miércoles, 19 de octubre de 2022

“Se puede vivir sin oro o sin carbón, pero no sin agua”: Pedro Arrojo, relator de la ONU

 Imaginar un mundo sin agua parece algo del futuro, pero es una realidad del presente: alrededor de 2.200 millones de personas en el mundo no tienen acceso a agua potable. Pedro Arrojo, relator especial sobre los derechos humanos al agua potable y al saneamiento, de la Organización de las Naciones Unidas, se reunió con organizaciones regionales y comunitarias defensoras de este derecho en el país para discutir la problemática y la resistencia en torno a esta.

Casi el 40 % de la población mundial sufre de falta de agua y más del 50 % (4.200 millones de personas) carecen de servicios de saneamiento gestionados de forma segura, según cifras de Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).

El profesor Gregorio Mesa, de la Facultad de Derecho, Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), director del Grupo de Investigación en Derechos Colectivos y Ambientales (GIDCA), le dio la bienvenida al relator Arrojo e hizo una breve introducción en la que planteó los retos a los que se enfrenta la humanidad, y en particular Colombia, por la gestión y gobernanza del agua.

Por su parte, Libardo León Pinzón, de la Red Nacional de Acueductos Comunitarios –articulación de asociaciones y redes de acueductos comunitarios que lucha por el fortalecimiento y reconocimiento de la gestión comunitaria del agua–, enfatizó en la importancia de estos espacios para las comunidades del país, que se encargan de aprovechar saberes ancestrales tanto indígenas como campesinos –desde La Guajira hasta Nariño– para proteger las fuentes hídricas para que sean el manantial para cerca de 11 millones de colombianos.

El relator Arrojo expresó que “en informes del año ya se hablaba de la necesidad de que la sociedad hiciera las paces con los ríos, de que debía haber una ingeniería natural que promueva la gobernanza del agua como un bien común y no como una mercancía, situación que se veía, por ejemplo, con que el agua se fuera a negociar en Wall Street”.

Agregó que el informe “Riesgos de privatización, financiarización y gestión”, presentado este año, señala que es clave construir una gestión comunitaria del agua que tenga como eje principal la participación tanto de las comunidades indígenas –quienes ven este recurso como el alma azul de la vida, que forma parte del territorio– como de las campesinas, que ayudan a que el agua se vea como un bien común, como un tesoro de la gobernanza democrática.

El derecho al agua y la resistencia en Colombia

Como parte de la visita del relator Arrojo se realizó un panel con expertos de organizaciones como el Comité por la Defensa y la Vida de Buenaventura, la Organización Sütsuin Jiyeyu Wayuu –o Fuerza y Mujeres Wayuu– y la Plataforma Colombiana de Derechos Humanos, Democracia y Desarrollo (PCDHDD).

En el evento, el sociólogo Andreiev Pinzón, del Comité de Buenaventura, dijo que “es increíble que el municipio tenga 9 cuencas hidrográficas, por las que fluyen alrededor de 10.000 m3 por segundo de este recurso, y la comunidad no tenga agua, lo cual es consecuencia de la gestión gubernamental enfocada a que el agua forme parte de proyectos para los muelles o los trenes, mas no para la población”.


Como parte de la conversación, el líder indígena Miguel Socarrás, de la comunidad wayuu, expuso la problemática de La Guajira señalando que cada año se usan alrededor de 30 millones de litros de agua en procesos de minería que afectan al río Ranchería, principal afluente de la región, y específicamente al arroyo Bruno, lo cual provoca que la comunidad tenga escasez del líquido vital.

Enfatizó además en que las actividades adelantadas por las multinacionales no están generando desarrollo, sino “des-arroyo”, refiriéndose a la destrucción del arroyo Bruno y las demás fuentes hídricas: “las empresas pueden producir petróleo, gas o muchos minerales, pero ninguna puede producir agua, porque esta solo la da la madre naturaleza”.

Aura Rodríguez, representante de la PCDHDD, expresó que algunos de los problemas más graves asociados con el agua en el país son su uso en la agroindustria, en productos como la caña de azúcar o las flores, además del fracking, las empresas de bebidas azucaradas, la generación de energía y electricidad, y el asesinato de líderes sociales.

Después de exponer las dificultades que trae esta situación, los panelistas expusieron algunas de las formas en que sus comunidades han estado resistiendo y protegiendo el derecho fundamental al agua.

Entre estas iniciativas se pueden destacar: el paro cívico realizado en Buenaventura en 2018, con el que se consiguieron recursos para crear empresas público-comunitarias para la gestión y gobernanza del agua; el diseño de políticas públicas en comunidades de Antioquia y Santander gracias a la Red Nacional de Acueductos Comunitarios; y la Sentencia de la Corte Constitucional de 2016, mediante la cual se reconoce al río Atrato como un sujeto de derechos.






miércoles, 5 de octubre de 2022

Paso aéreo para animales de Yotoco evitaría que sean atropellados

 Monos rojos aulladores, perros de monte, ardillas, osos perezosos, osos hormigueros o zarigüeyas ya pueden respirar un poco más tranquilos gracias al puente “peatonal” que se inauguró en la vía Buenaventura-Buga para evitar ser atropellados, y de paso impedir que mengüe la calidad de la Reserva Nacional Forestal Bosque de Yotoco (Valle del Cauca). La propuesta surgió de un grupo de estudiantes de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira y su ejecución estuvo a cargo de Instituto Nacional de Vías (Invías).

