miércoles, 17 de abril de 2019

Pesca en ciénaga de Zapatosa disminuye por contaminación

Vertimientos como aguas residuales alteran el oxígeno disuelto y otros indicadores de calidad del agua, lo que genera un desequilibrio en el ecosistema y reduce la población de peces de interés comercial.



La contaminación orgánica provoca la proliferación de ciertas plantas acuáticas que reducen la disponibilidad de oxígeno. Foto: Luis Acosta. 


En algunos de los muestreos del agua tomados cerca de la desembocadura del río Cesar en la ciénaga de Zapatosa, se encontró un nivel de oxígeno disuelto de 2,3 miligramos (mg) por litro (l), cuando los peces necesitan para su desarrollo normal, en promedio, alrededor de 5 mg/l.

Así lo asegura Luis Ángel Acosta Murgas, candidato a magíster en Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.) Sede Palmira, quien estudió la calidad del agua en la ciénaga y sus consecuencias en la biodiversidad.

Agrega que la baja disponibilidad de oxígeno disuelto es consecuencia de procesos químicos propios de la contaminación y de la proliferación de ciertas plantas acuáticas producto de los vertimientos.


Factores como los bajos niveles de oxígeno han llevado a que en el ecosistema predominen especies pequeñas de bajo interés comercial, como es el caso del pincho (Cyphocharax magdalenae), que sobrevive ante cambios bruscos de las condiciones y se ve favorecido con el material orgánico en descomposición.

“Cuando peces de gran porte no encuentran un hábitat favorable en la ciénaga, migran a otras zonas o pasan por procesos de adaptación, lo que limita su tamaño, lo que les permite sobrevivir en ambientes contaminados”, explica el investigador.

Según un informe de la ONG Ecofondo, entre 1973 y 2006 las capturas pesqueras se redujeron en un 92% en la cuenca del río Magdalena, territorio donde se encuentra la ciénaga, pasando de 79.000 a 6.000 toneladas al año.

En adición a esto, la longitud del bagre rayado (Pseudoplatystoma magdaleniatum), pez de gran atractivo para el mercado y hoy en peligro crítico de extinción, pasó en esa área de un  
promedio de 68,3 cm, en 1989, a 60,4 cm, en el 2005, según datos del entonces Instituto Colombiano de Desarrollo Rural.


Entre los factores decisivos de estas dinámicas de pesca, sostiene el investigador, se encuentran la sobreexplotación y la contaminación.


Vertimientos enemigos

Las plantas de tratamiento de aguas residuales (PTAR) de los municipios de la región no son eficientes en la remoción de elementos contaminantes, lo que afecta la calidad del agua del río Cesar, que desemboca en la ciénaga, explica. En algunos puntos ni siquiera se cuenta con PTAR y, por ello, las aguas residuales municipales se constituyen en uno de los principales agentes de contaminación orgánica de la ciénaga, detalla.


Los desequilibrios en los niveles de amonio, nitrito, nitrato y fosfato provocan en toda la extensión de la ciénaga (entre 500 y 360 km2 dependiendo de la temporada) un fenómeno de eutrofización, que es la acumulación de nutrientes orgánicos en fuentes hídricas que conlleva a la proliferación de ciertas plantas acuáticas.


“Cuando los niveles de agua descienden —como en diciembre— las abundantes plantas macrófitas empiezan a morir y a descomponerse.

 Esa degradación disminuye el oxígeno; en esos periodos encontramos junto a la desembocadura del río Cesar solo cuatro especies de peces, mientras que en condiciones normales pueden permanecer allí, en promedio, 15”, advierte el  investigador. 
    
La eutrofización también aumenta la cantidad de microalgas en otras zonas, las cuales disminuyen el oxígeno disuelto en el agua en su proceso de respiración en las noches; esto perjudica a peces depredadores como los bagres, que tienen hábitos alimenticios nocturnos.



Inventario de especies

Para el estudio, financiado por la Gobernación del Cesar y dirigido por el profesor Guillermo Duque Nivia, de la U.N. Sede Palmira, se tomaron muestras de agua y peces en cuatro puntos diferentes de la ciénaga: junto a los ríos Cesar, Limón y Magdalena, y en un punto intermedio aislado de estos afluentes.
 Se realizaron cuatro campañas de muestreo distribuidas entre 2017 y 2018, de manera que resultaran representativas de los diferentes niveles de agua por temporadas.    

Se recolectaron 2.600 peces, a los cuales se les midió su longitud, talla y peso. Además, se les tomaron fotografías para caracterizar su taxonomía.

“En toda la ciénaga encontramos 37 especies, de las cuales siete figuran en alguna categoría de amenaza, según la Lista Roja de Especies Amenazadas a nivel mundial (UICN)”, detalla el investigador Acosta.

