viernes, 20 de diciembre de 2024

Patente para método que seca la guadua impulsaría su industrialización

 Con un método registrado por primera vez en el país, el secado y la inmunización de la guadua se haría en solo 6 horas, en contraste con los 20 u 8 días que tarda de forma natural –al aire libre– o industrial –en hornos–. La invención, patentada por la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Medellín, es una oportunidad para pequeños y grandes productores, pues ahorra tiempo y costos. Emplear esta gramínea en reemplazo del concreto, la madera y el plástico sería útil para el cuidado del medioambiente.

Según el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, en los últimos 5 años el sector de la guadua (Angustifolia Kunth) en Colombia ha crecido alrededor de un 15 % cada año, cifra que se traduce en oportunidades laborales en la ruralidad, donde se estima que más de 10.000 familias dependen directamente de su uso y comercialización.

“Pese a este potencial, en el país hay poco desarrollo tecnológico para su aprovechamiento. Por eso en el Semillero de Investigación en Guadua y Bambú de la UNAL Sede Medellín diseñamos y patentamos un método que permite reducir de días a horas la duración del proceso de secado”, explica la ingeniera agrícola Eugenia González Castrillón, profesora de la Facultad de Ciencias Agrarias.

Cuando la guadua está recién cortada presenta valores de humedad entre el 60 y 80 %, y para utilizarla como material de construcción esos números se deben reducir a un 12 o 14 % aproximadamente.

“Este proceso de secado es fundamental para evitar deformaciones, impedir la colonización de insectos xilófagos –come madera– y hongos, y hacerla más durable y resistente, lo que además permite la adhesión de pinturas y otros acabados que aportan a su estética”, explica la profesora González.

El diseño del método permite secar e inmunizar la gramínea en solo 6 horas sin usar de químicos. En este proceso participaron los estudiantes de Ingeniería Agrícola Efrén Camilo Quintero Giraldo, Juan Manuel Vélez Sosa y Cristian Rivera Restrepo.

“La comparación es importante porque el secado al aire libre tarda de 20 a 60 días según factores ambientales como humedad, temperatura y ventilación, y el secado industrial en hornos tarda de 1 a 8 días. La optimización es tan alta que la cantidad de horas que determinamos incluye el proceso previo: el corte de la guadua en láminas o tablillas, la preparación del tanque y el horno”, precisa la profesora González.

Congelar el agua y evaporarla

La guadua con la que trabajaron es una de las más de 1.700 especies de bambú que existen en todo el mundo, y aunque es propia de América Latina su crecimiento es más abundante en Perú,  Ecuador, Venezuela y Colombia, en donde se estima que hay una producción de 30 millones de metros lineales al año.

Los investigadores, liderados por la profesora González, aprovecharon una propiedad del agua llamada punto triple, que permite llevarla de estado sólido a gaseoso sin pasar por el estado líquido, un proceso denominado sublimación.

“Para lo primero sumergimos las láminas de guadua en nitrógeno, que congela cualquier elemento en muy corto tiempo, y para lo segundo las introdujimos en un horno de convección al vacío, que calienta y seca los materiales en un ambiente controlado y en ausencia de aire, lo que disminuye las reacciones químicas no deseadas y evita la oxidación”, continúa.

Los detalles del método –presión, temperatura, tiempos específicos, etc.– están protegidos por la patente, que ya puede ser adquirida por el gremio industrial para su uso. También es importante tener en cuenta que la duración y las especificaciones están adaptadas a una escala de laboratorio, por lo que quienes deseen implementar el proceso a gran escala, o industrialmente, deben adquirir los derechos y hacer las pruebas pertinentes.

“Nuestro principal objetivo es impactar en el sector rural e impulsar esta industria con tanto potencial. La guadua es una planta que crece rápido –entre 3 y 6 años–, se regenera incluso después de ser talada, y es biodegradable. Con un manejo adecuado y responsable de ella podemos reemplazar no solo el concreto sino también la madera y el plástico, teniendo en cuenta además que es un excelente aislante térmico y acústico”, finaliza la profesora González.

Si requiere más información sobre el tema puede escribir a los correos egcastri@unal.edu.co o ecquinterog@unal.edu.co, o visitar el Instagram de @te_lo_explico_en_bambu, un proyecto comercial en torno a la guadua, perteneciente a los estudiantes del semillero.







martes, 17 de diciembre de 2024

Educación, generación de conciencia y apoyo del Estado combatirían delitos ambientales

 En medio de la creciente preocupación por las crisis ecológicas y las profundas desigualdades que perpetúan el daño ambiental, la criminología verde –una rama del crimen enfocada en el estudio de los delitos y daños ambientales como el tráfico de fauna y flora, la deforestación y la contaminación del aire y el agua entre otros– se propone repensar las dinámicas de castigo que favorecen a las grandes corporaciones en detrimento de las comunidades vulnerables y los ecosistemas.

Durante el conversatorio “Construcción del campo de la criminología verde del sur”, realizado en la Facultad de Derecho, Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), el criminólogo David Rodríguez Goyes, investigador de la Universidad de Oslo, planteó estrategias concretas para transformar las políticas actuales, fortalecer la justicia ambiental y enfrentar las raíces estructurales de los crímenes ecológicos.

El experto, integrante del grupo Política y Derecho Ambiental de la UNAL, resaltó que “en el ámbito ambiental, la criminología verde examina por qué actividades como la minería artesanal frecuentemente son criminalizadas mientras que prácticas de mayor impacto, como la minería a gran escala, son legales, y además promovidas por los Estados”.

“Este contraste revela que las estructuras de poder globales –enmarcadas por lo económico– favorecen a ciertos actores económicos mientras desplazan los costos ambientales y sociales hacia comunidades vulnerables. […] Los procesos de criminalización también están muy vinculados a la victimización ambiental”.

