viernes, 19 de enero de 2024

Programa Ondas de San Andrés y Providencia, único con investigadores de entre 3 y 5 años de edad

 Los derechos de los menores, el manglar, los animales de la calle, las abejas, los remedios naturales, los juegos tradicionales, las frutas en el territorio, entre otros, son los temas de interés para estos pequeños investigadores, quienes junto a su docente co-investigador, se sumergen en una aventura durante el desarrollo de su investigación, conociendo las diferentes formas de entender mejor el mundo, mediante la ciencia, tecnología e innovación.

El Programa Ondas es realizado en 22 departamentos del país, beneficiando a 14.166 niños y jóvenes, con el objetivo de incrementar el nivel de desarrollo de habilidades y capacidades científicas, tecnológicas y de innovación en la infancia y la adolescencia de Colombia, mediante el desarrollo de proyectos de investigación.

Según el Ministerio de Ciencias, Tecnología e Innovación (MinCiencias), entidad que lidera la estrategia, este es el único departamento que reporta la participación de investigadores de educación inicial de 3 a 5 años de prejardín, jardín y transición.

En el Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina el Programa Ondas en ejecutado por la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Caribe, con asocio del MinCiencias y la Gobernación del Departamento de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, a través de la Secretaria de Educación.

Sin embargo, por la poca existencia de experiencias similares en el país, se convirtió en una fortaleza y una oportunidad sustancial para el departamento, abriendo así el camino para la discusión de una ruta clara y focalizada desde la educación inicial para la ciencia, la tecnología y la innovación.

La propuesta llamó la atención de las docentes que aceptaron el desafío, pues vieron en el programa una oportunidad para hacer un cambio en los proyectos, que por tradición trabajan en estos niveles de la educación.

“El apoyo del asesor para entender la ruta de investigación y la estrategia utilizada motivó a los escolares, quienes se sintieron atraídos por la novedad de ser ellos los que proponen la temática e identifican la problemática en su proyecto de investigación”, explica la profesora de la UNAL Sede Caribe, Luz Amparo Sanabria James, coordinadora pedagógica del Programa Ondas en el Archipiélago.

Agrega que “el mayor reto de trabajar con esta población fue que el docente es quien guía, pero no construye, sino que acompaña y permite que el estudiante se apropie de su proyecto. Trabajar con educación inicial ha sido una excelente oportunidad para sembrar la propuesta desde el inicio del proceso escolar”.

Por su parte, Lidiana Howard, docente co-investigadora de la Institución Educativa Técnico Industrial sede Concentración Urbana, menciona que, “durante estos dos años que he participado en el programa Ondas con los niños de preescolar hemos trabajado con el tema de Nacho Derecho y Luna y sobre cómo aprender utilizando el inglés y el creole en el aula de clase”.

Menciona que, “los niños siempre están preguntando y el programa ayuda a estimularlos, que sigan cuestionándole y estén en esa búsqueda de saber más e indagar. Me siento muy contenta y satisfecha con los logros que hemos obtenido, los niños lograron desenvolverse muy bien ante los jurados en los encuentros”.

Esta apuesta de MinCiencias tiene una inversión nacional de 1.950 millones de pesos del Presupuesto General de la Nación, y 7.105 millones del presupuesto del Sistema General de Regalías; además,  busca que niños y jóvenes pregunten, experimenten, comprueben y descubran el mundo a través de la investigación.

Cada grupo de investigación cuenta con apoyo económico para la recolección de información, visitas, salidas de campo, compra de materiales o insumos para investigación, actividades de socialización y acompañamiento durante el desarrollo de la investigación.  Así mismo, cuentan con orientación permanente de asesores de línea y material formativo en investigación.

De igual manera, durante el programa se realizan diferentes encuentros que son escenarios muy importantes para la divulgación de sus proyectos, conocer las otras investigaciones e interactuar con sus pares para intercambiar conocimientos, saberes y prácticas, que enriquezcan y fortalezcan su trabajo.






miércoles, 17 de enero de 2024

¿Qué tanto dióxido de carbono captan los bosques araucanos tras un incendio?