En los lugares de muestreo se analizó el oxígeno disuelto, la transparencia, el pH, la temperatura y la conductividad, mientras que en un laboratorio satélite establecido en la zona se estudiaron los nutrientes presentes.

“En Colombia no existe una legislación que estipule límites específicos a los niveles máximos de nitratos y fosfatos permisibles para los vertimientos en fuentes hídricas, algo que es necesario por el buen estado de los ecosistemas y la economía de las familias de pescadores”, concluye.

Fuente : Universidad Nacional- Palmira Valle del Cauca- Colombia 

lunes, 1 de abril de 2019

Plagas en cebolla


Plagas en cebolla se controlaría mejor con microorganismos



Con la acción combinada de estos seres vivos microscópicos se logró mantener el nivel de afectación por plagas y enfermedades de cada planta entre 1 y 30 % en promedio, cuando con el uso de agroquímicos ese intervalo oscila entre 1 y 25 %.


Para Juan Carlos Ortiz Ríos, magíster en Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.) Sede Palmira, estos resultados validan la pertinencia del manejo ecológico del cultivo en el corregimiento de Tenerife del municipio de El Cerrito (Valle del Cauca). Colombia .
Según sus proyecciones, utilizar estas alternativas resultaría entre 30 y 60 % menos costoso que la inversión realizada por los agricultores en herbicidas, plaguicidas y productos elaborados con síntesis química para frenar las enfermedades.
Como parte de un proyecto que avanza en convenio con la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca (CVC), el investigador estudia con un equipo de la U.N. Sede Palmira el potencial –en las condiciones de la zona– de dos bacterias y cuatro hongos: Trichoderma spp., Bacillus subtilis, Paecilomyces lilacinus, Bacillus thuringiensis, Beauveria bassiana y Lecanium lecanii. 
Según explica, con los primeros tres se busca hacerles frente a las enfermedades que impactan las plantas de cebolla, otorgándoles el nombre de factor B, mientras que con los otros se proyecta el control biológico de las plagas, denominándose factor C: “probamos formando diferentes parejas entre microorganismos de los dos factores. Cuando concluyamos cuál es la pareja que logra mejor complemento y acción en el corregimiento, trabajaremos para difundir su uso”.



Los investigadores han realizado talleres sobre agroecología con jóvenes de grados 10 y 11 del Colegio Técnico Agropecuario Jorge Isaacs, de Tenerife. Allí se establecieron tres parcelas –que suman 321 m2– para realizar la investigación, dirigida por el profesor Diego Iván Ángel, de la U.N. Sede Palmira.
Cerca de estas parcelas experimentales, los jóvenes trabajan en el cultivo de cebolla y perejil en la huerta del colegio, en donde implementan estrategias de manejo ecológico como el uso de microorganismos.


Riesgos de los agroquímicos 


Aunque abarca una zona de transición al páramo, el municipio de El Cerrito tiene, entre otros cultivos, 460 hectáreas de cebolla, la mayoría de ellas en el corregimiento de Tenerife.

Sobre el Cañón del Chinche se pueden observar cultivos en los que se aplican agroquímicos que contaminan los nacimientos de agua de las inmediaciones, detalla el magíster.

Agrega que “nuestro trabajo parte de estudios previos de la CVC en los que también se encontró degradación de las propiedades del suelo por cuenta del manejo agrícola convencional. Cuando llegamos a la zona también observamos que los jornaleros aplican productos químicos todos los días sin ningún tipo de protección”.
El contacto regular con agroquímicos organofosforados podría causarles daños en el sistema nervioso. Además algunos de los productos aplicados allí están clasificados como “posiblemente” o “probablemente” cancerígenos por el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer, como el glifosato, principal herbicida utilizado.
“Cuando se presentan heladas en la zona se generan condiciones de humedad propicias para la proliferación de enfermedades, como las popularmente llamadas pudre y amarillitis”, explica.
Si bien la eficiencia de los microorganismos estudiados se había comprobado en investigaciones previas que se tomaron como referentes, condiciones ambientales de cada zona geográfica como la humedad, la temperatura y la radiación solar inciden en el éxito de su implementación. Por esta razón, afirma el investigador, resultan vitales los hallazgos que se están encontrando en torno a alternativas sostenibles a nivel ambiental, económico y para la salud para las condiciones específicas de la zona.
Por esta razón es vital encontrar alternativas ambientales, económicas y para la salud sostenibles, con el objetivo de resolver la situación.
Con la reducción de los costos que supondría un viraje hacia alternativas ecológicas se podrían mejorar las condiciones de vida de cosecheros y jornaleros: “cuando hay cosecha de cebolla en Nariño y una parte llega al Valle del Cauca, los precios se caen aquí. En muchos casos los productores terminan operando a pérdida, lo que resulta grave para los jornaleros, por ejemplo, que ganan alrededor de 35.000 pesos por día de trabajo”, agrega.
Durante la investigación también se analizan posibles tratamientos de fertilización, teniendo en cuenta que actualmente en Tenerife aplican al suelo gallinaza cruda –excremento de gallinas sin tratamiento alguno–, en lo que configura un caldo de cultivo para plagas y enfermedades de las plantas. Dentro de las alternativas analizadas se encuentran el compost y la gallinaza tratada e inoculada con microorganismos descomponedores.