La criminología verde analiza no solo qué comunidades, ecosistemas o especies son más propensos a ser afectados por el daño ambiental, sino también quiénes son reconocidos como víctimas. Este reconocimiento no siempre ocurre, como se observa en el caso de las víctimas de conflictos sociales o ambientales en Colombia, donde a menudo las complejidades legales y políticas excluyen a quienes sufren las peores consecuencias.

El profesor Rodríguez hizo propuestas concretas para fortalecer la justicia ambiental, entre ellas desafiar las estructuras de poder económico y político: “las grandes industrias suelen evadir los costos de sus actividades, los cuales recaen sobre comunidades vulnerables, por eso es necesario reformar las políticas internacionales para que los responsables asuman los costos ambientales, además de fortalecer las regulaciones contra industrias extractivas”.

Según el criminólogo, “al ampliar el concepto de justicia ambiental es fundamental incluir los ecosistemas como víctimas de los crímenes ambientales, ya que las personas no son las únicas que sufren; la naturaleza misma merece protección jurídica. Los marcos legales deben reconocer los daños ecológicos como crímenes graves”.

Otra propuesta es promover la educación y la concienciación ambiental: “la educación es clave para combatir los crímenes ambientales. Capacitando a las comunidades locales en la vigilancia ambiental, y fomentando la denuncia de prácticas ilegales, fortalecemos la acción colectiva y reducimos la impunidad”, aseguró el experto.

Con respecto a la reorientación de las políticas de criminalización, el profesor Rodríguez criticó las políticas que penalizan a pequeños actores –como mineros artesanales o cazadores furtivos– mientras las grandes corporaciones que

En relación con el fortalecimiento de la criminología verde desde el Sur Global, el investigador abogó por visibilizar las luchas de las comunidades indígenas y campesinas, señalando que “estas han sido marginadas, pero sus saberes ancestrales son fundamentales para construir políticas ambientales justas”.

Equidad y sostenibilidad, una prioridad

La criminología verde busca no solo sancionar los crímenes ecológicos, sino además transformar las dinámicas de poder que los originan. El modelo actual beneficia a unos pocos y perjudica a muchos, incluyendo a la naturaleza.

“Necesitamos un enfoque que priorice la equidad y la sostenibilidad, ya que las personas que cometen delitos como tráfico de fauna y flora silvestres, por ejemplo, generalmente están en extrema pobreza y el Estado no hace presencia; si se cambiaran estas prácticas y se apoyara a las personas económicamente y con educación, no tendrían que hacerlo”, concluyó el experto invitado a la UNAL.

Con estas propuestas, la criminología verde se posiciona como una herramienta clave para enfrentar los desafíos ambientales y construir un modelo de justicia que proteja tanto a las personas como al planeta.






viernes, 13 de diciembre de 2024

Sopa de chachafruto con probióticos, rica y saludable combinación

 Aunque en el mercado ya existe una amplia gama de sopas instantáneas con diversos ingredientes, ahora también existe una opción innovadora a base de chachafruto, un fruto autóctono de Caldas. La preparación, desarrollada por investigadores de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Manizales, contiene probióticos que favorecen la salud intestinal, ofreciendo una alternativa saludable, fácil de preparar y perfecta para el consumo diario.

El nombre científico de esta especie de leguminosa es Erythrina edulis, pero recibe nombres populares diferentes según la región: chachafruto en Antioquia, Quindío, Risaralda, Caldas, norte del Tolima y Valle; balú en Cundinamarca y Boyacá; frijol ncpaz o jite en Santander; poruto o chaporuto en el Huila; sachafruto en Cauca; y poroto o sachaporoto en Nariño.

Su sabor es dulce y posee un alto contenido nutricional, representado en proteínas, carbohidratos, fibra y minerales como calcio, hierro y zinc; además es rica en vitaminas A, B1, B2 y C. Pese a este valioso potencial su uso ha sido limitado, y en muchos casos se le considera como un desecho.

Las propiedades nutricionales del chachafruto lo convierten en un alimento ideal para combatir la desnutrición infantil, especialmente en regiones con acceso limitado a otros alimentos nutritivos. Su contenido de proteínas y carbohidratos les proporciona energía a los niños, mientras que las vitaminas y minerales son esenciales para su desarrollo y crecimiento.

La propuesta de los investigadores del semillero de investigación Diseño y Formulación de Alimentos (Difoal) de la UNAL Sede Manizales, dirigido por la profesora Sneyder Rodríguez Barona, de la Facultad de Ingeniería y Arquitectura, apunta hacia el desarrollo de una sopa funcional a partir del chachafruto, con una buena dosis de probióticos para aumentar su valor nutricional y funcional.

El proceso de desarrollo de la sopa funcional comenzó con una formulación básica creada por el ingeniero químico Carlos Iván Palacios, integrante de Difoal, quien había trabajado previamente con una nutricionista para diseñar una sopa de chachafruto. Este producto ya era prometedor desde el punto de vista nutricional.

Según la estudiante Luisa Fernanda Gil Henao, de la Maestría en Ingeniería Química, “el principal objetivo del proyecto era evaluar las condiciones ácidas gástricas, saber si los probióticos que le agregamos sobreviven a esas condiciones”.

Entre los probióticos añadidos se encuentran cepas como Bacillus coagulans, que puede sobrevivir en condiciones adversas como las del sistema digestivo, caracterizadas por su acidez. Este aspecto es crucial, ya que para que un alimento sea considerado como probiótico debe contener una cantidad suficiente de microorganismos vivos que lleguen al intestino.


“Para ser clasificado como probiótico un alimento debe tener al menos 10^6 unidades formadoras de colonia (cifra establecida en la normativa 8/10 de 2021 del Ministerio de Salud y Protección  Social), es decir al menos un millón de microorganismos vivos que aporten positivamente al organismo”, menciona la estudiante. Este fue un desafío importante para los investigadores, quienes debían asegurarse de que los microorganismos mantuvieran su viabilidad a lo largo del proceso de digestión.

Uno de los componentes más innovadores de este proyecto es el uso de un prototipo que simula las condiciones gástricas humanas. En vez de realizar pruebas directas en seres humanos, el equipo utilizó un prototipo de estómago en el que se simulan condiciones de acidez o temperatura.