El puente, de unos 25 m de largo y ubicado a una altura de 8 m, en una vía por donde transitan en descenso vehículos tanto de carga como de transporte público y de particulares, ayudará a mantener la conectividad entre especies y el intercambio genético de la fauna que habita en la Reserva, custodiada desde hace más de 60 años por la UNAL Sede Palmira.

En esta área de 559 hectáreas se encuentra uno de los epicentros de biodiversidad más importantes de país, que además del mono aullador, la pava caucana o la mariposa monarca, alberga el cedro amarillo y una gran variedad de orquídeas, que lo constituyen en un importante espacio para científicos, investigadores, docentes y estudiantes.

El Invías entregó el paso, cuya vida útil se estima en dos décadas, como parte de las compensaciones y actividades de manejo ambiental del Programa de Sostenibilidad que este organismo desarrolla dentro del proyecto “Atropellamiento de fauna”.

Según Valentín Hidalgo, encargado de la Reserva y funcionario de la UNAL, “la mortalidad más frecuente de animales sobre la carretera es de armadillos, perezosos, perro de monte y monos rojos aulladores, la especie más abundante reportada. En la última semana registramos el atropellamiento de cinco animales en la vía”.

La infraestructura busca facilitar el paso de los animales de una orilla a la otra, “por esos los colores del puente son similares a los que ellos observan en la naturaleza”, explica Martín Arrieta, biólogo de Servicios Geográficos y Ambientales (SIGGA), empresa contratista que desarrolló el proyecto.

Iniciativa de la UNAL

La idea de ubicar puentes especiales que sirvan como corredores biológicos en la Reserva Nacional Forestal Bosque de Yotoco nació de un grupo de estudiantes de las facultades de Medicina Veterinaria y de Zootecnia de las sedes Bogotá y Palmira, quienes alertaron y diagnosticaron la crisis de los atropellamientos.

Además han realizado varias campañas de capacitación en primeros auxilios para los habitantes de la zona, con el objetivo de que puedan ayudar en los primeros minutos de un accidente.

El profesor Carlos Jaramillo, director de Extensión e Investigación de la UNAL Sede Palmira, menciona que este trabajo participativo con las asociaciones comunitarias aledañas a la Reserva ha sido muy valioso, pues de una u otra manera ellas sirven como guardianas del bosque.

Iniciativa de la UNAL

La idea de ubicar puentes especiales que sirvan como corredores biológicos en la Reserva Nacional Forestal Bosque de Yotoco nació de un grupo de estudiantes de las facultades de Medicina Veterinaria y de Zootecnia de las sedes Bogotá y Palmira, quienes alertaron y diagnosticaron la crisis de los atropellamientos.

Además han realizado varias campañas de capacitación en primeros auxilios para los habitantes de la zona, con el objetivo de que puedan ayudar en los primeros minutos de un accidente.

El profesor Carlos Jaramillo, director de Extensión e Investigación de la UNAL Sede Palmira, menciona que este trabajo participativo con las asociaciones comunitarias aledañas a la Reserva ha sido muy valioso, pues de una u otra manera ellas sirven como guardianas del bosque.

Según el aplicativo Sukubun del Invías, sistema que registra los puntos de mayor accidentalidad de fauna atropellada, este punto es uno de los más críticos de la región.

Además del puente, como parte de la compensación también se adelantó el proyecto “Escuelas verdes”, que consistió en el embellecimiento de las nueve instituciones educativas ubicadas alrededor de la Reserva Forestal del Bosque de Yotoco, en un trabajo mancomunado entre estudiantes y las comunidades de la zona.

 






lunes, 3 de octubre de 2022

Energías solar y eólica, esenciales en el cambio de modelo energético de Colombia

 En esta idea coincidieron hoy los expertos nacionales e internacionales invitados al Summit Académico “Megatendencias de la Industria 4.0: hacia una transición inteligente”, organizado por la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) en el marco de la Feria Internacional Industrial de Bogotá (FIB).

El tema energético y el medioambiente, además de la transición energética y el desarrollo sostenible en Colombia, fueron algunos de los aspectos en torno a los cuales disertaron los profesores Javier Solano y Fabio Sierra, de la Faculta de Ingeniería de la UNAL, y Alain Clappier, de la Universidad de Estrasburgo (Francia), en compañía de José Salamanca, consultor técnico comercial de la compañía Robert Bosch, y Erik Høeg, embajador de Dinamarca en Colombia.

El profesor Chappier reflexionó acerca del cambio que se podría hacer en Colombia: “es necesario cuantificar el potencial energético del país, ya que existe una oferta importante de energías solar y eólica, que aunque al inicio pueden tener un costo elevado, llegarían a ser una fuente importante y sólida a futuro”.

Con respecto a las potencialidades del país en energías renovables, el profesor Sierra manifestó que, “si se mira la costa norte, lo más probable es que debamos enfocarnos mucho hacia la energía eólica y solar, mientras que en la zona pacífica, muy posiblemente debemos pensar en las pequeñas centrales hidroeléctricas, en vez de grandes, para disminuir la afectación ambiental; y por otro lado, si vamos a la Orinoquia, podemos aprovechar los caudales de los ríos para implementar turbinas hidrocinéticas”.

Agregó que el reemplazo del gas natural también se puede evaluar y hacer por medio de energías renovables, con tres métodos: con gas de síntesis, que se da por una transformación termoquímica de la materia orgánica dejada por las plantas (biomasa); con biogás, que se puede producir con los residuos de la industria agropecuaria en los rellenos sanitarios, por ejemplo; y con hidrógeno, que se consigue mediante electrólisis, que separa la molécula del agua (H2O) para aprovechar los gases necesarios.