Fuente: Universidad Nacional -Palmira -Colombia 


viernes, 8 de febrero de 2019

Fertilización con nitrógeno mitigaría cambio climático




Esta práctica, en distintas dosis, reduciría considerablemente los gases de efecto invernadero emitidos por la sobre aplicación de nitrógeno en los cultivos de caña de azúcar del Valle del Cauca.


Así lo asegura Sebastián Saavedra Rincón, magíster en Ingeniería Ambiental de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.) Sede Palmira, quien destaca la importancia de aplicar en cada zona de manejo las dosis de nitrógeno requeridas específicamente (tasas variables), en vez de fertilizar con la misma cantidad toda la superficie de los suelos cultivados (tasas fijas).


“Los factores ambientales y las prácticas de manejo agrícola inciden en la variabilidad de los requerimientos de nitrógeno entre una zona de manejo y otra, aun en el mismo lote. En el sector de la caña de azúcar es posible encontrar aplicaciones desproporcionadas y que desconocen tal variabilidad, llegando incluso a aplicar hasta el doble de lo necesario”, explica el magíster Saavedra.

Una de las consecuencias de aplicar más nitrógeno del que la planta puede aprovechar es que los excesos se pueden lixiviar, debido a la alta solubilidad de este elemento, y llegar a los cuerpos de agua. Una vez allí, provocan el crecimiento exagerado y el predominio de ciertas especies de plantas acuáticas, en detrimento del ecosistema (eutrofización), explica.

Otra de las consecuencias de la sobreaplicación es la liberación del nitrógeno a la atmósfera en forma de óxido de nitrógeno (N2O), gas de efecto invernadero cuyo impacto es hasta 298 veces más nocivo que el del dióxido de carbono (CO2), en términos de potencial de calentamiento global.

Al procesar los datos históricos y realizar modelaciones espaciales, el magíster comparó los impactos que generaría cada sistema de fertilización por sobreaplicación de nitrógeno, y fue entonces cuando evidenció que el sistema de tasas variadas –una práctica derivada del concepto de agricultura de precisión– sería más sostenible en términos ambientales.

“En las zonas de manejo en las que encontramos sobre aplicación de nitrógeno notamos que la fertilización en tasa variada reduciría por lo menos un 75 % de los excesos. Aplicando este método de fertilización se podría evitar que los cultivos de caña lleguen a ser grandes fuentes de contaminación difusa por cuenta del nitrógeno potencialmente libre”, sostiene.
A su vez, otro beneficio reflejado en las proyecciones por el sistema de tasas variables es el mejor rendimiento de los cultivos de caña. 

Para adelantar la investigación, el magíster utilizó datos correspondientes a cuatro años de fertilización nitrogenada a tasa variada en seis lotes ubicados en dos zonas del Valle del Cauca.

 Con esta información, proyectó los escenarios de la operación de fertilización en tasas variada y fija, utilizando los programas StatsGraphics Centurion, GS+ y QGIS.
“Gracias a la tecnología que se ha venido implementando en la producción de caña de azúcar, ahora tenemos al alcance una gran cantidad de información de las operaciones agrícolas que no se está aprovechando. Así, este proceso metodológico configura una alternativa importante para procesar los datos y tomar mejores decisiones”, destaca el magíster.
Por otro lado, explica que con el paso del tiempo los productores han mejorado sus métodos para calcular las dosis de fertilizante: “valoran factores ambientales como las precipitaciones, las cuales influyen en la humedad del suelo, y en condiciones ideales mejoran el aprovechamiento del nitrógeno por parte de las plantas”.

Finalmente, la falta de calibración de la maquinaria utilizada para la fertilización (como los tractores) y la poca experticia de los operarios se presentaron como factores que no favorecen una distribución precisa del nitrógeno.

La investigación, que sirvió como trabajo de grado del magíster Saavedra, fue dirigida por el profesor Oscar Chaparro Anaya, de la U.N. Sede Palmira.

Fuente : https://agenciadenoticias.unal.edu.co 


martes, 5 de febrero de 2019

Los manglares y su gran importancia

Hay que cuidar los manglares !


 La acumalación de desechos flotantes en playas y otros sistemas costeros, incluye basuras sólidas, aceites y breas, con un 50% de residuos plásticos de lenta biodegradación y pobreza estética.  