La profesora Dayana Vanessa Gilón Salazar, de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, agrega que “dicho prototipo permite evaluar si los probióticos sobreviven a la acidez y otros factores que afectan la viabilidad de los microorganismos en el tracto digestivo. Para realizar estas pruebas, los investigadores sometieron la sopa a condiciones gástricas simuladas por 2 horas, que es el tiempo aproximado que los alimentos permanecen en el estómago antes de pasar al intestino”.

Se evidenció que los microorganismos no solo sobrevivieron, sino que además mantuvieron su viabilidad, alcanzando las 6 unidades formadoras de colonia necesarias para ser absorbidos en el intestino.

Además de estudiar la viabilidad de los probióticos, el equipo de investigación también se centró en asegurar que la sopa cumpliera con los requisitos de seguridad alimentaria, lo cual incluyó la evaluación de parámetros fisicoquímicos como la solubilidad, la higroscopía y la viscosidad del producto.

El estudiante Fabián Andrés Velásquez Ángel, de Ingeniería Química, explica que “para que la sopa fuera funcional debía cumplir con ciertas características, como una adecuada reducción de tamaño y el uso de aditivos alimentarios permitidos, como el glutamato monosódico, que es un potenciador de sabor comúnmente utilizado en productos instantáneos”.

La docente Gilón subraya la importancia de este enfoque: “tratamos de que sean alimentos saludables y autóctonos”. Esto no solo refuerza la sostenibilidad del proyecto, sino que también resalta la importancia de rescatar y valorizar los recursos naturales de Colombia, a menudo subutilizados o ignorados.

Según los investigadores, los siguientes pasos incluirán pruebas adicionales para optimizar el proceso de fabricación de la sopa de chachafruto y explorar la utilización de diferentes tipos de probióticos. A largo plazo esperan que el producto se convierta no solo en una opción saludable para los consumidores, sino que además impulse la producción de alimentos funcionales basados en recursos locales.

 






jueves, 12 de diciembre de 2024

Abeja verde metálica, polinizadora exclusiva de las orquídeas terrestres vallunas

 En dos zonas boscosas de Palmira (Valle del Cauca) se hallaron orquídeas terrestres “espigas de bosque”, del género Cyclopogon elatus y C. lindleyanus, y se identificó a su principal polinizador: la abeja verde metálica, lo mismo que las avispas parasitoides que afectan sus frutos, un descubrimiento esencial para asegurar la supervivencia de estas plantas y mantener el equilibrio ecológico y la biodiversidad en esta región del país.

A diferencia de las orquídeas epífitas, que crecen en los árboles, las terrestres crecen directamente en el suelo y establecen relaciones esenciales con microorganismos como los hongos micorrízicos, que viven entre las raíces de las plantas y facilitan la germinación de sus diminutas semillas. Las hojas de C. elatus son alargadas y estrechas, de un verde vibrante, mientras que C. lindleyanus presenta patrones rayados con manchas blancas y pequeñas flores, y su presencia en ciertos lugares sirve para indicar la calidad del suelo y reflejar la salud de los ecosistemas.

Las orquídeas terrestres crecen en el bosque seco tropical en condiciones extremas, caracterizadas por cortas temporadas de lluvia y prolongadas sequías, con temperaturas que entre 25 y 30 °C. Para su reproducción sexual dependen de un polinizador principal, la abeja verde metálica (Pseudaugochlora graminea), un hermoso y ágil insecto brillante que al posarse sobre las flores para recoger el néctar transfiere polen entre las plantas.

La belleza de estas orquídeas cautiva no solo a la exótica abeja, sino también a su principal amenaza: las avispas parasitoides de los géneros Aprostocetus y Phylloxeroxenus, las cuales depositan un solo huevo por fruto, cuya larva consume todas las semillas en desarrollo y amenaza la regeneración y supervivencia de estas delicadas plantas.

Esta relación entre orquídeas, abejas y avispas fue analizada por el ingeniero agrónomo Diego Andrés Rodríguez Leyton, estudiante de la Maestría en Ciencias Biológicas de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira, trabajo acompañado por el profesor Joel Tupac Otero Ospina, del Grupo de Investigación en Orquídeas, Ecología y Sistemática Vegetal.

Para ello establecieron parcelas de 25 m2 en Bosques de Belén (Palmira), en donde identificaron 294 individuos terrestres en condiciones completamente naturales, y además en un cacaotal del campus.

Orquídeas y abejas, una relación muy fuerte

Para el estudio se etiquetó cada planta y se hicieron observaciones durante varios censos realizados en diferentes épocas del año, en los cuales se registraron datos como: número de individuos; especie; estado reproductivo; número de hojas y de flores abiertas y en formación; altura; dimensiones de las hojas; frutos abiertos, cerrados y parasitados; presencia de herbívoros;

y estado funcional general e interacción con insectos, como las visitas florales de las abejas y los daños ocasionados por las avispas parasitoides.

Dicho análisis permitió identificar las dinámicas poblacionales y los factores que influyen en el éxito reproductivo de las orquídeas terrestres, ya reportadas en el Valle del Cauca.

Uno de los hallazgos más destacados es la fuerte relación existente entre la reproducción de las orquídeas terrestres y las visitas de las abejas metalizadas. “Cuantas más flores se presentan en una inflorescencia (racimo floral), mayor es la atracción para los polinizadores. Sin embargo, también aumenta la probabilidad de parasitismo por las avispas, que encuentran en los frutos un hábitat ideal para sus crías”, informa el ingeniero agrónomo Rodríguez.

El descubrimiento del polinizador es relevante porque permite predecir cómo se pueden desarrollar y expandir estas poblaciones de orquídeas, siempre y cuando la abeja polinizadora esté presente en el ambiente. “Las plantas más altas y con más flores tienden a ser más visitadas por los polinizadores, lo que aumenta la producción de sus frutos”, destaca.