Por su parte, el experto de la industria automotriz, José Salamanca, al referirse al uso de carros eléctricos, expresa que “mientras en el país se venden un 90 % de vehículos con motores de combustión interna con gasolina o diésel, solo hay alrededor de un 4 % de vehículos eléctricos, lo cual obedece a la dificultad y demora para cargar las baterías, lo que hace inviable viajar largos trayectos, por ejemplo de Bogotá a Santa Marta.

Añade que los carros híbridos, o sea con motor de combustión y al mismo tiempo eléctricos, son una alternativa que ha estado tomando fuerza, ya que hacen mucho más sencillo el proceso de carga y permiten disminuir las emisiones de gases contaminantes.

Aportando a la discusión, el embajador Høeg ofreció su punto de vista desde el ámbito gubernamental, dando luces sobre la posibilidad de que se den alianzas entre lo público y lo privado para trabajar conjuntamente en reemplazar las energías contaminantes que utilizan petróleo, para beneficiar al medioambiente y a toda la sociedad.

Academia e industria

La charla de apertura de la primera jornada del Summit Académico se centró en el tema energético y el medioambiente, y estuvo a cargo del profesor Solano, socio de negocios (business partner) digital sénior de Ecopetrol.

El experto ofreció cifras fundamentales acerca de lo que está pasando en el mundo con el cambio climático, ya que las ciudades, que abarcan alrededor del 2 % de la superficie de la tierra, consumen cerca del 78 % de la energía mundial y producen más del 60 % de los gases de efecto invernadero (GEI).

Algunos de los efectos del cambio climático más relevantes son: el hielo que se derrite cada vez más rápido, un aumento de 3,2 mm del nivel del mar cada año, los incendios, la escasez de agua y la pérdida de cosechas, entre otros.

“El cambio climático es real y el estilo de vida actual es insostenible: el 1 % de la población más rica está produciendo más GEI que el 50 % más pobre; además, los combustibles y la industria alimentaria es responsable del 50 % de emisiones de GEI, y de más del 90 % de la pérdida de biodiversidad”, aseguró.

Este evento también tendrá actividades este viernes 30 de septiembre, último día de la Feria, con conversatorios alrededor de temas como la fabricación inteligente y sostenible, y territorios inteligentes en los ámbitos rurales y urbanos. Los estudiantes de la UNAL pueden entrar gratis presentando su carné.







jueves, 29 de septiembre de 2022

Esterilla de “acero vegetal”: alternativa para reforzar viviendas de adobe

 En Latinoamérica cerca de 35 millones de personas viven en construcciones de tierra, y en especial en viviendas construidas en adobe, muchas de ellas vulnerables a sismos. Ingenieros de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) demostraron que la esterilla de guadua, o “acero vegetal”, sería una solución sostenible y económica para reforzar dichas estructuras.

En Colombia, con la esterilla de guadua se podrían hacer intervenciones en viviendas de municipios como Tunja, Villa de Leyva, Ráquira o Barichara, y también en viviendas patrimoniales de ciudades como Bogotá, en barrios como La Candelaria o Chapinero.

Jhonatan Augusto Forero, magíster en Ingeniería y Estructuras de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), explica que “la guadua es una lámina rudimentaria plana, de material natural, fácil de obtener y de bajo costo. Para obtener una esterilla de 4 m este bambú verde se moldea con unos 250 golpes de hacha”.

En su trabajo propone un análisis de este material a través de varios experimentos con 36 bloques de adobe, compuestos por 30 % de tierra, 35 % de arcilla, 1 % de tamo (trigo o cebada), 4 % de estiércol y 30 % de arena, con dimensiones muy similares a las de un ladrillo: 35 cm de ancho x 17 cm largo y 10 cm de alto.

“La investigación empezó con la fabricación y caracterización mecánica de las unidades de adobe utilizadas para elaborar muretes (muros pequeños) y material de pega, manteniendo las propiedades similares a los muros hechos para la construcción de estas viviendas”, explica el magíster.

Resistencia puesta a prueba

En su trabajo, el magíster realizó ensayos sobre la esterilla de guadua empleada para el refuerzo, para lo cual hizo dos pruebas con las unidades de adobe: una débil y otra fuerte.

La primera consistió en poner estos bloques sin refuerzo de esterillas de guadua, y la segunda con esterillas, colocándolas en la máquina universal de ensayos Shimadzu, que mide la compresión (resistencia), la tensión (que representa la fuerza por unidad) y la flexión (deformación que presenta un elemento estructural alargado), y así evidenció que la esterilla sí aporta resistencia en los muretes y bloques.

De igual forma, en las pruebas de comprensión encontró que en los bloques de adobe la resistencia aumentó en un 34,8 % proporcionalmente al reforzamiento para los muros con esterilla espaciada por ambas caras, y con esterilla completa aumentó el 59,2 % con respecto a los bloques sin ningún tipo de reforzamiento.

Según el ingeniero, se trata de un aporte muy valioso porque les permitiría a muchas familias de bajos recursos de Colombia y de la región, reforzar sus viviendas con esta alternativa.

“Esta propuesta pretende conservar estructuras ya existentes y así evitar un mayor impacto ambiental. El reforzamiento con elementos sintéticos o de acero a veces no es compatible con la tierra”, anota.

La profesora Caori Takeuchi Tam, de la Facultad de Ingeniería, directora de la tesis de maestría, destaca que “esta sería una alternativa para el mejoramiento del comportamiento de muros de adobe, por eso es importante la caracterización mecánica de muretes. Además, esto permitiría, por ejemplo, que los habitantes de una casa evacuen de manera oportuna, en caso de un sismo”.