En la ciénaga Grande de Santa Marta y zonas adyacentes del delta exterior del Magdalena   el sistema lagunar estuarino más importante del país -, de carreteras, diques,y terraplenes en los años cincuenta, altero el intercambio de agua dulce y marina que originó la muerte de 30.000 hectáreas de manglares, la segunda mitad mundial.

Estas alteraciones incluyen cambios geomorfológicos, desertificación , acumulacion de organoclorados y metales pesados, contaminación fecal y mortandad recurrente de peses,con reducción de la  abundancia y diversidad biológica y pesquera, consecuencia también de deforestación, aportes de los ríos, aguas negra y sobre pesca .  

Frente a esto varias entidades nacionales  y extranjeras han iniciado la apertura de caños y canales, así como un monitoreo ambiental permanente, en donde se han registrado algunos resultados 
positivos. 

Fuente : Revista archivo del Tiempo 

Fotografía :Pro-AMBI 

miércoles, 30 de enero de 2019

Problemática Ambiental

Cuidados Ambientales a la problemática .

La convivencia armónica con la naturaleza, que nuestros aborígenes mantuvieron por siglos, se vio afectada notablemente con el arribo de nuevos pobladores, ya que se integraron de manera forzosa culturas e ideologías incompatibles para la época.  
Esta alteración se acentúa dramáticamente en el siglo XX, pues el advenimiento de la era industrial  y la exagerada demanda  de recursos le han estado importancia a la preservación. 


  
Dichos cambios han causado en la mayor parte de los casos, un efecto negativo que debe conocerse a fondo, con el fin de que tomemos conciencia y podamos aportar en la prevención y recuperación de nuestro entorno.



De no hacerlo desde ahora, en un esfuerzo que comience desde la voluntad individual y con la participación de todos, correremos el riesgo de perder para siempre muchas riquezas naturales, físicas, biológicas, así como parte muy valiosa de nuestro patrimonio cultural.


Si bien el proceso de alteración de los ecosistemas marinos se ha dado desde tiempos prehistóricos, solo en los últimos 20 años,con el aumento de tema ambiental y de la actividad investigativa, se ha podido documentar su deterioro.



Para la preservación de nuestros mares veamos cuáles han sido los principales efectos negativos y algunas recomendaciones útiles para su preservación .   

La basura es responsabilidad de cada unos de nosotros 
Los arrecifes coralinos son altamente sensibles a la contaminación de las aguas y los cambios ambientales.
El empobrecimiento de los recursos pesqueros el producto de largos años de explotación. 
Manglares muertos .

Espera pronto nuevas ediciones de estos temas !

Archivo : Revista 
El tiempo 
Fotografía - PROAMBI 







viernes, 2 de noviembre de 2018

Aceite de moringa, fuente de oportunidades productivas

Fuerte de oportunidades productivas 

La cantidad de aceite que se puede extraer de las semillas de Moringa oleifera y su calidad, por el alto contenido de ácidos grasos insaturados –omega 9–, tocoferoles y vitamina E, postulan a esta planta como alternativa nutricional y agroindustrial.


                                                                        Durante la investigación se realizó la propagación de árboles de moringa para     siembra en campo. Foto: Brigitte Bastidas.

En promedio, por cada kilogramo de semillas de moringa se podrían obtener cerca de 354 g de aceite, un indicador importante frente a los 200 g/k de aceite de oliva que se obtiene de las aceitunas.









Así lo asegura Ginna Alejandra Ordóñez, candidata a doctora en Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.) Sede Palmira, quien sostiene que el buen rendimiento de la extracción mecánica de aceite de las semillas de moringa permitiría escalar esta actividad a nivel industrial en Colombia.
Este aceite tiene un contenido de 69,8 % de ácidos grasos insaturados, principalmente de ácido oleico (omega 9), importante por ser resistente a procesos de degradación y favorecer la conservación de propiedades nutricionales como las proteínas, grasas, almidones y antioxidantes en concentrados, explica.


“La moringa es muy cultivada en India, y de manera no muy extendida en las zonas tropicales de América. Aquí se suelen aprovechar sus hojas para propósitos medicinales y para alimentación de ganado, por su alto contenido en proteína. Sin embargo el fruto es poco reconocido y utilizado, lo que nos llevó a indagar el potencial, particularmente de las semillas”, comenta la ingeniera agroindustrial.



En Colombia la moringa se cultiva especialmente en Santander, Norte de Santander; en las zonas secas y húmedas de la costa Caribe; en el alto y medio valle del Magdalena; en Cundinamarca y en el Valle del Cauca. “Es un cultivo con gran capacidad de estar presente en diferentes tipos de suelos y alturas entre el nivel del mar y los 1.600 m”, afirma el profesor Sanín Ortiz Grisales, de la U.N. Sede Palmira, quien lideró el estudio desde el Programa de Mejoramiento Genético de Hortalizas de la U.N. Sede Palmira, dirigido por el profesor Franco Alirio Vallejo.

