olas de hasta 6 m”. Aunque ni los terremotos ni los tsunamis se pueden predecir, sí es posible monitorearlos en tiempo real y activar alertas tempranas que permitan evacuar a la población de zonas costeras antes de la llegada de la ola.

El monitoreo depende de dos sistemas centrales: las estaciones sismológicas, que detectan inmediatamente la magnitud y ubicación del sismo, y los sensores oceánicos, como los buoys o flotadores ubicados en distintas zonas del Pacífico, que registran con gran precisión el nivel del mar y alertan sobre cambios bruscos. Esta información es transmitida por satélite, lo que permite ganar minutos o incluso horas antes de que la ola impacté las costas.

En el caso colombiano, un tsunami tardaría en llegar desde decenas de minutos hasta poco más de una hora, mientras que en lugares como Hawái o Japón el tiempo de arribo puede ser de 6, 10, o incluso 12 horas. Este margen hace que las alertas tempranas sean vitales para proteger vidas.

El caso de Rusia: qué ocurrió y por qué genera tsunamis

“El sismo se produjo a lo largo de una falla de unos 500 km de longitud por 100 km de ancho, y un bloque de roca se desplazó hasta 10 m respecto al otro”, explica el profesor Prieto, cuyo trabajo se centra en comprender la diversidad de terremotos y los movimientos del suelo asociados que se esperan en la superficie terrestre.

“Este movimiento vertical del fondo marino, ocurrido a unos 30 km de profundidad, provocó una alteración en la superficie del océano que generó una ola de tsunami capaz de viajar a gran velocidad a través del Pacífico. Para que esto ocurra, el fondo del mar se debe levantar o hundir abruptamente desplazando grandes volúmenes de agua. En este caso se trató de un terremoto inverso, característico de las zonas de subducción, en el que un lado de la falla se eleva sobre el otro creando las condiciones ‘perfectas’ para formar una ola de gran energía”, explica el experto.

“Aunque no se presentan con frecuencia, estos eventos sísmicos son de esperarse en este tipo de ambientes tectónicos. Son los escenarios donde se han registrado los terremotos más grandes, como el de Tohoku en Japón (2011), Chile (1960) o Alaska (1964)”, agrega. De ahí que existan sistemas internacionales de alerta en el Pacífico.

En Kamchatka, la placa del Pacífico se desliza bajo una placa más pequeña llamada de Ojotsk, en una dinámica muy similar a la del litoral Pacífico colombiano, donde la placa de Nazca subduce bajo la Sudamericana, lo mismo que ocurre en Perú, Ecuador y Chile.

Investigaciones de la UNAL ayudan a entender riesgos sísmicos y de tsunami en Colombia

El reciente tsunami en Rusia revive preguntas sobre la vulnerabilidad de otras regiones del mundo. En Colombia, por su ubicación en el cinturón de fuego del Pacífico, las costas del Chocó y Nariño enfrentan un riesgo sísmico alto, con posibilidad de tsunamis generados por sismos de subducción.

Desde la UNAL, equipos científicos han desarrollado herramientas para estudiar y anticipar estos escenarios. Por ejemplo, en alianza con la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA), Investigadores de la Universidad elaboraron mapas de curvas de fragilidad que permiten estimar los daños que causaría un tsunami en infraestructuras de Tumaco y Buenaventura. También crearon escenarios precomputados de tsunamis simulados –útiles para evaluar impactos en tiempo real– y curvas de vulnerabilidad que analizan la respuesta estructural de las edificaciones.

En 2021, Miguel Ángel Rivas Tabares, magíster en Ingeniería - Estructuras de la UNAL, diseñó una  herramientas. para calcular    la vulnerabilidad, de viviendas tipo palafito     –típicas de zonas costeras del Pacífico– ante la combinación de sismos y tsunamis. Este desarrollo considera factores como la fuerza de las olas, el material de las viviendas y su exposición geográfica. Este insumo le ha servido a la Dirección General Marítima (Dimar) para diseñar estrategias de mitigación.

Por último, investigaciones en Geofísica realizadas en 2020 han mostrado que incluso el núcleo interno una esfera sólida de hierro y níquel  a más de 5.000 km de profundidad,estaría girando.  Según el geólogo de la UNAL Albert Aguilar, este fenómeno se ha identificado al analizar ondas sísmicas (PKIKP) en los terremotos repetitivos, llamados “dobletes”.