Otro aspecto importante es que las casas construidas en adobe no son sismorresistentes, por lo que cualquier movimiento telúrico hace que se caigan con facilidad.

“La idea es que esta información se pueda plasmar en una cartilla para que las personas que vayan hacer el reforzamiento estructural sepan cómo hacerlo”, concluye el experto.

El magíster Forero presentó los resultados de su trabajo de investigación en el Foro Internacional de Riesgo, Prevención, Vulnerabilidad y Mejoramiento, realizado el 22 y 23 de septiembre en la Universidad de Cuenca (Ecuador).






miércoles, 28 de septiembre de 2022

Una prueba más eficiente y específica para detectar brucelosis en el queso

 La brucelosis es una enfermedad producida por bacterias del género Brucella spp. que pueda afectar a vacas o cabras, y en algunos casos contaminar la leche y sus derivados que no son sometidos a altas temperaturas para eliminar microorganismos (pasteurización), lo cual puede afectar a los humanos. Para reducir este riesgo, una prueba molecular detectaría de manera eficaz esta bacteria en quesos.

En Colombia se han adelantado estudios que permiten determinar, en muestras de queso comerciales, cuántos son positivos para esta bacteria; sin embargo, hay una suerte de engaño en estos resultados, ya que no se sabe a ciencia cierta si los que dieron negativo tienen una dosis baja y casi imperceptible en la prueba realizada.

El queso es uno de los productos de la industria láctea más importantes del país: entre enero y noviembre de 2021 los colombianos consumieron alrededor de 76.000 toneladas, y por otro lado se sabe que alrededor del 13 % de la leche producida en fincas se distribuye como leche cruda y queso fresco, que es una variedad que favorece el crecimiento de estos microorganismos.

La investigación realizada por la médica veterinaria Lisa María Ávila, estudiante de la Maestría en Salud Animal de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), diseñó y evaluó el desempeño de una prueba molecular con el objetivo de detectar la bacteria en quesos de manera precisa, buscando también disminuir el riesgo de infección en humanos. Para esta tarea fue relevante la pasantía realizada en la Universidad de Texas A&M, dirigida por la doctora Ángela Arenas.ç

La estudiante Ávila, integrante del Grupo de Investigación en Reproducción Animal y Salud del Hato de la UNAL, explica que para su trabajo tomó 40 muestras de queso fresco, comprado en un almacén de cadena, que ”fueron inoculadas o infectadas con Brucella spp. para ver si esta se podía detectar mediante la prueba diseñada; se usaron quesos de tiendas en Estados Unidos porque al parecer algunos son traídos de México y no son tratados o pasteurizados”, asegura.

Con este procedimiento se determinó que en 39 de los 40 quesos utilizados, por cada 5 g había 1 colonia de la bacteria de Brucella spp., lo cual no se había reportado antes y es relevante debido a la dificultad que existe para detectarla.

Este microorganismo se esconde en las células del sistema inmunológico, por lo que su detección por medio de las pruebas diagnóstico disponibles hoy, como la reacción en cadena de polimerasa (PCR) es compleja y puede arrojar falsos negativos.

En humanos provoca síntomas como fiebre, dolor de cabeza y escalofríos, que se pueden confundir con gripa, chikungunya o dengue, por lo que se puede diagnosticar de manera errónea, causando en su forma más avanzada la inflamación de las articulaciones (artritis) o de las cavidades del corazón (endocarditis).

El paso a paso novedoso

La investigadora señala que “por medio del caldo Farrell, un medio de cultivo específico para Brucella spp. y que se adiciona al queso luego de ser inoculado, se puede favorecer la multiplicación de la bacteria y por lo tanto incrementar el chance de detectarla. Todo este proceso se lleva a cabo en una incubadora que cumple ciertos criterios para generar un ambiente óptimo para la bacteria”.

Este cultivo tiene diferentes compuestos como la natamicina, que permite el crecimiento de la bacteria mediante la inhibición de otros microorganismos como la Salmonella enterica u otros hongos.

Para confirmar lo anterior se realizó el mismo procedimiento, pero infectando los quesos con Salmonellaenterica, los 40 quesos dieron negativo, por lo que se comprobó su efectividad para detectar Brucella spp.

Gracias al medio líquido de cultivo de Farrell y al uso de PCR en tiempo real, desde las 48 horas luego del procedimiento ya se podía evidenciar la bacteria, que generalmente se puede identificar desde las 72 horas, hecho que resulta muy prometedor.

Además, “herramientas de laboratorio como los cebadores –en inglés primers–, que son cadenas cortas de ADN que se unen de manera específica al material genético de la bacteria, son indispensables en el desarrollo de la PCR y por tanto en la determinación de la mínima cantidad de bacteria que puede ser detectada en el queso”, afirma.

La brucelosis no es tan prevalente como la salmonelosis, la listeriosis u otras bacterias como Pseudomonas spp. Se considera como una enfermedad olvidada en Colombia y en resto del mundo, y no se pone mucha atención en los casos que se presentan en humanos. Según datos del Ministerio de Salud y Protección Social, la enfermedad está presente en 28 departamentos del país, con mayor prevalencia en Antioquia, Caquetá, Córdoba y Sucre.