El aceite de moringa, también conocido como aceite de Behen en Madagascar, se puede utilizar para el consumo humano y para elaborar fármacos que mejoren la digestión y la hidratación de la piel. También sirve como suplemento para animales, con el fin de alcanzar su balance nutricional y las calorías necesarias durante la producción pecuaria.
Variabilidad en fincas
Para la investigación se colectaron frutos sobre el árbol y en el suelo de 30 fincas diferentes del Valle del Cauca, en municipios como Candelaria y Florida. Con este proceso se buscaba obtener una mayor variabilidad genética en los frutos colectados, frente a potenciales procesos de mejoramiento del cultivo. “Entre los lugares que recorrimos se identificaron diferencias en las condiciones de cultivo, que pueden aportar características de interés al realizar selección o cruzamientos de plantas destacadas por su composición de aceite”, cuenta la ingeniera.
Las semillas se cultivaron en el Centro Experimental de la U.N. Sede Palmira (Ceunp). De la primera cosecha se colectaron frutos y se realizaron mediciones de longitud y ancho, número de frutos por rama, número de semillas y peso. Después las semillas se limpiaron, trituraron y tamizaron.
“Utilizamos 2,5 g del material para hacer la extracción por Soxhlet, que es disponer la semilla en solventes en un laboratorio, con el fin de obtener extracto etéreo, compuesto por aceite y pigmentos como carotenos, entre otros. Con este procedimiento se determina la composición inicial del aceite”, explica.
Además, a través de un extractor mecánico tipo Expeler, que separa el aceite de la “torta de la semilla”, se determinó el rendimiento real de extracción de aceite de moringa para uso industrial.
A partir de ello se encontró que de cada árbol de moringa se podrían obtener en promedio 1,8 k de aceite por cada una de las dos cosechas que esta planta logra al año.
“En Colombia logramos actualizar el potencial de la semilla, lo cual es importante para establecer posibles caminos productivos de un cultivo que no ha sido aprovechado industrialmente”, declara la experta.
Esta investigación formó parte del trabajo de grado la zootecnista Brigitte Hadiye Bastidas Moreno, de la U.N. Sede Palmira.

Fuente : Universidad Nacional de Colombia- Palmira 

jueves, 25 de octubre de 2018

Con semillas de zapallo mejoran calidad de grasa de cerdo

Un porcino al que se le suministró una dieta en la que el 50% correspondía a semillas de esta hortaliza produjo grasa compuesta en un 59,6 % por ácidos grasos poliinsaturados, los cuales contribuyen a prevenir el taponamiento de arterias y altos niveles de colesterol y triglicéridos.

En cuanto a la alimentación de cerdos, se postula a las semillas de zapallo como un posible sustituto del maíz, que representa el 50% del gasto total de la ración.

Las semillas de zapallo (Cucurbita moschata) se destacan por tener un alto contenido de ácidos grasos insaturados, además de vitamina E y carotenoides que permiten, a través de una dieta regular, favorecer la transformación de grasa de cerdos en grasa benéfica.
 Así lo asegura Ximena Hernández Arboleda, zootecnista de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.) Sede Palmira.
Y explica que “de cada 100 g del magro dorsal, o lomo del cerdo, solo 9,95 g son grasa. Teniendo en cuenta que el consumo recomendado de grasa por porción para mujeres es de 12 %  y para hombres de 9 %, con esta investigación nos propusimos encontrar maneras de mitigar afectaciones negativas sin desmejorar el sabor de la carne”.
Para ello se trabajó en identificar si los procesos digestivos y fisiológicos del cerdo permitían el aumento, con la dieta, de ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga, los cuales contienen compuestos que el cuerpo humano no es capaz de generar por sí mismo y debe consumir para evitar deficiencias nutricionales.
Los cerdos del estudio estaban en etapa de precebo y su peso era de alrededor de 22 k. Durante 10 semanas, una de adaptación y nueve de prueba, se aplicaron gradualmente 3 tipos diferentes de dieta: una de 25 % semillas de zapallo y 75 % de concentrado comercial, otra 50-50 y la tercera compuesta 100 % por concentrado comercial, como esquema de alimentación de referencia.



“La dosis se implementó paulatinamente para que el proceso funcionara de la mejor manera. Cuando los cerdos alcanzaron su etapa de sacrificio, notamos que no hubo mayores diferencias en el peso de cada uno, rondando los 68 k”, asegura la zootecnista.
 Según la investigadora, el resultado permite postular las semillas de zapallo como un posible sustituto  del maíz, insumo que, por ser importado en su mayoría, representa gastos del orden del 50 % del total de la ración para cerdos.

