martes, 9 de agosto de 2022

Influencia de las mareas en la circulación del golfo de Urabá se mide por primera vez

Durante cuatro días, una expedición de científicos colombianos buscó entender cómo se mueven las aguas en el interior del golfo de Urabá y a qué se atribuyen sus variaciones, información esencial para explicar el tránsito de sedimentos, nutrientes y contaminantes en él.

Para ello estudiaron y midieron el movimiento del agua durante sus ciclos completos de marea (ascenso y descenso del nivel del mar), además de la magnitud y dirección de sus corrientes, la temperatura y la salinidad (sales disueltas en el agua). Navegaron el golfo de norte a sur, y de oriente a occidente.

Una de las líderes de la expedición, la profesora Yuley Mildrey Cardona Orozco, integrante del Grupo de Investigación de Oceanografía e Ingeniería Costera (Oceánicos) de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Medellín, explica que “el golfo es el encuentro de la desembocadura de los ríos Atrato, Turbo y León; además, su ubicación lo convierte en un laboratorio vivo de sistemas estuarinos”.                                                   

Afirma que “esta es una región con un gran potencial económico, ya que se tiene prevista la construcción de tres puertos, lo cual potencia el comercio en el territorio; por eso es fundamental conocer y comprender cómo funciona el sistema, tanto para su aprovechamiento como para su protección”.

En ese sentido, el propósito es entender cómo se mueve la marea en el interior de esta zona, “aunque en el Caribe colombiano esta se conoce como de tipo micromareal (entre 30 y 40 cm de amplitud), hemos medido un periodo de mareas vivas que se da durante el ciclo lunar y que son un poco más grandes”, asegura.

Según la investigadora, “las implicaciones de analizar este fenómeno van más allá de saber cómo se mueve el agua de los ríos o del mar Caribe al entrar o salir del golfo, pues también queremos saber qué contaminantes, sedimentos o nutrientes transporta”.

Los principales contaminantes del golfo de Urabá provienen de los ríos Atrato y León; se trata de desechos de la minería o de la agroindustria, como por ejemplo fertilizantes químicos que, según su composición, pueden generar un daño importante.

También forman parte de esta problemática elementos naturales como los sedimentos o nutrientes (nitrógeno o fósforo, en exceso), los productos empleados en agricultura (fertilizantes nitrogenados para cultivos), o la actividad industrial (disolventes con nutrientes en exceso).

Midiendo las mareas

En las mediciones se utilizaron dispositivos como el medidor de conductividad, temperatura y profundidad (CTD) y el perfilador de corriente Doppler acústico reducido (ADCP).

El CTD es un instrumento que determina por medio de sensores las propiedades físicas esenciales del agua de mar, proporcionando un mapeo preciso y completo de la distribución y  variación de su temperatura, salinidad y densidad, lo cual ayuda a entender mejor sus propiedades.

Por su parte, el ADCP descifra las corrientes a través del efecto Doppler (cambio en la frecuencia percibida de una onda cuando se produce un desplazamiento entre el emisor y el observador), lo que quiere decir que envía señales al agua e interpreta que tan rápida es la corriente y en qué dirección va.

El proyecto, además de ser financiado por las universidades del G8 (grupo de universidades de Antioquia) y de la Gobernación de Antioquia, tiene una alianza con la Corporación para el Desarrollo Sostenible del Urabá (Corpouraba) y la capitanía de puerto de la Dirección General Marítima (Dimar).

También cuenta con el apoyo de la Universidad de la Florida, la Academia Naval de Estados Unidos, y la Universidad de Utrecht (Países Bajos).

Otros científicos líderes de la expedición son los profesores Vladimir Toro, de la Universidad de Antioquia, Sede Ciencias del Mar, y Juan Felipe Paniagua, de la Universidad EAFIT.





jueves, 4 de agosto de 2022

Melisa chatbot - el 'oráculo' para los agricultores colombianos

La Alianza de Bioversity International y el Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT) acaba de lanzar Melisa chatbot, un sistema de inteligencia artificial que brinda pronósticos agroclimáticos. Disponible en Whatsapp, Facebook y Telegram, el chatbot de Melisa se puede encontrar y agregar como amigo en estas redes sociales. A través del chat, los miembros pueden preguntarle cómo será el clima en los próximos meses, cuánto lloverá y el rendimiento de los cultivos de arroz y maíz, según el día en que se siembre el cultivo y la variedad de semilla utilizada.

En la mitología griega, Deméter era la diosa de la agricultura. En la antigüedad se creía que ella era la creadora de las estaciones; primavera, verano, otoño e invierno. Según el mito, tenía un séquito de sacerdotisas que se llamaban 'Melisas', por lo que para llegar a Deméter, la gente tenía que hablar con una de sus 'Melisas'.

Siguiendo con la mitología griega, la Alianza de Bioversity International y el CIAT acaban de lanzar un sistema de inteligencia artificial que brinda pronósticos agroclimáticos (Demeter) y una herramienta para consultar el sistema, 'Melisa chatbot', disponible en Whatsapp, Facebook y Telegram.