La experta espera que este tipo de diseños, por el momento llevados a cabo en un laboratorio y en otro país, se puedan replicar en Colombia a futuro, permitiendo que las autoridades sanitarias identifiquen más fácilmente la bacteria.








lunes, 26 de septiembre de 2022

Yogur a base de ahuyama reduciría contaminación en procesos lácteos

 Ingeniera agroindustrial de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Medellín propone utilizar el lactosuero –residuo resultante de la producción de queso– y la pulpa y harina de semillas de ahuyama como materia prima para la elaboración de un yogur, que además de sabroso y nutritivo sirva para darle valor agregado a estos residuos de la agroindustria.

La investigación de María Camila Rodríguez Lora, estudiante de la Maestría en Ingeniería Agroindustrial de la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNAL Sede Medellín, forma parte del proyecto “Desarrollos agroindustriales de la auyama (Cucurbita maxima)”, aprobado por Colciencias y dirigido por el profesor Carlos Julio Márquez Cardozo, del Departamento de Ingeniería Agrícola y Alimentos, con la participación de varios estudiantes de pre y posgrado, quienes desarrollaron sus trabajos de tesis usando esta planta en diferentes productos.

El su trabajo de grado, “Desarrollo de una bebida láctea fermentada con adición de auyama y almidón modificado de maíz”, la estudiante Rodríguez trasforma el lactosuero, que suele ser desechado provocando un impacto ambiental en ríos y afluentes.

“La ahuyama es de gran interés nacional por cultivarse en zonas vulnerables y afectadas por el conflicto armado colombiano. Por ejemplo, Dabeiba (Antioquia) es el principal productor de ahuyama en el departamento, por lo que consideramos importante trabajarla y desarrollar una serie de tesis de grado que aporten a su posicionamiento en la industria”, menciona estudiante.

Su propuesta es una bebida láctea fermentada –tipo yogur–, adicionada con pulpa y harina de semilla de ahuyama, hortaliza cuyo uso agroindustrial es muy escaso, por lo que se le quiere dar un valor agregado que facilite su consumo, primero localmente y luego regional e internacional.

Se trata de un producto novedoso y bondadoso en el aspecto nutricional, pues la pulpa posee carotenos y las semillas contienen ácidos grasos esenciales, con omega 3, 6 y 9, fundamentales para la buena alimentación del individuo, además de fibra.

Del laboratorio a la industria

El desarrollo de esta bebida láctea se realizó en el Laboratorio de Productos Lácteos de la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNAL Sede Medellín, que ofrece servicios de docencia, investigación y extensión.

“El apoyo del Laboratorio fue constante y diario, los docentes siempre estuvieron muy dispuestos, lo que permitió desarrollar rápidamente el trabajo, porque todo su conocimiento contribuyó a que fuera más fácil, ajustando los aprendizajes según las condiciones del trabajo”, comenta la estudiante.

La elaboración del yogur tarda alrededor de 2 días, desde la obtención del lactosuero hasta la fermentación.

Este producto es viable comercial e industrialmente, ya que el lactosuero es producido en grandes cantidades. Sin embargo, con este proyecto también se busca aprovechar la pulpa y las semillas del fruto, que suelen desecharse.

El profesor Cardozo señala que “la ahuyama posee un gran potencial para la industria, pues es un producto de bajo costo, pero cuyos compuestos pueden ser utilizados como saborizantes o en la adición de colorantes naturales”.

Según los investigadores, la comercialización del yogur dependería de aspectos como el relacionamiento con alguna industria local o nacional, además de un apoyo técnico por parte de la Universidad en el desarrollo de esta bebida, que por sus características podría traer grandes beneficios a los productores de auyama y al medioambiente.







jueves, 22 de septiembre de 2022

Residuos de galpones y porquerizas amenazan seguridad hídrica de Guayabal de Síquima

 El agua pura que alguna vez bajó de la montaña en Síquima hoy ya no es potable ¿Es posible que un habitante cercano a una quebrada tenga que acostarse algún día con sed? La respuesta es sí; en esta zona de Cundinamarca pasa, y seguramente en otros lugares de Colombia. Un estudio identificó que una familia está en inseguridad hídrica y otras cinco al límite de llegar a padecerla.

La producción industrial de alimentos, entre otras problemáticas, ha impactado en la garantía hídrica y la soberanía alimentaria de una comunidad que vive alrededor de la quebrada La Caratole, a 69 km de Bogotá.

Según el Banco Interamericano de Desarrollo, la seguridad hídrica se entiende como la existencia de un nivel aceptable de agua con un nivel aceptable de riesgo, que permita satisfacer la diversidad de usos.

Idaluz Moreno González, nutricionista y dietista de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), evaluó el manejo inadecuado de las aguas residuales de galpones y porquerizas vertidas al cuerpo de agua ubicado en las veredas de Chimbe y Chavarro, entre los municipios de Albán, Guayabal de Síquima y Bituima.

También se pudo evidenciar la contaminación con agentes químicos como fungicidas y pesticidas, la pérdida de vegetación por la expansión agrícola, la inadecuada disposición de los residuos sólidos y la pérdida de biodiversidad en el ecosistema. Estas acciones afectan directamente a los guayabalunos en sus dinámicas de nutrición y en su salud.

Observación participativa

Según la nutricionista de la UNAL, “esta es la primera vez que se hace en Colombia un estudio utilizando la escala de inseguridad hídrica, midiendo en los hogares afectados la asequibilidad, la fiabilidad, la adecuación y las amenazas que ponen en peligro la salud física y mental, y la capacidad de realizar las actividades productivas, sociales y culturales necesarias”.