Curiosamente el parasitismo de la avispa no es del todo negativo. Según el investigador, “las avispas cumplen un rol en el equilibrio poblacional, al limitar el crecimiento excesivo de las orquídeas y mantener una dinámica estable en el ecosistema”.

Los investigadores proponen estrategias de conservación que incluyan la protección de hábitats, la restauración de zonas degradadas y la promoción de estudios adicionales sobre el impacto del parasitismo en las orquídeas terrestres.


 












miércoles, 11 de diciembre de 2024

UNAL sobresale en Colombia y el mundo según ranking de sostenibilidad

 En la tercera edición del QS World University Rankings: Sustainability, la compañía británica Quacquarelli Symonds (QS) ubicó a la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) en el puesto 327 entre 1.743 universidades del mundo evaluadas, y en Colombia ocupa el segundo lugar.

El ranking evalúa las universidades en tres categorías: Impacto ambiental, Impacto social y Gobernanza, dentro de cada una de las cuales se evalúan diferentes métricas de rendimiento; además las ponderaciones han cambiado con cada edición por la inclusión de más métricas.

En la categoría “Impacto ambiental” la UNAL se ubicó en el puesto 271, en “Impacto social” quedó en el puesto 478, y en “Gobernanza” se ubicó en el puesto 504 del mundo.

La primera edición del QS World University Rankings: Sustainability se publicó en octubre de 2022 y contó con la participación de 700 universidades; para la segunda edición (2023) se incluyó una nueva métrica de evaluación como parte de la sostenibilidad relacionada con la gobernanza,lo que permitió aumentar el número de instituciones participantes a 1.400, un incremento de 700 en relación con la primera edición del ranking, por lo que los resultados de las dos versiones no son comparables.

El ranking se quiere configurar como la herramienta para que los estudiantes identifiquen las universidades más sostenibles, más comprometidas con el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, y las que demuestren mejores indicadores de una existencia más sostenible.

En la edición 2024 del ranking clasificaron 1.743 universidades del mundo, de las cuales 14 son de Colombia.

Impacto ambiental

En la categoría “Educación sostenible” la UNAL se ubica en el puesto 177, con una calificación de 76,1 puntos de 100 posibles, mientras que en “Impacto ambiental” ocupa el puesto 271 entre 1.743 universidades del mundo evaluadas.

Este bajo resultado se relaciona con la dimensión de “Sostenibilidad ambiental”, una de las métricas que afecta la puntuación por la definición de la meta de cero emisiones netas y la publicación del plan de acción dirigido al cumplimiento de ese objetivo.

Además, en esta dimensión el ranking verifica las estadísticas del país sobre el gasto en I+D y cuánto de esa investigación presenta componentes de sostenibilidad y aporte a la sociedad.

Impacto social

Para el ranking, la evaluación de la categoría “Impacto social” está asociada con métricas de Igualdad, entendidas como la proporcionalidad de hombres y mujeres en el cuerpo estudiantil, en la planta de profesores y en los cargos directivos de la Institución.

En términos del intercambio de conocimiento, evalúa cómo las instituciones se asocian en investigación entre regiones desarrolladas y las que están en vías de desarrollo para compartir conocimientos y estimular el crecimiento educativo y el impacto positivo de una universidad en su comunidad local y la sociedad.

En relación con el “Impacto de la educación”, verifica estadísticas del país tomadas de la Unesco y del Banco Mundial, y el impacto de los egresados de la universidad, verificando los premios/listas relevantes como los premios Nobel, Wolf, o Turing, y reconocimientos similares de impacto social y educativo; además se verifican los 10 investigadores más citados en cada una de las 5 áreas de conocimiento, según SciVal-Scopus.

En términos de “Empleabilidad”, se validan las estadísticas nacionales de la tasa de empleo, y mediante los resultados de la encuesta de Reputación de Empleadores se pregunta a los encuestados sobre la institución en la que se graduaron y en qué medida las habilidades adquiridas durante su estudio fueron relevantes para sus actividades laborales actuales.

Y la última dimensión que se tiene en cuenta para la evaluación del Impacto Social es la de “Salud y bienestar”, en la cual se verifican estadísticas nacionales y resultados contenidos en el Informe de Desarrollo Sostenible y las condiciones de salud que brindan los campus universitarios en términos de atención médica.

En la categoría de “Impacto social” la UNAL se ubica en el puesto 478, ascendiendo 38 lugares en relación con el año anterior; la dimensión en la que presenta el mejor resultado es la de “Intercambio de conocimiento”, ubicándola en el puesto 127 en el mundo con una calificación de 91,0 puntos de 100 posibles.

La tasa de empleo de los graduados UNAL presenta resultados satisfactorios oscilando entre el 70 y 90 %, sumado a la reputación institucional que tiene entre los empleadores, los egresados son reconocidos como profesionales competentes para los desafíos de las organizaciones. La Institución se ha caracterizado por mantener alianzas con empleadores y continúa ampliando las oportunidades para estudiantes y graduados en el mercado laboral.

Gobernanza

Esta categoría evalúa si una institución cuenta con una gobernanza sólida, por ejemplo mediante una toma de decisiones abierta, una cultura organizacional ética, con una representación de los estudiantes en los órganos de gobierno de la Universidad y transparencia financiera, especialmente.

La Universidad se ubica en el puesto 504 de un total de 1.743 universidades clasificadas, con una calificación de 76,6 puntos de 100 posibles.











martes, 10 de diciembre de 2024

Parques con campesinos, modelo de democracia y paz rural en el Meta

 En La Macarena (Meta), escenario de una resistencia campesina que desde los años 80 defiende sus derechos y su territorio tras la declaratoria de Parques Nacionales Naturales en terrenos previamente habitados, lo que dejó a sus comunidades en la ilegalidad, el movimiento “Parques con campesinos” ha sido una exitosa iniciativa para proteger el medioambiente y consolidar la paz, convirtiéndose en un modelo de democracia y resiliencia.