“Todo comenzó en 2014, cuando el CIAT inició un proyecto con el Ministerio de Agricultura y Ambiente para desarrollar un sitio web para utilizar los boletines agroclimáticos que se generaban desde los comités técnicos agroclimáticos de las regiones. Tres años después, lanzamos la plataforma de pronóstico agroclimático Aclimate Colombia, que permite a los agricultores consultar los pronósticos de lluvia en estos tiempos de cambio climático Ahora, en 2022, lanzamos Démeter, que es un sistema de inteligencia artificial que ofrece pronósticos del tiempo a largo plazo, y predice rendimientos potenciales de cultivos para arroz y maíz, dependiendo de las condiciones climáticas. El servicio ahora está disponible para los agricultores a través de nuestro chatbot Melisa ", explica Steven Sotelo, investigador de ciencia de datos para la acción contra el cambio climático en Alliance of Bioversity International y CIAT (Alliance).

La plataforma obtiene pronósticos meteorológicos del servicio Aclimate Colombia, al que se accede a través del chatbot de Melisa. Funciona como un contacto en Whatsapp, Facebook y Telegram. Por ejemplo, en el chat los usuarios pueden preguntarle a Melisa Chatbot, cuál es el pronóstico del tiempo para Palmira, Colombia. Ella responderá que para el trimestre junio, julio y agosto de 2022, existe un 74,8% de probabilidad de que llueva por encima del promedio histórico.  

También puedes preguntarle cuál sería el rendimiento de la cosecha de arroz, si un agricultor lo siembra en Cereté, Córdoba. El chatbot de Melisa le responderá que en suelo arcilloso y según la previsión de lluvias, el agricultor podrá obtener una media de seis toneladas por hectárea.

Melisa chatbot es capaz de interpretar las necesidades de información de los usuarios y buscar la información en el sistema Aclimate, y brindar a los usuarios respuestas precisas. La plataforma de pronóstico agroclimático Aclimate genera pronósticos sobre cuánto lloverá, cuántas toneladas de arroz y maíz producirá un agricultor según la fecha en que siembre y la variedad de semilla que utilice. Actualmente, los departamentos colombianos que cubre el servicio son Casanare, Córdoba, Tolima, Valle del Cauca, Huila, Meta, Sucre, Santander y César.   

“En resumen, el chatbot de Melisa es una herramienta que busca ayudar a los agricultores a tomar la mejor decisión a la hora de sembrar, por eso se creó. El chatbot de Melisa tiene como objetivo interpretar la forma sencilla y clara en que las personas hablan del clima. , y el lenguaje técnico que utilizan los agricultores, para ofrecer pronósticos agroclimáticos que apoyen la toma de decisiones en el momento de la siembra”, agrega Sotelo.

A futuro, el plan es que Melisa Chatbot opere en áreas donde hay poca cobertura de internet, donde se puede usar en otros canales como SMS (mensajes de texto).

"Si los agricultores y las comunidades rurales pueden acceder y comprender los pronósticos meteorológicos y climáticos y cómo estos influyen en la producción de cultivos y los mercados, pueden tomar mejores decisiones. Los chatbots como Melisa pueden proporcionar información importante que puede ayudar a los agricultores a adaptarse a las tendencias del mercado y las nuevas tecnologías. Son herramientas que ofrecen la flexibilidad de responder a las preguntas específicas de los agricultores y brindan información relevante para permitirles tomar decisiones clave sobre la producción de cultivos”, dice Sotelo. 


 https://www.youtube.com/watch?v=pgV6N7MyCFs&t=11s



Lograr la neutralidad de carbono en la agricultura para 2050

 Cinco países latinoamericanos contribuyendo a lograr la carbono neutralidad agrícola para 2050.

América Latina y el Caribe es reconocida como una de las regiones más vulnerables al cambio y la variabilidad climática. Se ve afectada principalmente por períodos prolongados de sequía y precipitaciones extremas, crecientes inundaciones y la frecuencia de ciclones y huracanes en la región. Estos eventos adversos son un factor determinante para los agricultores y el sector agroalimentario, ya que afectan directamente la producción de alimentos, su sostenibilidad y la seguridad alimentaria de la población.

Sin embargo, el sector agrícola ha sido señalado como uno de los principales emisores de Gases de Efecto Invernadero (GEI) en el mundo; representando el 19 y 24% a nivel mundial ( CCAFS, 2018 ). Es por esto que, a través del Acuerdo de París y las Contribuciones Nacionalmente Determinadas (NDC), los gobiernos latinoamericanos han asumido desafíos y compromisos diferenciados para reorientar el desarrollo de la región hacia estrategias productivas sostenibles y bajas en carbono frente al cambio climático ( CEPAL, 2019 ). . 

Métodos agrícolas óptimos para reducir las emisiones

En este contexto, los gobiernos de Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Colombia lanzaron una nueva iniciativa de investigación sobre métodos agrícolas óptimos para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en América Latina. Financiado con fondos de la cooperación KoLFACI y desarrollado por la Alianza de Bioversity International y el CIAT.

Investigadores nacionales de cada país tuvieron la oportunidad, durante la semana del 20 al 24 de junio, de reunirse en la sede de la alianza en Cali, Colombia, para desarrollar un proceso de interaprendizaje en torno a las experiencias de adaptación y mitigación al cambio climático en Centroamérica. América y Colombia. 
Para demostrar los resultados de esta investigación, el objetivo principal del proyecto KoLFACI-Optimum es monitorear las acciones implementadas en cada país a través de la misma metodología y el mismo cultivo, promoviendo así la comparación e intercambio de conocimientos entre países.