Entre los distintos métodos de investigación en torno al agua, la Escala de Experiencias de Inseguridad Hídrica en el Hogar (HWISE) es la primera transculturalmente adecuada.

Para el profesor Álvaro Parrado Barbosa, del Departamento de Nutrición Humana, director del trabajo de grado, este estudio es innovador porque integra temas ambientales de microcuenca hidrográfica con la seguridad hídrica y la alimentaria de una comunidad, a partir de un trabajo de nutrición y dietética.

Durante las entrevistas con los ciudadanos se les preguntó sobre la frecuencia con que cualquier integrante del hogar se ha ido a dormir con sed porque no había agua para beber, y aunque el 75 % no ha tenido que vivir esta situación porque tienen alternativas de consumo como comprar agua potable tratada, el 25 % de los hogares sí la han padecido entre 1 a 2 veces. Esto puede ocurrir cuando las personas han agotado el agua potable tratada y no confían en el agua del acueducto para su consumo.

Otro resultado preocupante, que atañe a la población infantil, lo aporta el Plan Municipal de Salud de Guayabal 2008-2011, que arroja como principales causas de morbilidad las enfermedades relacionadas con factores de contaminación ambiental y de calidad del agua, como Infecciones Respiratorias Agudas (IRAS) y Enfermedad Diarreica Aguda (EDA) con un 35 %, y dengue con un 8 %.

¿Quiénes contaminan el agua?

Según la experta, “los hallazgos muestran que el modelo económico actual, la producción a gran escala, la extracción de recursos sin analizar el impacto que generan en el ambiente, sin duda son el reflejo de un modelo que hace las cosas sin preocuparse por el ambiente. Hay que migrar y mirar otras alternativas como lo hace la agroecología, en la que se tome el agua como un proceso central de producción”.

Dentro de las actividades económicas del territorio se destaca la producción de café, caña de azúcar, yuca, fresa y mandarina, entre otros productos, y en el aspecto pecuario se enfoca en ganadería, porcicultura y avicultura.

Estas actividades generan un gran impacto ambiental, pues la ampliación de la frontera agrícola lleva a una disminución de flora nativa que a su vez alberga fauna característica del ecosistema, interrumpiendo ciclos naturales.

Otra problemática es la contaminación por porquerizas y por los grandes galpones que hacen descarga directa de aguas residuales en la quebrada.

Entre tanto, los habitantes de la zona señalan que la mayoría de los acueductos veredales no realizan ningún tratamiento al agua captada directamente de las quebradas, nacimientos o aljibes. Incluso en algunos casos las bocatomas se ubican en puntos inferiores muy cercanos a vertimientos de aguas residuales de otras comunidades.

La nutricionista de la UNAL sentencia que “se evidencia que el actual modelo de producción está sobrepasando la capacidad de soporte que tiene el medio. Estos procesos de producción están generando graves problemas en el agua de la cuenca de La Caratole, que impiden que las personas tengan un libre desarrollo personal, familiar y social, y los expone a riesgos de salud pública”.

 





lunes, 19 de septiembre de 2022

Observatorio Astronómico, reconocido por Minciencias como Centro de Investigación

 Al mirar el Sol es difícil imaginarse el impacto que puede tener sobre los seres humanos, interés que por años ha motivado a los astrofísicos a desentrañar los comportamientos del astro que influyen en la vida cotidiana de las personas, como por ejemplo las erupciones, grandes liberaciones de energía que afectarían los sistemas eléctricos y electrónicos en la Tierra.

En estas preguntas trabaja el Observatorio Astronómico Nacional (OAN) de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), reconocido como Centro de Investigación por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (Minciencias) título que también ostenta el Instituto de Ciencias Naturales (ICN).

El profesor Mario Higuera, director del Observatorio, explica que “el Sol es un astro aparentemente estable pero complejo; a los astrofísicos nos interesa observar la aparición de manchas y erupciones solares –o fulguraciones– en las que hay una gran liberación de energía, intensos campos magnéticos y presencia de viento solar”.

Añade que en estos procesos los científicos buscan entender el impacto que pudieran tener en algún momento estas liberaciones energéticas sobre la Tierra, ya que puede darse que el caso de que en el viaje de esta energía por el espacio se encuentre en su trayectoria con la superficie de nuestro planeta y altere los sistemas tecnológicos con los cuales se desarrollan las actividades humanas.

“Estos temas forman parte del ‘clima espacial’, un campo muy novedoso tanto en la UNAL como en otras instituciones alrededor del mundo, en el cual se relacionan las condiciones del espacio circundante al Sol con sus efectos sobre la Tierra”, asegura.

La investigación del Observatorio también se soporta en las líneas de núcleos activos de galaxias; gravitación y cosmología; astronomía galáctica; astrodinámica; astroquímica y análisis numérico, y recientemente ha iniciado sus actividades de investigación en la línea de patrimonio.

El próximo año el OAN espera graduar a los primeros dos doctores en Astronomía de la UNAL, quienes han estado trabajando en áreas como estructura estelar –que estudia el comportamiento de estrellas T Tauri–, gravitación y cosmología.

Una constelación de aportes

Creado en 1803, el OAN fue el primer observatorio en América, por lo que en 1975 recibió el carácter de Monumento Nacional. Hoy funciona en el campus de la UNAL Sede Bogotá, adscrito a la Facultad de Ciencias.


“Minciencias evalúa las posibilidad de otorgar este reconocimiento en todo el país, analizando factores como el impacto que tienen los programas académicos –por ejemplo el OAN ofrece una maestría y un doctorado en astronomía–; el número de publicaciones en los últimos años; la infraestructura física (edificios, laboratorios, instrumentos de observación, salas de  cómputo, entre otros); la experiencia académica de los docentes de la Institución y los recursos financieros”, asegura.