En el suroccidente del Meta, una zona donde confluyen las regiones Andina, Amazónica y Orinoquense, se levanta la Sierra de La Macarena, una formación geológica que pertenece al antiguo escudo guayanés. Este espacio, considerado como uno de los más biodiversos de Colombia, es un punto estratégico donde la naturaleza y la historia se entrelazan. Desde mediados del siglo XX esta región dejó de ser un territorio aislado para convertirse en un escenario de colonización, conflicto y negociación, transformado por la llegada de campesinos y colonos desplazados.

Desde entonces ha sido un escenario del conflicto histórico, marcado por la violencia y las luchas por la tierra. Tras el Acuerdo de Paz de 2016 entre el Estado colombiano y las FARC-EP, las comunidades buscan una convivencia pacífica y sostenible.

La investigación del sociólogo Erick Salomón, magíster en Estudios Políticos de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), documenta mediante entrevistas y trabajo de campo los hechos históricos y las tensiones entre desarrollo rural, democracia y derechos ambientales, mostrando a La Macarena como un reflejo de los retos de Colombia hacia la paz.

“El conflicto se agudizó cuando a finales de los años 80 y principios de los 90 el Estado trazó las fronteras de parques naturales como la Serranía de La Macarena, Tinigua y Serranía de los Picachos sin considerar a las comunidades que ya habitaban esos territorios, sin un censo o consulta, dejando a los campesinos en el limbo legal, obligándolos a desplazarse, esto sin perder de vista que las mismas autoridades promovieron el poblamiento de la zona en periodos anteriores”, explica el sociólogo.

El proceso de colonización del Meta fue promovido por el mismo Estado en los años 50, en un intento por desarrollar zonas inexploradas del país. “Familias campesinas de Santander, Tolima y Boyacá fueron trasladadas al Meta para ‘colonizar el monte’, bajo el amparo estatal, primero los invitaron a deforestar y ocupar la tierra, luego los declararon ilegales”, destaca el investigador, subrayando la contradicción en las políticas públicas de la época.

Campesinos como guardianes del territorio

Dichas tensiones entre colonización, desalojo y conservación persisten hasta hoy. La respuesta del campesinado fue la organización y resistencia pacífica. A través de los núcleos veredales –espacios de participación comunitaria– creados por los habitantes se construyeron los “Parques con  Campesinos”, una propuesta que busca armonizar la presencia de las comunidades con la protección del medioambiente.

Esta agenda plantea que los campesinos se comprometan a cuidar los bosques y la biodiversidad mientras continúan habitando y trabajando la tierra, evitando la deforestación y la llegada de nuevos colonos, para proteger los límites establecidos. Según el magíster “este es un ejercicio de democracia directa, donde la comunidad se autogestiona, dialoga y media con el Estado para defender sus derechos”.

Uno de los episodios más críticos para la comunidad campesina fue la Operación Artemisa adelantada en 2020, “una estrategia militar que buscaba frenar la deforestación, pero que, según denuncias, llevó a violaciones de derechos humanos. El problema se trató como un asunto criminal y no civil. Se militarizó el territorio, destruyeron viviendas y separaron familias”, relata el sociólogo Chávez.

El desarraigo y la violencia estatal han marcado profundamente a estas comunidades. Sin embargo, lejos de desistir, los campesinos han fortalecido su organización construyendo vías, escuelas y otros servicios básicos mediante la autogestión. “La ausencia estatal obliga a las comunidades a suplir sus necesidades y a dialogar tanto con el Gobierno como con actores armados, siempre priorizando su subsistencia”, señala el investigador.

Históricamente La Macarena ha sido un territorio estratégico, no solo para el campesinado sino también para movimientos guerrilleros. Desde los años 60 la zona fue cuna de guerrillas liberales y posteriormente de las FARC, lo que añadió otra capa de complejidad al conflicto. Pese a ello, la organización campesina ha buscado mantenerse al margen de estos grupos y enfocarse en sus propios reclamos sociales.

Hoy el movimiento Parques con Campesinos representa una propuesta innovadora en el contexto del posconflicto colombiano. “No se trata solo de un reclamo territorial sino de una apuesta por la paz y la convivencia en armonía con la naturaleza; es una lección para el país sobre cómo lo democrático puede surgir desde las bases sociales, más allá de las instituciones formales”, reflexiona el investigador.






sábado, 7 de diciembre de 2024

Reproducción de las magnolias está amenazada, urgen estudios y medidas de conservación

 Aunque Colombia es el país de América con mayor diversidad de especies de magnolias, estas están amenazadas por la sobreexplotación de su madera, la urbanización y la fragmentación de su hábitat. Un estudio sobre su distribución natural encontró que la mitad de los individuos estudiados está por fuera de coberturas boscosas, lo que dificultaría la correcta germinación de sus semillas y su reproducción. Así mismo, el cambio climático pondría en riesgo sus áreas más favorables, afectando especialmente la especie Magnolia yarumalensis.

Las magnolias son árboles altos y rectos, de hojas grandes y flores vistosas que producen pocas semillas. “Algunas de sus características hacen que sea difícil clasificarlas taxonómicamente, por eso estudiamos las especies M. jardinensis y M. yarumalensis, que son las que tienen más información sobre su biología reproductiva, por ejemplo qué pasa durante su proceso de apertura de la flor”, explica Juan Pablo Santa Ceballos, magíster en Bosques y Conservación Ambiental de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Medellín.

Para su estudio, el magíster complementó esta información con nuevos análisis: en qué rango climático y tipos de coberturas se distribuyen, su vulnerabilidad frente al cambio climático y los polinizadores que las visitan, datos esenciales para su conservación.

“Trabajamos con individuos de la cuenca media del río Cauca y tuvimos en cuenta si se encontraban dentro de zonas con vegetación en regeneración, sistemas ganaderos o de cultivos, con el fin de determinar si influían en la distribución y los polinizadores que las visitan”, agrega.