Conociendo el campus y la experiencia de los investigadores de la alianza

Durante la visita al campus, los investigadores recorrieron los arrozales experimentales. Aquí socializaron la implementación de prácticas que ayudan a reducir las emisiones de metano en los cultivos de arroz, con base en la amplia experiencia de Colombia en esta materia. Un claro ejemplo de ello es el proyecto que se desarrolla a través del convenio MADR-CIAT-FEDEARROZ (Federación Nacional de Arroceros), sobre el uso y manejo eficiente de la fertilización nitrogenada en el cultivo del arroz.


También visitaron las áreas experimentales sobre sistemas de pastoreo, establecidos con pasto híbrido Caimán en Monocultivo y Sistemas Silvopastoriles (SSP) con Leucaena leucocephala. Se mostraron diferentes metodologías para medir las emisiones de GEI en los sistemas ganaderos. Uno de ellos fue el uso de politúneles para medir las emisiones de metano entérico en el ganado, con dietas basadas en forrajes tropicales mejorados.

Para finalizar el recorrido por el campus, visitaron el laboratorio de análisis de GEI a cargo de la investigadora Catalina Trujillo. En este espacio se explicó cómo se realiza el análisis de emisiones de GEI de diferentes sectores y prácticas agrícolas, utilizando cromatografía de gases en serie.

Hacia la implementación de Kolfaci-optimum

La jornada de formación finalizó con la selección de los sistemas a evaluar. Se solicitó a los representantes de cada país que se coordinaran entre ellos para realizar mediciones comparables en la región. Colombia, Nicaragua y Honduras optaron por medir el ganado, mientras que El Salvador y Guatemala seleccionaron el sistema de milpa (maíz y frijol) como el sistema a analizar.

Los próximos pasos serán coordinar la capacitación a nivel nacional en cada uno de los países participantes. El objetivo es involucrar a más investigadores para apoyar la zonificación para identificar unidades de paisaje y la definición de tipologías de manejo para los sistemas a evaluar.







miércoles, 3 de agosto de 2022

Mapeo a través de teléfonos móviles mejoraría gestión de crisis humanitarias

 A través del uso de información de celulares, por ejemplo, de datos de redes sociales como Facebook, o de entes que se encargan de las estadísticas o la planeación de crisis humanitarias –como la ocurrida en Ucrania– es posible elaborar mapas que permiten entender la situación de los refugiados y los desplazados forados en los territorios.

Durante el taller “Herramientas de análisis de información para la respuesta a crisis humanitarias en salud”, organizado conjuntamente por la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) y la Universidad del Rosario, la epidemióloga Caroline Buckee, profesora de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard y cofundadora de la organización CrisisReady, explicó cómo se pueden usar los datos de movilidad durante las crisis humanitarias para desplegar recursos de manera más efectiva.

El proyecto se encarga de recolectar datos sobre ubicación y movilidad de personas en crisis humanitarias, como por ejemplo la pandemia por COVID-19 o el huracán María en Puerto Rico.

La profesora Buckee explica que se busca crear una red entre la industria de datos, la academia y los Gobiernos, para que haya un mejor manejo de las crisis humanitarias.

Según la experta “durante la pandemia muchas personas alrededor del mundo migraron de las ciudades o regiones urbanas hacia lugares rurales, lo cual pudo agudizar la propagación del virus”.

En ese sentido, en temas de salud pública, “necesitamos conocer la población en riesgo. Cuando hay grupos humanos muy móviles, todas las estimaciones se desvanecen cuando no se sabe dónde están o cómo viven”.

El sistema de CrisisReady consiste en una preparación de datos que analiza largas cadenas de información sobre los lugares y las personas que se movilizan, priorizando el riesgo durante una crisis de manera urgente y preventiva.

Además, observa el panorama específico de la situación en cuanto al origen de estas problemáticas, su propagación y las formas de manejarlo desde una red de expertos, para hacerlo llegar a las autoridades e instituciones encargadas de gestionar las crisis.

“Aquí radica uno de los puntos más importantes de este tipo de proyectos: en las decisiones que toman los entes gubernamentales para mitigar el impacto de estas situaciones de riesgo y vulnerabilidad, si se tiene un mapeo más eficiente, con datos reales que fundamenten el estudio de cada caso, se podrían generar mejores planes de manejo”, señala la experta.

Malaria, datos y movilidad

Una de las apuestas de esta iniciativa en el país es la Crisis Ready Grant – Human Ecology of Malaria in Colombia, que contempla la posibilidad de hacer un mapeo de Colombia en cuanto a problemáticas relacionadas con este virus, y saber así cuál es el potencial de acción de estos datos en la región.


El profesor Vladimir Corredor, de la Facultad de Medicina de la UNAL, quien ha investigado por varios años sobre el tema, señala que “en Guainía la enfermedad estuvo controlada por un tiempo, pero a raíz de situaciones de movilización masiva de migrantes provenientes de Venezuela, los casos han aumentado”.

Añade que, “la importancia de estos análisis está en el contraste entre la adquisición de datos y el trabajo de campo en las regiones”, por lo que se necesita de un trabajo conjunto y actualizado entre los mecanismos de recolección y el análisis de los expertos alrededor de estas problemáticas.