La grasa del cerdo alimentado con una dieta compuesta en un 50 % por semillas de la hortaliza reportó un 59,6 % de ácidos grasos poliinsaturados (indicador conocido como asimilación); con la dieta del 25 % en semillas y el 75 % en concentrado se logró llevar ese indicador al 48,5 %, mientras que la alimentación compuesta completamente por concentrado comercial llegó en ese ítem al 30,8 %.
Así entonces, la mejor dieta logró aumentar los ácidos grasos poliinsaturados en un 28,8 % frente al esquema de alimentación de referencia.
La alternativa del zapallo made in U.N.



Las variedades nativas de zapallo tienen una producción promedio cercana a los 800 k de semilla por hectárea al año, en dos cosechas de esta hortaliza. Para el estudio se trabajó con el cultivar Unapal-Abanico 75, creado desde el Programa de Mejoramiento Genético de Hortalizas de la U.N. Sede Palmira por el profesor Sanín Ortiz Grisales, quien lideró la investigación.

“El estudio puede servir como un primer paso hacia una mejora mucho más sustancial de la calidad de la grasa de cerdo en el país, pensando en porcentajes cercanos al 100 % de ácidos grasos poliinsaturados a futuro”, proyecta la zootecnista.




Según un informe de la Institución, alrededor de 3 de cada 5 hectáreas sembradas con zapallo en el Valle del Cauca corresponden a cultivares creados en la U.N. Sede Palmira. Las variedades tradicionales en el departamento producen entre 16 y 30 toneladas por hectárea al año de fruto fresco, cuando son cultivadas con pocos insumos y nula asistencia técnica; entretanto el cultivar Unapal-Abanico 75 genera entre 50 y 70 toneladas en condiciones de alto empleo de insumos.
En un informe del Fondo Nacional de la Porcicultura de Colombia se reporta que en 2017 el consumo de carne de cerdo en el país alcanzó los 9,2 k anuales por habitante. A su vez, 7 de cada 10 familias incluyen la carne de cerdo en su dieta de proteína animal.

Fuente: http://agenciadenoticias.unal.edu.co/

miércoles, 17 de octubre de 2018

Aprovechamiento de maíz y frijol


Con maíz y fríjol aprovechan áreas subutilizadas del cultivo de caña

El proceso les permite a pequeños y medianos productores reducir costos al generar forraje como alimento para sus animales y evitar el uso de herbicidas en el control de las malezas que usualmente crecen en las áreas marginales del cultivo.


Para evitar la competencia por nutrientes en las áreas marginales de los cultivos de caña no se suele sembrar nada.

En cada cosecha se logró un rendimiento en producción de hasta 2,17 k/m2 de maíz (Zea mays) y de fríjol canavalia (Canavalia brasiliensis) en una de las áreas que usualmente no se siembran en los cultivos de caña de azúcar. El resultado se obtuvo durante la investigación adelantada por el zootecnista Luis Felipe Aguilera, de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.) Sede Palmira. 


El profesor Luis Miguel Ramírez, quien dirigió el estudio, explica que “cada ciclo de producción de caña de azúcar dura entre 12 y 14 meses. En el periodo comprendido entre el sexto y el decimosegundo mes es posible aprovechar las áreas marginales de terreno para producir forrajes de rápida cosecha como el maíz y el fríjol caupí, en forma asociada, sin que estos obstaculicen el trabajo en la caña ni compitan por los nutrientes con esta”.

Según el docente, en estas áreas marginales crecen arvenses (malezas). Para que estas no proliferen y compitan por nutrientes con las plantas de caña, los agricultores suelen utilizar herbicidas, lo que constituye un costo adicional que no tendrían que realizar si donde crecen los arvenses siembran maíz y frijol de uso forrajero. 
Para el zootecnista Aguilera esta sería una alternativa importante para pequeños y medianos productores que trabajan con caña de azúcar y además crían ganado bovino para la comercialización de leche o carne. 

En el estudio se sembraron cuatro cultivos diferentes en un potrero subutilizado: fríjol caupí (Vigna unguiculata) y fríjol canavalia, ambos pertenecientes a la familia de las leguminosas; y maíz y sorgo forrajero (Sorghum vulgare), que forman parte de las gramíneas. 
El zootecnista destaca que “se seleccionaron estas especies por su rápido crecimiento. Asimismo, las leguminosas le aportan nitrógeno al suelo, factor que pueden aprovechar las gramíneas, configurando una sociedad”. 

Por esta razón se establecieron los cultivos asociados intercalados, entre gramíneas y leguminosas, modificando el orden en que se disponían las cuatro especies entre una unidad experimental (repetición) y otra. “Por ejemplo, sembrábamos maíz y luego frijol caupí, y en otra repetición maíz y luego canavalia. El objetivo era identificar cuál era la pareja de gramínea-leguminosa (tratamiento) que conformaba la mejor sociedad”, precisa el investigador. 
En total se cultivaron cuatro repeticiones en parcelas de 20 m2 por cada una de las cuatro sociedades posibles, durante 42 días. Como resultado se encontró que la sociedad de maíz y canavalia fue la de mayor rendimiento. 