Fuertes, pero amenazadas

Inicialmente el magíster generó una base de datos con las coordenadas de los individuos de las dos especies, “a través de la plataforma del Sistema Global de Información sobre Biodiversidad (GBIF), que está vinculada con iNaturalist y SiB Colombia; curamos la información para eliminar posibles errores e hicimos trabajo de campo en el municipio de Jardín, en Antioquia, donde confluyen ambas especies de magnolias”.

Con esta información cruzó 14 variables como la elevación del terreno, los tipos de cobertura, la temperatura máxima y mínima, y la precipitación, obtenidas con herramientas como WolrdClim y Colombia en Mapas. “Luego, con el algoritmo Maxent generamos un modelo que estima las áreas geográficas según la información que teníamos, además de que nos permitió agregar otros factores como la distancia de centros poblados, quebradas y coberturas de bosque”, explica el magíster.


Así, encontró que entre el 44 y el 58 % de los individuos están ubicados por fuera de bosques (coberturas antrópicas), “lo que da cuenta de la complejidad que habría para que estas magnolias se regeneren, ya que la mayoría están en medio de potreros, lo que afectaría la germinación de semillas, pues no logran llegar a bosques o zonas más húmedas en las que se establecerían con éxito”, continúa.

Por otro lado, se constató que mientras M. yarumalensis tiene un rango de altitud de 1.648 a 2.760 msnm, el de M. jardinensis es de 1.995 a 2.667 msnm, por lo que sería una especie más “plástica” frente a un escenario de cambio climático, lo cual se constató mediante un modelo estadístico. “También evidenciamos que el 10 % del área de distribución corresponde a zonas óptimas para M. jardinensis y el 5 % para M. yarumalensis, lo que nos llevó a evidenciar que el área de la segunda estaría en un riesgo mayor de reducción en un escenario de cambio climático”.

¿Quiénes las visitan y qué dicen?

Para estudiar los animales que visitan sus flores –para dar continuidad a la reproducción–, el magíster Santa, junto con los guías Alejandro Arango y Mauricio Mazo, trepó por troncos de más de 20 m de alto para llegar a las ramas exteriores y alcanzar la flor.

“Embolsamos las flores para que los insectos no se escaparan, y luego identificarlos taxonómicamente en laboratorio. Los tomamos de magnolias rodeadas de potreros y de zonas conservadas, y además consideramos otras variables como la temperatura”, agrega el investigador.

Así, y según los análisis estadísticos, halló que un escarabajo de la especie Hoplandria sp. las poliniza y está presente en todas las coberturas. “Este insecto mide de 2 a 5 milímetros y es mucho más frecuente en las zonas intervenidas por el hombre, que suelen proporcionar condiciones más favorables para cualquier insecto, como el calor. Así mismo, encontramos una larva de mariposa que ataca las anteras, donde la flor guarda el polen, ataques que causarían problemas reproductivos”.

Con este hallazgo, el investigador reportó dos nuevos visitantes: la larva mencionada, que además está asociada con bosques, y un escarabajo de la familia Staphylinidae, del que se desconoce su papel en la flor. Es importante analizar si son plagas y evaluar otras variables relacionadas con la reproducción de estos árboles que son reguladores hídricos y están asociados con otras formas de vida, incluso las orquídeas. Perderlos ocasionaría una reacción en cadena.

Por último, es fundamental conservarlas in situ, en las áreas en donde las magnolias se distribuyen naturalmente, especialmente porque en un futuro habría reducciones en sus áreas favorables; también es necesario generar nuevos modelos para identificar los lugares más susceptibles, y corroborar que no se esté dando polinización entre individuos que son “familia” para evitar problemas genéticos.

La investigación  fue dirigida por la profesora Ligia Estela Urrego Giraldo, adscrita a la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNAL Sede Medellín, y codirigida por la profesora Marcela Serna González, de la Facultad de Ingeniería del Tecnológico de Antioquia - Institución Universitaria.







viernes, 6 de diciembre de 2024

9 colegios rurales del Valle del Cauca son apadrinados por la UNAL para cerrar brechas

 Para facilitarles a los estudiantes la transición del bachillerato a la educación superior, la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira capacita a los docentes y socializa material audiovisual en las instituciones públicas departamentales, en las cuales las matemáticas, la comprensión lectora y la gestión emocional representan los mayores retos. Menos del 5 % de los jóvenes supera los cursos de formación matemática, lo que refleja la urgente necesidad de una intervención.

Cada año cientos de estudiantes “primíparos” tienen dificultades al ingresar a la educación superior: la mayoría carece de hábitos de estudio y competencias básicas en lectura, escritura y matemáticas, lo que complica su adaptación a un entorno más exigente.

El problema no es solo académico, pues a este se suman aspectos afectivos o emocionales –como tener que dejar su casa para trasladarse a otra ciudad y conocer otra gente, otras rutinas– los cuales inciden con la concentración en el aula y la asistencia a clases.

La deserción universitaria tiene una de sus principales causas en el aprendizaje de las matemáticas; tanto es así, que de 400 estudiantes que inician un curso básico apenas 20 lo aprueban. Esto refleja no solo dificultades en los contenidos, sino también una carencia en aptitudes básicas de razonamiento y comprensión.

“La dependencia al uso de celulares y redes sociales causa desconcentración en clase, además de apatía hacia las actividades que implican realizar lecturas extensas o comprensión lectora, porque los estudiantes no cuentan con bases o competencias sólidas en estos procesos. También presentan dificultad para gestionar sus sentimientos, emociones y situaciones de estrés cuando empiezan a coincidir diferentes exigencias académicas como trabajos, exposiciones, parciales y demás”, explica la profesora Teresa Pontón, directora Académica de la UNAL Sede Palmira.

Los colegios rurales apadrinados como parte del proyecto colaborativo con la Gobernación del Valle del Cauca –para impulsar la educación superior y cerrar las brechas en el departamento– están ubicados en los corregimientos de El Cerrito, Potrerillo, Tablones y Rozo, en Palmira, así como en el municipio de Pradera; sin embargo, las diversas acciones implementadas por la UNAL en esta zona del país también benefician a otras instituciones de zonas aledañas.