Según el Ministerio de Salud y Protección, cerca del 80 % del territorio rural del país está situado por debajo de los 1.600 msnm, lo que convierte a Colombia en un lugar óptimo para la proliferación de enfermedades como la malaria. Alrededor de 25 millones de personas están en riesgo de enfermar o morir por esta causa.

Se puede seguir la transmisión de este evento a través de la página de YouTube de la Facultad de Medicina de la UNAL, https://www.youtube.com/watch?v=qvJm3gqPT4g







martes, 2 de agosto de 2022

Mapa de vegetación natural, necesario para redistribución de tierras

 “El mapa de vegetación natural será una herramienta fundamental para la redistribución de tierras que anuncia el nuevo gobierno”, aseguró el profesor Jesús Orlando Rangel, del Instituto de Ciencias Naturales (ICN) de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), invitado por la Red de Naciones Unidas Pacto Global Colombia a una conferencia web para explicar los alcances de dicho proyecto.

El académico indicó que el próximo gobierno debería incluir a los campesinos en las asignaciones, además de la porción de territorio vital para satisfacer sus necesidades básicas, tierras deforestadas para resembrar-recuperar los bosques y restaurar la vegetación natural.

“Esta acción se constituiría en un gran aporte del país con mayor expresión de la biodiversidad del mundo al proceso real de mitigar el calentamiento global”, anotó.

El docente, director del proyecto, considera que esta nueva herramienta resulta especialmente valiosa para planear la producción agrícola sin afectar la vegetación nativa del país, la cual ha sido muy transformada, especialmente en las regiones Andina o cordillerana, Caribe y en el Piedemonte llanero (Orinoquia).

El mapa de vegetación natural que realiza ICN en coordinación con el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible (Minambiente) se desarrolla con tecnologías de información satelital mediante una metodología propuesta por Larry Niño, estudiante del Doctorado en Ciencias - Biología de la UNAL.

El estudiante explica que la recopilación de la información permitirá establecer en detalle los diferentes tipos de vegetación natural con que cuenta el país e identificar los territorios donde ha sido más transformada, ya sea por la agricultura, los cultivos extensivos y otras actividades como la ganadería intensiva.

Los datos se están consolidando en el Sistema de Información sobre Biodiversidad de Colombia (SiB Colombia) del Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt y estarán al alcance de cualquier colombiano que los quiera consultar antes de adelantar cualquier proyecto o intervención sobre estos recursos.

El biólogo Niño también trabajó desde Google Earth Engine, plataforma abierta que utilizan los científicos y académicos para estudiar y visualizar conjuntos de datos geoespaciales provenientes de miles de imágenes satelitales.

Señala que “las imágenes multidimensionales en las que se fundamenta la cartografía a presentar se componen de tres sensores distintos: dos tipos radar y uno óptico. Cada uno de estos provee datos con distintas perspectivas para diferenciar y clasificar los tipos de vegetación por medio de técnicas de inteligencia artificial, particularmente machine learning o aprendizaje de máquinas”.

Hallazgos importantes

El equipo investigador ya cuenta con la mayor parte de información que se ha producido sobre inventarios de la vegetación de Colombia y tiene sistematizada y “espacializada” la de la Orinoquia y la zona Andina (cordillerana). Entre los hallazgos más importantes se destaca que el modelo ha clasificado el 46 % de la región Andina y el 73 % de la Orinoquia como porciones del territorio cubiertas por vegetación natural.

Se resalta que fueron cartografiadas 52 alianzas/formaciones para los bosques de la Región Andina –en un área aproximada de 13,5 millones de hectáreas–, las cuatro unidades boscosas con mayor extensión, con el 44 % de los bosques andinos, corresponden a aquellos agrupados en las formaciones (alianzas fitosociológicas) como palmares mixto y bosques de roble.

En la región paramuna se diferenciaron 48 alianzas/formaciones en una extensión aproximada de 1,7 millones de hectáreas, con predominancia de tres formaciones con el 40 % de la vegetación de páramo. Predominan tres formaciones con el 40 % del cubrimiento de la vegetación, particularmente frailejonales.

En la Orinoquia fueron cartografiadas 24 alianzas/formaciones de bosques con una extensión aproximada de 7,4 millones de hectáreas, en donde predominan los palmares mixtos de la alianza. En cuanto a los pastizales naturales, se diferenciaron 20 alianzas/formaciones en cerca de 9,6 millones de hectáreas, las 4 unidades con mayor extensión, con el 45 % de los pastizales.

Para el profesor Rangel, el mapa de vegetación tendrá aplicación en diferentes escenarios, particularmente en lo relativo a la toma de decisiones para la utilización sostenible de la biodiversidad, la conservación y la preservación de la enorme riqueza que representan nuestros bosques, selvas y diversos tipos de vegetación.

 






viernes, 29 de julio de 2022

Un mar más caliente incrementa riesgo de muerte de los corales del Caribe

 Desde 1998, el calentamiento global ha aumentado la temperatura superficial del mar, factor fundamental para que regiones como el Caribe colombiano sean más vulnerables al blanqueamiento o muerte de los corales. El análisis de factores como temperatura, precipitación o salinidad en la Gran Barrera de Coral, frente a las costas de Queensland, en Australia, ofrece luces al respecto.