En segundo lugar se ubicó la sociedad del maíz y el fríjol caupí, con 1,83 k/m2 en cada cosecha; la tercera posición la ocupó el sorgo forrajero con el fríjol caupí, con 1,8 k/m2, y el cuarto lugar fue para el sorgo y el fríjol canavalia, asociación con la que se obtuvo 1,72 k/m2. 
Según datos del Censo Nacional Agropecuario (DANE, 2014) en ese año en el Valle del Cauca había alrededor de 164.000 hectáreas de caña de azúcar sembradas (más de 10 veces el área del municipio de Silvania, Cundinamarca), es decir el 74,3 % nacional. Además ocho de cada 25 Unidades Productoras Agropecuarias del país dedicadas a este cultivo están en ese departamento. 
Según datos recogidos en la investigación, el 12 % de las hectáreas de cultivos de caña sembradas en el Valle del Cauca son subutilizadas (áreas marginales), entre callejones de los cultivos, canales de desagüe y otros espacios.

Fuente: Universidad Nacional de Colombia -Palmira 
www.palmira.unal.edu.c

lunes, 8 de octubre de 2018

Lentejilla de agua

Lentejilla de agua, alimento rentable para cachama blanca



Una dieta constituida por 50 % de concentrado comercial y 50 % de plantas acuáticas Lemna minor –una especie de lentejilla de agua– logró un aumento de 4 g en el peso promedio de cada pez, después de casi cuatro meses.

Como la unidad de producción básica de las cachamas blancas es de alrededor de 5.000 individuos, la mejora se traduciría en 20 kg de carne adicional para la venta a esa escala, explica Karen Viviana Perdomo Delgado, zootecnista de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.) Sede Palmira. 

La profesional sostiene que además de una mejor producción, el principal atributo de la lentejilla de agua radica en la disminución de costos, si se tiene en cuenta que para alimentar durante cuatro o cinco meses a 5.000 peces se requerirían cerca de 45 bultos de concentrado comercial, cada uno de los cuales cuesta alrededor de 90.000 pesos. Al incluir en la dieta la lentejilla de agua se podría prescindir hasta de la mitad de los bultos comerciales, con lo cual se alcanzaría un ahorro cercano a los 2 millones de pesos. 

“Esto teniendo en cuenta que la lentejilla de agua se puede extraer de lagos, humedales y fuentes hídricas de poco movimiento, en los que suele abundar en grandes cantidades. Una vez obtenida la planta fresca y sin dañar las raíces, se puede cultivar con abono orgánico de los desechos de producción agropecuaria”, destaca la investigadora. 

Según su experiencia, la importancia de esta alternativa radica en la falta de producción de materias primas en Colombia para elaborar alimentos destinados a la piscicultura y al sector pecuario. “En el país nos vemos obligados a importar los concentrados, lo cual aumenta los costos y afecta especialmente a los pequeños productores”, agrega.

Cultivos en Puerto Asís

En las instalaciones del Laboratorio Granja Mario González Aranda, de la U.N. Sede Palmira, se dispuso de dos estanques almacenadores de agua lluvia de 720 m3, en los que se cultivaron las plantas de lentejilla de agua aplicando una pequeña porción de abono orgánico rico en nitrógeno, cuyo costo es cercano a los 2.000 pesos. 

“Estas plantas tienen un índice de proteína del 31 % y crecen vertiginosamente aprovechando los nutrientes existentes en el agua, lo que me permitió sacar entre 15 y 20 kg de lentejilla fresca cada siete días”, detalla la investigadora. 

Durante dos días, las plantas extraídas se secaban bajo el sol para después molerlas y empacarlas. Teniendo en cuenta la pérdida de peso del insumo en la deshidratación, se produjeron 30 kg de alimento para peces. 
El material fue llevado por la zootecnista hasta el municipio de Puerto Asís, que cuenta con una importante producción de cachama blanca gracias a las condiciones climáticas y a la disponibilidad de fuentes hídricas. 

Allí se trabajó con 405 peces para probar tres tratamientos: uno con un 25 % de lentejilla y 75 % de concentrado comercial; otro 50-50, y el tercero, que sirvió como testigo, solo a base de concentrado. 
Para cada tratamiento se destinaron tres tanques, para nueve en total. Después de 112 días del suministro de los alimentos se realizó un muestreo al azar de más del 11 % de los individuos, que fueron pesados y medidos. Los resultados arrojaron que el mejor tratamiento fue el de 50-50, en el cual los peces pesaron en promedio 125 g, frente a los 121 g alcanzados con el concentrado comercial. 