Las matemáticas, el reto

En un reciente conversatorio organizado por la Dirección Académica de la UNAL Sede Palmira con maestros de los colegios públicos beneficiados y otros profesores rurales de la región se divulgaron las principales estrategias diseñadas para estudiantes y docentes, entre las que destaca la presentación de 14 videos didácticos con la resolución de los problemas matemáticos más frecuentes, los cuales se subieron a la cuenta oficial de YouTube de la UNAL.

Del mismo modo, con el objetivo de intercambiar iniciativas pedagógicas entre los colegios y la Universidad, se llevarán a cabo jornadas de capacitación dirigidas a los docentes de estas instituciones. Además, estos profesores y los tutores de la UNAL han abierto espacios de diálogo para identificar necesidades y adaptar los contenidos desde la educación media.

“Queremos que los colegios del Valle del Cauca sientan que forman parte de la UNAL, que haya una relación constante. Por ejemplo, si un colegio tiene énfasis agropecuario, la Universidad, con su fuerte componente en investigación, puede brindar apoyo en esos procesos”, señala la profesora Pontón.

Cabe destacar que el acompañamiento de la UNAL no se limita al momento del ingreso, sino que durante los dos primeros semestres se activa una red de apoyo que involucra a Bienestar Universitario, representantes estudiantiles y profesores, quienes tienen un papel fundamental en esta etapa, ya que deben asumir la responsabilidad de fortalecer la autonomía y las competencias básicas del estudiantado mediante el fomento del hábito de la lectura y la escritura, así como de la capacidad de interpretar y razonar, habilidades esenciales en matemáticas y otras disciplinas.

En una segunda fase, a través de la Dirección Académica la UNAL planea incluir profesores de educación media en el diseño de los nuevos materiales educativos para asegurarse de que estos respondan a los requerimientos específicos de los estudiantes.






miércoles, 4 de diciembre de 2024

Reconocimiento de derechos y reservas fluviales salvaría el Magdalena de amenazas ambientales

 La salud de los ríos de Suramérica, incluyendo el Magdalena, está en peligro debido a la contaminación, la deforestación y la construcción de hidroeléctricas, lo que pone en riesgo la biodiversidad y la importancia ecológica de sistemas fluviales como los humedales de La Mojana y las áreas costeras del mar Caribe donde desemboca. Experto de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) hace un llamado urgente a restaurar y conservar este importante afluente del país, que pasa por 22 departamentos y 728 municipios.

Según el profesor Jhon Charles Donato Rondón, del Departamento de Biología de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), coautor del libro De los ríos suramericanos al río Magdalena publicado por la Editorial UNAL, “es importante reconocer el río y sus tributarios como una entidad natural sujeta a derechos de protección, conservación, mantenimiento y restauración a cargo del Estado y de las comunidades de la sociedad civil, como ya se hizo para el río Atrato”.

También considera que es urgente declarar como reserva fluvial la cuenca alta del río Magdalena y sus tributarios, en particular las lagunas de páramos como las glaciales, en donde nacen los sistemas fluviales. Hay que recordar que este nace a 3.685 msnm, en el Páramo de las Papas, ubicado en el macizo colombiano, una importante zona de montañas entre los departamentos de Huila y Cauca.

“Además es importante promocionar políticas para proteger las especies de peces migratorios (bocachico, bagre o nicuro) que son la base de la cadena alimenticia y que ofrecen uno de los servicios ecosistémicos más importantes del río como es su aporte de proteína de alta calidad para la población colombiana”.´

Así mismo, es fundamental proteger el delta fluvial de La Mojana y la depresión Momposina como reservas hídricas que sirven como hábitat para el desarrollo de poblaciones de peces (juveniles) y funcionan como zonas de regulación hidrológica natural del río en su cuenca baja (Magdalena, Atlántico, Bolívar y Sucre).

Y tal como afirma el experto, “de ninguna manera puede faltar la promoción de medidas para obligar a las empresas que utilizan los recursos hídricos y modifican los cursos de los ríos (hidroeléctricas), a cumplir con las normas de protección, tanto de los ciclos de vida de las especies migratorias de peces como de los ciclos hidrológicos del río que han afectado la disponibilidad de agua y los recursos pesqueros artesanales del país”.

Situación sobrediagnosticada, se necesitan acciones

Todas estas recomendaciones que el profesor Donato ofrece en el tercer capítulo del libro De los ríos suramericanos al río Magdalena surgen a partir tanto de su experiencia como investigador como de una exhaustiva revisión de documentos académicos y científicos que dan cuenta, entre  otros aspectos, de que el 80 % de la contaminación del Magdalena proviene de las actividades domésticas –es decir de aguas negras que se vierten a este afluente–, de la minería ilegal con el usos de químicos como el mercurio, de la deforestación y la urbanización.

Así mismo, la construcción de las represas El Quimbo y Betania, en el Huila, ha ocasionado que el78 % de la cuenca alta presente erosión crítica, es decir desgaste y desprendimiento de material del lecho y las laderas del río por la acción de las corrientes de agua; además en los últimos 40 años se ha presentado una reducción del volumen pesquero del 62,5 %.

De igual manera, estudios del Instituto Humboldt identificaron que el área de los humedales en el río Magdalena se ha reducido en un 24 % y que este cuenta con 233 especies de peces, de los cuales 158 (76 %) son autóctonos de estos ecosistemas, entre ellos pataló, bagre, bocachico, nicuro, piraña, sábalo y pez carpa. Actualmente solo hay una décima parte de los peces que se reportaban hace 30 años.

“El río Magdalena es un ejemplo claro de cómo la actividad humana puede afectar negativamente la salud de un ecosistema fluvial, por eso es importante tomar medidas no solo para preservar la biodiversidad sino también para garantizar el bienestar de las comunidades que dependen de ellos”, afirma el académico.

Ríos a fondo

El libro De los ríos suramericanos al río Magdalena describe 89 ríos agrupados en 23 capítulos y ofrece una visión detallada de la geología, hidrología, biodiversidad y la historia humana de cada una de estas cuencas fluviales.