Los blanqueamientos masivos de los arrecifes de coral que se presentaron en 1998, 2002 y 2016 en la Gran Barrera de Coral australiana han sido producto del calentamiento global. En mayo del presente año, investigadores del Instituto Australiano de Ciencias Marinas evidenciaron que más del 90 % de los arrecifes que lo conforman han perdido su color.

La Gran Barrera de Coral, con una extensión de 2.300 km, está compuesta por más de 2.900 arrecifes conformados por colonias de corales, con más de 400 variedades, entre ellas aguja, hongo, coral cerebro, asta de ciervo o acropora y plano o agarcia.

Allí, tanto la temperatura superficial del mar como la del aire presentan una tendencia de crecimiento en el verano austral, pero es en el invierno cuando se observa un incremento abrupto de dichas variables.

La estudiante de Geología Yeimmy Alejandra Gutiérrez, de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), afirma que desde 2016 la temperatura superficial del mar en Queensland se ha incrementado en 1,79 °C, la precipitación ha disminuido en un 25,7 % y la salinidad superficial del mar ha aumentado en 0,388 %”.

El blanqueamiento sucede cuando el coral se desequilibra, se debilita o su estructura se vuelve porosa y enferma perdiendo su color por no poder aportar a su relación mutua con las algas zooxantelas, las cuales les proporcionan carbohidratos para crecer y construir su esqueleto de carbonato de calcio.

Al respecto, la profesora Nancy Liliana Villegas Bolaños, directora del Grupo de Investigación en Oceanología (CENIT) de la UNAL, señala que “Colombia cuenta con 2.860 km² de arrecifes, la mayoría en el mar Caribe y en menor cantidad en el Pacífico colombiano, los cuales se han visto afectados en su ambiente físico por el calentamiento global, haciendo que se enfermen, lo cual se manifiesta en su cambio de color, llegando a ser blanquecino”.

Por eso destaca que “los datos que conforman el trabajo de grado de la estudiante Gutiérrez permitirían que el conocimiento adquirido se aplique en el monitoreo eficaz de las islas, en las condiciones atmosféricas y oceanográficas del Caribe y Pacífico colombiano, con el fin de protegerlas de erosión costera, contaminación, sobrepesca o predadores naturales, como algunos tipos de estrellas de mar”.

Principales blanqueamientos masivos

Los blanqueamientos de 1998, 2002 y 2016 dañaron dos tercios del coral en el famoso arrecife de la costa este australiana, debido a que aumentaron los periodos de sequía y disminuyeron los húmedos y fríos.

El primer blanqueamiento se presentó en 1998, cuando la temperatura superficial del mar alcanzó los 27,04 °C, es decir una temperatura elevada debido a los inicios del calentamiento global en el mundo.

Así mismo, la salinidad superficial del mar fue de 35,2 gramos por litro y la precipitación total de 35,04 mm anuales.

“Esto significó un cambio en el hábitat de los arrecifes trayendo consecuencias como el estrés por aumento de temperatura y la muerte de varias algas que aportan a la protección del coral”, menciona.

El segundo blanqueamiento se dio en 2002; en ese momento la temperatura superficial del mar fue de 26 °C, la salinidad superficial del mar de 35,3 gramos por litro y la precipitación total de 12,8 mm anuales; “los datos reflejan que las lluvias de redujeron, y por lo tanto la salinidad del agua aumentó”.

El tercer fenómeno de muerte de coral sucedió en 2016, considerado el más agresivo del mundo, pues estuvo acompañado por el fenómeno de El Niño.

En ese momento se presentó un incremento del 0,3 en la salinidad del mar (35,6) y un aumento en la temperatura superficial del mar (26,4 °C), pero las lluvias bajaron a 18,25 mm anuales.

“La combinación de estas variables produjo la muerte del 14 % de los arrecifes de coral, lo cual significó la mayor catástrofe medioambiental y biológica de la década”.

A partir de los datos obtenidos, la estudiante elaboró cálculos y gráficas de las climatologías, mostrando que de octubre a febrero –los meses más cálidos– la mayoría de las variables físicas aumentan y están influenciadas por los procesos intraanuales, ya que los mayores valores se obtienen en regiones más cercanas al ecuador.

 











lunes, 25 de julio de 2022

Aves insectívoras predicen qué tan “saludable” es el hábitat en El Quimbo

 Para que los cantos del batará rayado y del hormiguero ventriblanco se sigan escuchando al sur del Huila, se debe reforzar la siembra de arbustos y matorrales, especies vegetales afectadas por la drástica transformación del ecosistema, provocada por la construcción de la represa de El Quimbo.

En 2018 y 2019 el biólogo Camilo Loaiza Gómez, doctor en Ciencias - Biología de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), le siguió la pista al hormiguero ventriblanco (Myrmeciza longipes), al batará rayado (Thamnophilus doliatus) y al pijuí pechiblanco (Synallaxis albescens), cuya base de alimentación son los insectos, por lo que su función es muy importante en el control de las plagas.

El estudio de la abundancia o escasez de estas especies serviría para establecer qué tan “saludable” es el hábitat del bosque seco tropical que rodea la zona de la represa de El Quimbo, al sur del Huila.

Los bosques secos tropicales son aquellos que crecen en áreas que no reciben lluvia durante muchos meses del año. Concretamente, el del Alto Magdalena se considera como uno de los ecosistemas más degradados, fragmentados y poco conocidos de Colombia y del mundo.