Según la zootecnista, otra ventaja de la lentejilla está en el sabor de los peces, pues cuando se alimentan con solo concentrado tienen un ligero sabor a barro al consumirlos, debido a que el concentrado se acumula en el fondo de los estanques y ellos deben “rasparlo” para comer, ingiriendo algo del material adherido.

“Con el crecimiento de la actividad piscícola que vemos en el país aumenta también la demanda de insumos para la producción. Por esta razón es tan importante encontrar alternativas de alimentación rentables”, concluye.

Fuente : http://www.palmira.unal.edu.co/

martes, 18 de septiembre de 2018

Al ritmo de música se aprende

A ritmo de salsa estudiantes mejoran
 comprensión de lectura

El 100% de la música que seleccionaron los jóvenes para el análisis literario y los ejercicios de comprensión lectora fue salsa. 
Con temas como Gitana, La rebelión y El gran varón, estudiantes del corregimiento de Rozo, en el área rural del municipio de Palmira- Colombia, mejoraron su capacidad de entender lo que leen.
Se trata de una propuesta metodológica en la que, en primer lugar, se les presentó a los jóvenes una lista de canciones de la música popular latinoamericana para que eligieran con cuáles querían trabajar en la clase. 

“El 100 % de la música que seleccionaron fue salsa.
 En nuestra cultura del Valle del Cauca está muy arraigado este género y es parte de nuestro patrimonio inmaterial”, asegura el licenciado en música William Javier Díaz Lozano, magíster en Enseñanza de las Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.) Sede Palmira. 
Después de aplicar la propuesta metodológica, dos de cada tres estudiantes de noveno grado de la Institución Educativa de Rozo respondieron correctamente la mayoría de las preguntas de una prueba tipo Icfes. 
“Las palabras son de aire, y van al aire / Mis lágrimas son agua, y van al mar… /”, entonaba a finales de los setenta José Manuel Ortega Heredia, conocido como “Manzanita”, en una composición que años después haría popular Willie Colón en versión de salsa.
 Estos dos versos de Gitana son una clara referencia al poema Rima XXXVIII, escrito por Gustavo Adolfo Bécquer más de un siglo atrás. 
“Todo lo que podemos encontrar en una canción alberga una polifonía de voces presentes en otros textos.
 La música es poesía y por ello los profesores pueden abordar con sus estudiantes el análisis literario a través de ella, de una forma más entretenida”, señala el docente. 

Amor por la salsa 

Una vez identificadas las canciones más populares de salsa, se avanzó en el análisis literario de las letras, creando primero un glosario de palabras desconocidas.
 Después se les pidió a los estudiantes identificar la idea central del texto y a partir de esto avanzar en la creación de una obra artística como respuesta al argumento de la canción. “Para la respuesta los jóvenes podían realizar escritos, dramatizados, pinturas o dibujos.
 Además de ejercitar la comprensión de lectura, se buscaba profundizar en un pensamiento crítico”, cuenta el profesor. 
El siguiente paso consistió en asociar el contenido de las letras musicales con otras manifestaciones artísticas. En ese proceso los jóvenes de noveno relacionaron, por ejemplo, la canción Plástico, de Rubén Blades, con Quieren dinero, obra de la banda chilena Los Prisioneros. 
En el ejercicio se habló de la crítica presente en estas composiciones hacia una sociedad de valores consumistas en la que el éxito se mide según la acumulación de dinero.
 De ahí que también se asociaron estas canciones con el artículo “Ciudad: ¿máscara civilizatoria?”, escrito en 2015 por José Miguel Segura Gutiérrez. 
Concluida esta etapa se seleccionaron al azar 17 jóvenes de los 37 que por tres meses formaron parte del proceso. Ellos respondieron a una evaluación tipo Icfes y 2 de cada 3 obtuvieron resultados satisfactorios.
 “Este indicador es positivo en comparación con otros alcanzados en años anteriores en la institución educativa, como el del Icfes de 2016 para grado 11, en el cual el 68 % de los estudiantes no logró encontrar la idea central de los textos”, destaca el licenciado. 
Para desarrollar la propuesta metodológica se tomó como referencia la tesis doctoral de Dolores Escobar Martínez, de la Universidad de Murcia (España), que gira en torno a un trabajo similar pero con canciones del género pop. Del documento se tomó la propuesta de realizar una encuesta de hábitos lectores en los estudiantes, de la que se obtuvo como resultado que el 100 % de ellos tenía una gran afinidad por la música, mientras que solo el 34 % disfrutaba la lectura más allá de las asignaciones escolares. 
“El profesor es un facilitador; de los recursos poéticos y las figuras retóricas de las canciones se pueden hacer análisis literarios muy ricos. El reto es encontrar afinidad con los gustos de los muchachos, porque para ellos Shakespeare puede no ser el mismo si está musicalizado”, declara.

Fuente: Prensa Universidad Nacional De Colombia  Palmira