Suramérica es hogar de algunos de los ríos más largos y biodiversos del planeta como el Amazonas, que atraviesa 7 países incluyendo Brasil, Colombia y Perú; el Paraná, que fluye a través de Brasil, Paraguay y Argentina, y el Orinoco, que pasa por Colombia y Venezuela.

Pese a su importancia, estos ecosistemas enfrentan numerosas amenazas, desde la contaminación y la deforestación hasta la construcción de represas y la sobrepesca. Muchos ríos del continente han sido contaminados por minería y descargas de aguas residuales de grandes ciudades y pueblos con inadecuadas plantas de tratamiento. Así mismo, muchos de ellos han sido severamente represados y no fluyen libremente, afectando la migración de peces.







lunes, 2 de diciembre de 2024

Hidrógeno “verde”, oportunidad de oro para Colombia que necesita mayor apoyo estatal

 “Como fuente energética, el hidrógeno verde es un vector energético que proviene de fuentes renovables y con cero emisiones de dióxido de carbono; su producción en Colombia tiene un gran potencial ya que el país cuenta con fuentes primarias como la hidráulica, la biomasa y la energía solar”, afirmó el ingeniero electricista Omar Prías, profesor de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), durante el I Congreso UNAL de Hidrógeno y Energías Renovables, organizado por la Facultad de Ciencias de la Institución

El experto en temas de eficiencia energética y fuentes renovables manifestó que el futuro de una nueva fuente de energía como el hidrógeno verde –o hidrógeno renovable– depende no solo de una buena política sino también de que se asignen presupuestos para desarrollar la tecnología que impulse su desarrollo en el corto, mediano y largo plazo.

“La ley de transición energética ya existe, pero el Congreso de la República debe integrarla en la política pública para definir quién produce, quién transporta y cómo se regula el hidrógeno. Es una decisión política que no puede esperar más”, dijo el académico.

En su opinión, el hidrógeno verde representa no solo una solución ambientalmente sostenible sino también una oportunidad de oro para diversificar la matriz energética y fortalecer la economía nacional, ya que se puede vender a países vecinos. Sin embargo, subrayó: “la clave está en tomar decisiones rápidas y bien fundamentadas antes de que esta oportunidad se nos escape”.

El académico enfatizó en que la planificación energética debe integrar incentivos tributarios y recursos suficientes para fomentar la producción y el uso del hidrógeno verde, y también advirtió que el desarrollo del hidrógeno verde requiere vigilancia tecnológica y prospectiva. “Aunque todo el mundo habla del hidrógeno, ¿cómo se va a producir, con qué máquinas, cómo se usará? Hay que hacer un seguimiento de las tecnologías, verificar casos de éxito y adaptar esas tecnologías a nuestras condiciones”.

Transición energética requiere inversiones billonarias

Otro invitado a la primera jornada del evento fue Arno van den Bos, ingeniero y analista de la Agencia Internacional de las Energías Renovables (Irena), organismo intergubernamental con más de 170 miembros y comprometida con liderar la transición energética global, quien expresó que “alcanzar un sistema energético sostenible sí es posible pero requiere de inversiones masivas, innovación y políticas públicas decididas. Si realmente queremos mantenernos en un mundo que no rebase los 1,5 oC debemos reducir drásticamente las emisiones del sector energético y de otros sectores esenciales”.

La Irena calcula que para 2050 la transición energética global requiere inversiones de 150 billones de dólares, de los cuales 80 billones deberán destinarse a energías renovables, 45 billones a eficiencia energética y 12 billones al desarrollo de hidrógeno verde.

“Es un reto pero también una oportunidad única para transformar nuestras economías y construir un futuro sostenible. Las energías renovables tienen costos operativos bajos pero requieren acceso a capital asequible para su implementación”, indicó el experto Van den Bos.

Según un informe de la Irena, para 2050 el consumo final de energía mundial debería reducirse significativamente mediante la implementación de medidas de eficiencia energética. La electricidad representa hoy solo un 29 % del consumo energético global, pero en un escenario de descarbonización debería alcanzar el 91 %.

Al respecto, el profesor Prías aportó que “en Colombia el carbón sigue siendo una oportunidad no solo de producir electricidad sino también de que las comunidades tengan de dónde vivir, pues muchas familias viven del carbón”.

De igual manera instó a la academia a jugar un papel más activo en este proceso. “La universidad tiene que investigar nuevas tecnologías, no solo desde lo académico sino también desarrollando soluciones prácticas. Si no lo hacemos seguiremos importando tecnologías listas y quedándonos con la tarea de limpiar los equipos”, precisó el experto Prías.

En esa afirmación coincidió el ingeniero Van den Bos de la Irena: “un mundo descarbonizado es posible, pero necesitamos actuar ahora. Para lograrlo es fundamental la cooperación entre Gobiernos, sector privado y sociedad”.

Urgen modelos energéticos sostenibles

El investigador Mirovan Sverko, del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), invitado al Congreso, centró su intervención en la importancia de no perder de vista el impacto del calentamiento global.

Recordó que este es impulsado principalmente por la acumulación de gases de efecto invernadero que ha llevado a un aumento promedio de la temperatura del planeta de 1,2 °C y no se puede sobrepasar de 1,5 °C, lo que quiere decir que si sigue aumentando así también lo hará el nivel del mar, lo que perjudicaría a la población.

“Este incremento, aunque aparentemente pequeño, tiene consecuencias catastróficas en los sistemas climáticos y en fenómenos meteorológicos extremos y pérdida de biodiversidad”, afirmó.

Agregó que el sector energético es uno de los mayores contribuyentes a este problema, ya que depende en gran medida de combustibles fósiles como el carbón, el petróleo y el gas natural, cuya combustión libera a la atmósfera grandes cantidades de dióxido de carbono y metano.

“Estas emisiones no solo intensifican el efecto invernadero, sino que además retrasan la transición hacia un modelo energético sostenible basado en fuentes renovables y limpias”, concluyó.