“Por eso los estudios sobre la calidad de sus hábitats son relevantes para tomar decisiones de manejo y conservación, especialmente durante un proceso de restauración ecológica”, afirma el investigador.

El suyo fue el primer trabajo doctoral desarrollado en la zona de restauración ecológica del bosque seco tropical de la Central Hidroeléctrica El Quimbo, conformada por cerca de 11.000 hectáreas. Desde 2014 la Fundación Natura desarrolla el Plan de Restauración que finalizará en 2038, cuando la zona será entregada al Estado colombiano.

En 2009, el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de Colombia le exigió a Enel-Emgesa –empresa de energía eléctrica constructora de la represa– comprar una zona de bosque seco tropical aledaño al embalse como medida de compensación por la sustracción de los terrenos necesarios para la construcción del proyecto, los cuales formaban parte de la Reserva Forestal de la Amazonia.

Playback y observación pasiva

Después de definir el grupo a estudiar, el siguiente paso fue revisar un inventario de aves en la zona. Para ello se apoyó en la línea base de biodiversidad elaborada por la empresa constructora para la licencia ambiental, en la primera salida de campo escogió 10 especies y seleccionó 3.

“Ese día preparamos sonidos de cantos de hormiguero ventriblanco, batará rayado y pijuí pechiblanco, para ver si estaban distribuidos a lo largo del área de estudio. Con binoculares y altavoz en mano transmitimos los cantos y así determinamos que efectivamente tales especies eran residentes en el área, en un rango de entre 700 y 1.300 msnm”, relata el investigador.

El biólogo definió 186 puntos o parcelas de conteo y dividió el área en 3 zonas según su estado de conservación (alta, media y baja) y ajustó modelos lineales generalizados (GLM) con el fin de evaluar las relaciones entre la abundancia y las variables de microhábitat y paisaje.

Para evaluar la calidad del hábitat utilizó el índice de adecuabilidad del hábitat (HSI), y para definir los modelos arquitectónicos de las plantas registró las especies vegetales dominantes en cada parcela, les tomó fotos e identificó su modelo por medio de una clave sinóptica (herramienta que permite agrupar las especies de plantas), basada en un análisis de la arquitectura disponible para árboles de zonas tropicales y templadas.

Además hizo 8 salidas de campo de entre 15 y 20 días cada una y visitó los puntos tres veces tratando de abarcar todas las épocas climáticas: lluviosa, seca y de transición.

Más arbustos y matorrales

Los resultados mostraron que la abundancia de las 3 especies de aves varió según el tipo de cobertura. Por ejemplo, el hormiguero ventriblanco tuvo mayor abundancia en fragmentos de bosques y matorrales que en arbustales, el batará rayado fue más abundante en arbustales y matorrales que en bosque, y las poblaciones del pijuí pechiblanco fueron mayores en arbustales y menores en bosque.

Con respecto a la evaluación de calidad del hábitat, evidenció que para el hormiguero ventriblanco el 38,44 % del hábitat disponible en la zona de estudio presentó baja calidad, es decir que no tiene los recursos ambientales suficientes para el mantenimiento de poblaciones e individuos de la especie.

En ese sentido, propone que “en arbustales y matorrales se realicen procesos de restauración, con el fin de incrementar en ellos estructura del sotobosque para el forrajeo; cobertura vegetal para refugio contra predadores y el clima adverso; y horquetas en el sotobosque para el soporte y la construcción de nidos”.

En relación con el batará rayado, el 39,91 % del área de estudio presentó mala calidad en sitios con baja cobertura de arbustos.

Según el biólogo, el proceso de restauración para el hormiguero pechiblanco también beneficiaría el hábitat del batará rayado.








jueves, 21 de julio de 2022

Rocas del Devónico, posible fuente para reserva de hidrocarburos ante futura escasez

 Estas rocas de hace más de 250 millones de años (era Paleozoica), que afloran en el macizo de Floresta, al norte de Boyacá, fueron buena fuente de hidrocarburos en el tiempo Devónico, pues cerca del 8,3 % del petróleo generado en el mundo proviene de ellas.

El investigador Andrés Felipe Pastor Chacón, magíster en Ciencias - Geología de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), señala que hoy mucha de la geología del país ha trabajado alrededor de la explotación de los recursos mineros y petrolíferos, en la cual la exploración de hidrocarburos ha estado enfocada en las rocas del Mesozoico –o era de los dinosaurios–, que habría terminado hace 66 millones de años.

Sin embargo el Paleozoico, que precede al Mesozoico, no ha sido tan estudiado ni cuenta con tanto detalle sobre la explotación petrolífera de sus rocas como las eras siguientes. Esta se caracteriza por ser una era en la que los animales invertebrados se diversificaron en los océanos, y las plantas, anfibios y reptiles también se movían en tierra, y que habría acabado hace más de 250 millones de años.

Una de las principales razones es que generalmente estas rocas se encuentran a profundidades extremas, que representan un mayor riesgo y gasto económico, comparado con las más cercanas a la superficie pertenecientes a otros periodos.

El magíster indica que “los volúmenes de hidrocarburos que se pueden generar con las rocas paleozoicas son importantes, teniendo en cuenta la necesidad de incorporar reservas para la demanda interna del país”.
Por eso indagó si en Colombia se encontrarían rocas generadoras de hidrocarburos del Devónico –cuando aparecen los registros del desarrollo de los primeros bosques–, perteneciente a la era Paleozoica, que pudieran servir para incorporar futuras reservas de este producto para el país, justo en un momento en el que el Ministerio de Minas y Energía anunció que la generación y producción de hidrocarburos alcanza para suplir la demanda interna hasta 2029.