Con respecto a las publicaciones, es importante señalar que el OAN ha aparecido en revistas como The Astrophysical Journal, de Estados Unidos, y Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, de Reino Unido.

Así mismo, sobre la infraestructura se han hecho importantes trabajos de colaboración entre la UNAL y la Universidad de Berkeley (California), los cuales han permitido constituir un proyecto de cooperación para montar instrumentación de ese lugar en el OAN y hacer observaciones de las emisiones de energía solar.

“Otros países importantes con los que se ha venido trabajando son Holanda y Alemania, en donde estudiantes de doctorado se encuentran investigando; en Chile, que tiene una de las mayores infraestructuras de observación astronómica en el sur de la tierra y en donde trabajan varios profesores colombianos; Brasil, en el Laboratorio Nacional de Astrofísica, y más recientemente con la Agencia Espacial de ese país, con la que se abre una línea importante de exploración de trabajo en temas asociados con ciencias aeroespaciales y robótica, en proyectos que buscan ubicarse en el contexto mundial de la exploración lunar”, afirma el director Higuera.

Señala además que el reconocimiento de Minciencias es un paso significativo en la labor investigativa del OAN, que no es reciente, sino que en los últimos años ha focalizado su esfuerzo en la formación de estudiantes capaces de aportar y abordar estos temas, con 70 egresados en sus programas.

“Estos avances han permitido progresar en líneas como cosmología y gravitación; astrofísica estelar y solar; núcleos activos de galaxias, y mecánica celeste relativista, entre otras”, indica.

Por último, hace énfasis en que aunque reconocimientos como el recibido no aportan un incentivo económico ni una inversión para el Observatorio, sí significan la posibilidad de presentar este centro de desarrollo científico y tecnológico en diferentes entornos nacionales e internacionales, utilizando la acreditación como un referente que muestre el criterio investigativo y genere confianza a distintas instituciones para ampliar convenios e inversión en proyectos actuales y a futuro.








jueves, 15 de septiembre de 2022

Educación Doctorado en Estudios Ambientales, alternativa a desafíos del cambio climático

 Ante la mayor amenaza medioambiental que enfrenta la humanidad, un entorno académico sólido y de alto nivel científico debe responder a las problemáticas nacionales y globales. Por eso, la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira puso en marcha el Doctorado en Estudios Ambientales, el primero en el Valle del Cauca.

Los impactos del cambio climático ya son visibles en el aumento de la temperatura media del planeta. Según datos de la Organización Meteorológica Mundial, “los siete años transcurridos desde 2015 son los más cálidos de los que se tienen registros”.

Además, en mayo de 2021 la concentración media mensual de COalcanzó un máximo histórico acumulado que no se registraba desde hace 3 millones de años, como lo evidenció una medición realizada por la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) de Estados Unidos.

No obstante, “la problemática ambiental va más allá de los recursos naturales y la temperatura: comprende el territorio y las necesidades de sus comunidades”, afirma la profesora Janneth Torres Agredo, coordinadora del Doctorado, ofrecido por la Facultad de Ingeniería y Administración de la Sede.

El programa estableció tres líneas de investigación: uso sostenible de los recursos naturales; planeación y desarrollo territorial; y sociedad, economía y medioambiente.

La primera cohorte inició el semestre pasado con tres estudiantes de la región interesados en analizar diversos problemas ambientales en el Valle del Cauca y formular soluciones sustentables.

Yotoco, entre lo rural y el desarrollo

El estudiante José Alejandro Raigoza Zapata escogió la línea de planeación y desarrollo territorial, por lo que uno de sus planteamientos es “estudiar los efectos ambientales causados por proyectos de intervención como infraestructuras viales y zonas francas en las comunidades del municipio de Yotoco, en el Valle del Cauca”.

Por su ubicación en el corredor vial que conduce al puerto de Buenaventura, este territorio tiene importantes áreas de conservación y protección de recursos naturales que coexisten con grandes proyectos de intervención del sector industrial y logístico del departamento y el país.

Yotoco cuenta con una población cercana a los 16.000 habitantes, de los cuales el 48 % pertenece a la población rural. Sus comunidades se destacan por la capacidad de asociatividad.

“Pese a su potencial ambiental, el municipio ha vivido cambios constantes en el uso del suelo, bajos niveles de inversión en procesos de conservación ecológica, conflictos derivados de la minería ilegal y tenencia de la tierra, así como dificultades de acceso al recurso hídrico y una limitada acción por parte de los gobiernos para liderar procesos de conservación de áreas estratégicas”, asegura el estudiante Raigoza.

Así mismo, buscará aportar –desde la gestión social y el desarrollo con enfoque territorial– soluciones que permitan enfrentar las dificultades ambientales de las comunidades de Yotoco.

Tuluá, víctima del crecimiento desorganizado del territorio

La sostenibilidad y el ordenamiento territorial se han convertido en una necesidad de las comunidades de Tuluá y otros municipios del Valle del Cauca como Buga y Bugalagrande.

Pensando en ello, y el gusto por la investigación, han llevado a la ingeniera ambiental Johangeline Pérez González a profundizar en su área de interés: la planeación estratégica y el desarrollo territorial, con el objetivo de aportar un instrumento que responda al modelo de sostenibilidad de ordenamiento territorial en zonas rurales y mejore la condición de las comunidades.