Estos aportes científicos no solo buscan avanzar en la predicción del riesgo, sino además fortalecer la educación pública, el monitoreo y la capacidad de respuesta ante posibles eventos naturales extremos.

 




martes, 29 de junio de 2021

Herramienta estima vulnerabilidad de palafitos ante sismos y tsunamis

 Este modelo computacional permitiría, por primera vez en el país, estimar la probabilidad de daño de las viviendas de madera tradicionales de Tumaco (Nariño) al ser sometidas a sismos de mediana intensidad –que se mueva el terreno– y tsunamis –la altura que alcancen las olas o la profundidad de inundación.

Para desarrollar esta herramienta en el caso del sismo se realizaron 120 simulaciones variando las respuestas del material ante distintas fuerzas, y 960 en el del tsunami, variando aspectos como la orientación de la fuerza y las propiedades mecánicas.

“El mapa de amenaza sísmica nacional establece que Tumaco se encuentra en una condición alta; la investigación determina que para aceleraciones y sismos menores a los de diseño de la norma es posible que gran parte de los palafitos colapsen; en caso de tsunami, la probabilidad de colapso también es alta si se presentan profundidades de inundación superiores a 4 m”.

Así lo explica Miguel Ángel Rivas Tabares, magíster en Ingeniería - Estructuras de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), autor de este trabajo que ha servido como insumo para que la Dirección General Marítima (Dimar) diseñe estrategias de mitigación frente a los efectos provocados por estos fenómenos naturales.

Pese a la importancia de los palafitos –o viviendas de madera– que se construyen sobre el mar, como prácticas culturales asociadas con la vida y las tradiciones de sus habitantes, se han estudiado poco para evaluar su vulnerabilidad desde el punto de vista estructural.

En ese sentido, los materiales de construcción y la ubicación inadecuada de algunas viviendas del municipio evidencian una alta fragilidad en caso de presentarse este tipo de desastres naturales.

Ensayos mecánicos

En el siglo XX Tumaco sufrió cinco tsunamis generados por sismos de magnitudes superiores a 7,9 en la escala de Richter: en 1906, 1933, 1942, 1958 y 1979. En este último año, el Gobierno registró 452 muertos, más de 1.000 heridos, 3.081 viviendas destruidas y 2.119 averiadas.

Según datos del DANE, la población actual del municipio es de 257.000 habitantes y cuenta con 13 corregimientos, 5 comunas y 13 barrios, una parte importante de ellos construidos a orillas del mar.

Por eso, el interés del ingeniero Rivas, mediante ensayos mecánicos de los materiales –en este caso maderas autóctonas de la región– y de las uniones típicas, fue analizar dicho tipo de edificaciones y evaluar su vulnerabilidad ante cargas de sismo y tsunami a través de curvas de fragilidad estructural.

“El desarrollo técnico de las curvas de daño explica cómo se podría dañar una edificación, y el desempeño estructural de la fragilidad de estas en múltiples escenarios, desde baja hasta alta intensidad”, detalla el magíster

Pruebas de resistencia

Para las pruebas de resistencia con distintas fuerzas, el investigador realizó primero una visita de campo a Tumaco con el fin de caracterizar las viviendas: cuánto miden los elementos, de qué especie son, etc. cómo son las uniones, y al mismo tiempo obtener la madera necesaria para la fase experimental.

Después realizó la caracterización mecánica de dos especies de madera y de la unión típica entre pilares y vigas, es decir se sometió el material ante distintas fuerzas y evaluó su respuesta.

Los materiales más frecuentes encontrados en la construcción de palafitos son: palma (Attalea colenda) rolliza para los pilares, chaquiro (Goupia glabra) aserrado para vigas y columnas, y paneles de nato (Mora megistosperma) o sajo. Así, obtuvo 18 muestras aserradas de chaquiro. Además se recogieron 10 muestras de palma con el apoyo de la UNAL Sede Tumaco.

Con las maderas se construyeron uniones siguiendo las prácticas constructivas de la región y se ensayaron aplicando ciclos de carga y descarga para simular el efecto del sismo hasta la falla.

El país cuenta con fuentes de información para el estudio de la amenaza en Tumaco: tres mapas vigentes de amenaza sísmica, mapas de inundación en Tumaco y Buenaventura, mapas de amenaza volcánica y mapas de amenaza por remoción en masa, estudios de amenaza por tsunami, entre otros documentos técnicos.

Ahora los resultados de la investigación del ingeniero Rivas se convierten en un insumo más para los decisores.