¿Hubo hidrocarburos en Boyacá?

El estudio se centró en el macizo de Floresta, en los municipios de Floresta y Busbanzá, en Boyacá, en donde aflora un cuerpo de roca del tiempo Devónico conocido como Formación Floresta, a la cual se le aplicaron distintas técnicas directas e indirectas para evaluar su potencial como generadora de hidrocarburos.

La técnica indirecta consistió en una descripción sedimentológica, en la cual el geólogo se va a campo, toma escalón por escalón de roca, lo mide metro a metro, describe sus características, lo compara con otros registros, y describe el proceso que formó la roca.

“Por ejemplo, haciendo estas observaciones y medidas, se puede interpretar si una roca se deposita en un ambiente marino, o en un continental”, explica el magíster.

El método de medición directo consiste en aplicar técnicas analíticas a las muestras de roca para evaluar su potencial; mediante estas se mide, por ejemplo, el contenido de carbono orgánico total. Otra estrategia es la aplicación de pirólisis, que consiste en medir la cantidad de hidrocarburos tanto libres como potenciales por expulsar, tras someterla a temperaturas superiores a los 400 °C.

Según el magíster, el estudio aporta información no solo sobre hidrocarburos sino también en medidas indirectas que se pueden aplicar, por ejemplo, en museos paleontológicos de la zona, y que se reflejarán en una mejor preservación e identificación de nuevas especies para la ciencia.

“Esto gracias a la tradición y riqueza paleontológica de Floresta, en donde las primeras investigaciones paleontológicas se remontan a hace 90 años y hay fósiles importantes para la ciencia que permiten hablar de las posiciones de los continentes y mares durante el Devónico”.

“Después de realizar un modelado estadístico que nos permitió devolvernos en el tiempo e imaginarnos cómo sería estar en el lugar donde la roca sí cumple con todas las condiciones, la investigación arrojó que, en efecto, las rocas analizadas sí tuvieron potencial en su tiempo como generadores de hidrocarburos, aunque en este momento la roca se mostrara agotada”.

Según el investigador, aunque la roca de estudio no mostrara registros actuales como roca generadora, no quiere decir que en el pasado o en otro lugar del país no se encuentren otras rocas con potencial.








lunes, 18 de julio de 2022

Problemas con la calidad del agua en la altillanura colombiana

 La presencia de niveles elevados de Escherichia coli –bacteria que se encuentra en el intestino de personas y animales– evidencia problemas en la calidad del agua superficial en la altillanura colombiana, específicamente en los municipios de Puerto López y Puerto Gaitán, al oriente del país.

La altillanura colombiana comprende los departamentos del Meta –municipios de Puerto López, Puerto Gaitán y Mapiripán– y el Vichada –municipios de La Primavera, Cumaribo, Santa Rosalía y Puerto Carreño–.

Este territorio cuenta con 13,5 millones de hectáreas, de las cuales se pueden cultivar 4,3 millones. Por este potencial es considerada como la gran despensa agrícola de Colombia, con extensos cultivos de maíz, soya, arroz, palma de aceite y pastos a gran escala, entre otros.

Sin embargo, el potencial del área contrasta con la calidad de sus suelos, que “son oxisoles (con alta dominancia de minerales oxidados) y con muy poco contenido de nutrientes, lo que los hace deficientes”, según explica el ingeniero agrónomo César Augusto Botero Vargas, magíster en Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira.

Por lo tanto, para tener cultivos de calidad es necesario mejorar los suelos, tanto nutricional como físicamente.

En ese sentido, en su investigación el magíster establece el efecto del suelo en las fuentes de agua superficial, independientemente de si es para actividades agrícolas o pecuarias.

“Por ejemplo, aunque los coliformes totales –presentes en el intestino– aún están por debajo de los límites permitidos, de E. coli no debe existir ninguna presencia en agua para el consumo humano, y las fincas que evaluamos toman agua de esas fuentes”, señala el magíster.

Recuerda además que E. coli es un indicador microbiológico preciso de contaminación fecal, mientras los coliformes totales lo son de contaminación microbiológica en el agua para consumo humano.

Ganado no puede entrar a los bosques

Para la investigación se establecieron dos zonas: una en Puerto López (Meta) con alta intervención agrícola y pecuaria, en contraste con una zona poco intervenida en Puerto Gaitán, en límites con el Vichada. Se eligieron 6 predios, 3 en cada zona.

Las fincas debían poseer afluentes de aguas y tener algún sistema productivo transitorio –como el arroz y la soya–, de cultivos perennes –como caucho y palma–, o pasturas, en la parte de ganadería, que se contrastaron con sistemas poco intervenidos de bosque y sabana nativa (pasturas sin intervención).

Ya en el lugar, y con los predios establecidos, empezó el trabajo de campo: se crearon transectos, que son muestreos caracterizados por la toma de datos en determinados recorridos prefijados; estos tenían cinco puntos que salían desde la fuente de agua hasta el campo abierto donde estaba el sistema productivo predominante en la finca.