“La problemática en Tuluá se evidencia en la productividad de las comunidades y en el desgaste de los recursos naturales, porque no hay reglamentación definida”, indicó la estudiante del Doctorado.

Por su parte, la docente de la UNAL Sede Palmira Adriana Martínez Arias, también estudiante del Doctorado, espera aportar al país desde su conocimiento en sistemas de información geográfica.

Para el profesor Juan Gabriel León, decano de la Facultad de Ingeniería y Administración, “la tendencia debe apuntar a la conservación y sostenibilidad ambiental. Cualquier actividad económica, social y política debe ser respetuosa con el ambiente, de ahí surgen todas las posibilidades en torno a los estudios ambientales”.

El Doctorado en Estudios Ambientales está dirigido a profesionales de cualquier disciplina y de las ramas de la ingeniería agrícola, agropecuaria, agroindustrial, biológica, de procesos, forestal, mecánica y de alimentos, entre otras.

En la actualidad el programa tiene abiertas las inscripciones y el plazo para pagar los derechos de inscripción es el 11 de noviembre. Mayor información en: posgradosfia_pal@unal.edu.co






miércoles, 14 de septiembre de 2022

Industria ladrillera utiliza referencia inadecuada para medir calidad de aire

En Colombia se utilizan los niveles estipulados por la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) como modelo para evaluar las emisiones de partículas contaminantes en la industria ladrillera; sin embargo, estos son ineficaces para categorizar la calidad del aire, ya que allí solo se utiliza un tipo de horno con tecnología más avanzada, contrario a lo que sucede aquí.

 

Un estudio del Departamento de Ingeniería Química y Ambiental de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) identificó las diferencias existentes entre la emisión de hornos de ladrillo en Cundinamarca y lo que se plantea tanto en la EPA como en la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) y en registros de autoridades ambientales de la India, importante productor de este material en el mundo.

El trabajo se realizó en la jurisdicción Sabana Centro de la Corporación Autónoma Regional (CAR), que agrupa los municipios de Zipaquirá, Chía, Cajicá, Cogua, Tenjo y Tocancipá, entre otros. En él se analizó material particulado, dióxido de azufre y óxido de nitrógeno, además de otros compuestos químicos.

Mientras la EPA establece la emisión de 0,6kg de material particulado por tonelada de ladrillo producida –para el horno tipo túnel, en el que hay una zona continua a lo largo de un pasillo por la que se va quemando arcilla para obtener los ladrillos–, en Colombia la emisión de este tipo de material llega a los 1,55 kg/t.

Julián Echeverri, magíster en Ingeniería Química y Ambiental de la UNAL y líder de la investigación, explica que “el desbalance entre lo que se tiene como punto de referencia y lo que ocurre es abismal: solo en cuanto a material particulado, los hornos tipo túnel que evaluamos superan en un 158 % las emisiones estipuladas por la EPA, y en un 400 % en comparación con la India”.

En cuanto al dióxido de azufre, la emisión en los hornos de esta región de Cundinamarca supera los estándares de la AEMA con un valor de 0,69 kg/t frente a uno de 0,04 kg/t.

La comparación solo se puede hacer con el horno tipo túnel, ya que en Estados Unidos no se tiene otro sistema, mientras que en Colombia existen hornos colmena, baúl o zig-zag, algunos de los cuales son más artesanales y menos mecanizados.

Por otro lado, en Norteamérica, además de utilizar carbón para la quema de arcilla, también se utiliza gas natural, lo cual no ocurre en la industria ladrillera nacional.

Con reportes industriales

Para el estudio se utilizaron datos de 47 reportes industriales que las empresas del sector ladrillero hacen por medio de intermediarios acreditados por el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios ambientales (Ideam), para los 32 hornos encontrados en Sabana Centro.

El magíster señala que “la mayoría de estos reportes se calificaron como ‘deficientes’, ya que el nivel de rigurosidad no es muy alto: si por ejemplo van a medir los contaminantes en 5 años, lo que hacen las entidades de medición es tener en cuenta diferentes partículas cada año, pero no hacen el estudio completo, entonces solo se analiza el material particulado y el dióxido de azufre por un tiempo, luego el ácido clorhídrico y así sucesivamente”.

Agrega que “se trata de una situación alarmante que se da porque en Colombia no se tienen sistemas de control que permitan crear datos propios sobre las emisiones de las ladrilleras; hace falta darle mayor importancia a este tema que incluye compuestos químicos perjudiciales para la salud de los seres humanos”.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que en el continente americano alrededor de 320.000 muertes prematuras pueden estar asociadas con la contaminación del aire.

Por su parte, el Instituto Nacional de Salud (INS) indica que en Colombia 15.681 fallecimientos están relacionados con la mala calidad del aire.

“Una diferencia importante radica en los procesos de remoción de partículas, que en Cundinamarca solo existen en 1 de los 32 hornos analizados, el de tipo túnel. El instrumento se llama ciclón, y lo que hace es no dejar que el material particulado más grande salga a la atmósfera, sino que lo deja pegado, mientras que a las partículas más pequeñas las devuelve a la chimenea”, indica.

Situación contraria a lo que pasa en Estados Unidos, en donde emplean instrumentos de multiciclones que hacen que el proceso sea mucho más rápido y eficiente.

En Colombia, la ausencia de otro tipo de sistemas de control para modular la emisión de compuestos contaminantes en la producción de ladrillo hace que solo se tenga en cuenta el material particulado, haciendo que se olviden las demás partículas que también son nocivas para la salud y el medioambiente.