Así se recopilaron los datos para hacer el “análisis de componentes principales”, que agrupa todos esos datos y los convierte en un indicador.

En este caso se usaron los indicadores de funciones hídricas (variables físicas), fertilidad (variables químicas), biológico (macrofauna edáfica), morfología (agregación del suelo) y de calidad de agua (variables químicas y biológicas). Los indicadores van de 0,1 a 1, donde 1 es el valor más alto.

“Encontramos que en la zona de mayor intervención, con sistemas de ganadería extensivos, la calidad de agua era más baja, precisamente por la presencia E. coli y coliformes totales, y es por eso que no se debe permitir que el ganado ingrese a los bosques, sino que se deben establecer bebederos en los potreros”, señala.

Además, en las pendientes de los predios se halló un desnivel hacia la corriente de agua, entonces, con las condiciones de lluvia y la poca capacidad de estos suelos de infiltrar, y por la acción de la escorrentía, se produce un arrastre de estos desechos a las fuentes de agua.

Tener un mosaico de cultivos en la zona mejoraría los indicadores del suelo. Por ejemplo, se pudo establecer que las pasturas mejoran el indicador biológico, y para eso una de las alternativas es generar corredores o franjas de pastos dentro de los cultivos transitorios.

También es fundamental utilizar sistemas silvopastoriles, ya que los árboles dentro de las pasturas les dan confort a los animales y protegen directamente el suelo, gracias a las raíces y a la fauna que atraen.

Así mismo, el estudio señala que los bosques en buenas condiciones funcionan como una esponja que retiene todo lo que se desplaza de los sistemas productivos evitando que llegue a las fuentes de agua, por eso es básico cuidar estos bosques de galería.

 







miércoles, 6 de julio de 2022

Habitantes de calle, por fuera de los planes de desarrollo urbano

 En localidades de Bogotá como Los Mártires la atención integral dirigida a esta población solo ha hecho énfasis en la salud, pero se estarían descuidando aspectos como el derecho a la educación y la participación ciudadana, lo cual provoca un desplazamiento local.

Así lo estableció Erin Brayan Vera Cruz en su trabajo para optar por el título de Magíster en Gobierno Urbano del Instituto de Estudios Urbanos de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), en el que analizó la atención integral de los habitantes de calle y la transformación urbana en la localidad de Los Mártires entre 2004 y 2019.

La revisión normativa relacionada con las políticas públicas y el análisis de los censos de habitantes de calle en Bogotá evidencian que “al revisar los planes de gestión social de los planes parciales en etapa de adopción se observa que no se incluye a los habitantes de calle como población impactada por la implementación de estos; por eso, el acceso a sus derechos queda restringido, agravando las condiciones de exclusión social”, explica el estudiante de maestría.

Afirma además que “tradicionalmente se ha percibido al habitante de calle como ‘vago’, se considera que está por fuera de la esfera social, lo cual ha integrado el grado de vulnerabilidad económica y social de este grupo poblacional. Por tanto, el Estado tiene que intervenir para que se mejoren sus condiciones”.

Lo anterior se daría porque se han dejado de lado estudios de caracterización y diagnóstico socioeconómico de estas personas, es decir que se no tiene certeza sobre quiénes son, cuántos son o qué edades tienen.

Esto llevaría a que no haya programas o proyectos encaminados a mitigar las acciones de los procesos de renovación urbana.

Proceso de revalorización promueve el desplazamiento

Según el estudiante Vera, “la situación evidenciada obliga a las personas a desplazarse a zonas más deprimidas, en las que arman ‘parches’ y ‘cambuches’ que les proveen un espacio no solo para pernoctar sino también para desarrollar actividades de esparcimiento y socialización entre pares, y otras como el consumo de sustancias psicoactivas”.

“Existen cambuches estructurales o temporales, y dentro de los planes de ordenamiento territorial estos espacios no se están considerando como movimientos realizados por personas dentro del área a intervenir”.

Así mismo, menciona que los procesos de revalorización son el resultado de las renovaciones urbanas lideradas desde las entidades públicas, mediante las cuales se aumenta el valor de las propiedades.

“Es entonces cuando los habitantes del sector son desplazados, ya sea porque no pueden solventar los costos de vida que representa estar allí o porque en el proceso de renovación se les exige entregar los predios donde están ubicados, lo cual es problemático, porque para esta población permanece en área intervenida”.

La identificación de vectores de desplazamiento locales demuestra que los habitantes de calle transitan en las proximidades a los centros de atención dispuestos por el Distrito para satisfacer necesidades, a espacios privados en los que pueden pagar por albergue, y a las zonas en donde se desarrollan los principales planes parciales de renovación urbana adelantados en esta zona de la ciudad.

El investigador recomienda formular instrumentos de ordenamiento territorial que consideren datos de caracterización hechos por entidades como la Secretaría de Integración Social, en los cuales se establece que, dentro de los espacios o barrios a intervenir, existe población habitante de calle.

Lo anterior se vuelve muy importante si se considera que Los Mártires es la localidad de Bogotá con mayor número de habitantes de calle. Según el censo del DANE, en 2017 había 1.750 habitantes en esta condición.

Los barrios en donde más se concentra esta población son Santa Fe, La Favorita, Las Aguas, Ricaurte, La Alameda, Restrepo, La Capuchina, Voto Nacional, La Estanzuela y Eduardo Santos.