 En las zonas quemadas de Tame y el Cinaruco (Arauca) se capturan cerca de 80 y 120 toneladas de dióxido de carbono o CO2 por hectárea, respectivamente; mientras que en las zonas no quemadas este dato es de aproximadamente 130 y 140. Esto se debe a la capacidad que tienen algunas especies, ya sea por su forma o características físicas de resistir ante estos eventos.

En contraste, los individuos que se encuentran en la categoría de “regeneración”, y por ende son más pequeños, captan entre 1,0 y 1,5 toneladas de dióxido de carbono por hectárea en zonas quemadas, y alrededor de 1,5 y 1,7 en las zonas no quemadas; esto evidencia el grave daño que significa para el ecosistema tener cambios en la estructura de la vegetación a causa de eventos como los incendios producto de actividades como la quema de pastos destinados a la ganadería o la agricultura, o por fogatas no controladas.

En Tame la especie de mayor importancia ecológica ante estos eventos es el moriche (Mauritia flexuosa), una palma que se encuentra distribuida en Colombia, Venezuela, Brasil y Ecuador, y que tiene la capacidad de adaptarse de gran manera a los incendios, entre otras cosas por la estructura de su tronco, pues tiene diversas fibras que lo soportan, además de capas que pueden funcionar como aislantes de calor, protegiendo los tejidos de mayor importancia.

Por su parte, en Cinaruco la especie de mayor importancia ecológica es Protium stevensonii o canfín, un árbol que puede llegar a los 30 metros y cuyo tronco es pardo oscuro y con flores blancas.

“Estas especies son muy importantes en la zona, pues debido a su tamaño tiene una mayor capacidad de almacenar el carbono, de manera similar a si se tienen tubos en los que se guardan pequeñas esferas”, indica Juan Felipe Bautista Verdugo, biólogo de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), quien estudió cómo se ven afectadas las especies vegetales a causa de los fenómenos asociados al fuego, y cuál es el impacto en la captura de CO2, servicio ecosistémico clave que prestan los bosques para mitigar la contaminación por este gas dañino y tóxico para las personas.

Su aporte del biólogo a las múltiples estrategias de cuidado que se han planteado para contrarrestar su efecto, es una gran base de datos de las especies vegetales con una mayor distribución y frecuencia en áreas quemadas y no quemadas, así como la capacidad que tienen para capturar dióxido de carbono (CO2) presente en el aire.

Es la primera vez que un muestreo de este calibre se realiza, en ocasiones pasadas se habían realizados mediciones en el terreno, pero nunca se había entrado a mirar con tal precisión si la composición y el almacenamiento de carbono cambiaba entre zonas quemadas y no quemadas; por lo que es un acercamiento indispensable para tener una conciencia mayor del problema, y generar mejores estrategias de prevención contra los incendios forestales.

Las especies de mayor importancia ecológica en las zonas quemadas corresponden a individuos de una altura mayor a 12 m, mientras que en la zona no quemada predominan individuos de menos de 12 m. Es decir, la vegetación de mayor altura se podría ver disminuida como consecuencia del fuego.

“Se muestreó el 95 % de la vegetación de Tame que se estaría enfrentando a estos fenómenos; mientras que en el Cinaruco el porcentaje es de cerca del 98 %, lo cual evidencia el arduo trabajo que se ha realizado”, expresa el biólogo, quien trabajó de manera conjunta con la profesora Dolors Armenteras, del Departamento de Biología.

Los cientos de datos, recopilados en años de trabajo del grupo de investigación en Ecología del Paisaje y Modelación de Ecosistemas (Ecolmod), se analizaron en el programa estadístico RStudio, que permite examinar la cantidad de especies y familias distintas en cada zona y la cantidad de carbono que en total pueden captar.

En la categoría de fustales, en las que se engloban especies menos a los 10 cm, en Tame se registraron 13 familias que no están presentes en Cinaruco, entre ellas Araceaea, Asteraceae, Calophyllaceae, Connaraceae, Lacistemataceae, Meliaceae.

Según el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, hay por lo menos 747 municipios en alerta por incendios forestales - solo entre el 5 y el 10 de enero de 2024 ha aumentado en un 390 %-, y, de manera alarmante, se ha evidenciado un incremento del 44 % en el registro de puntos de calor en el país, con más de 6.000 eventos en lo que va del año, y la mayoría del problema se presenta en la Orinoquia.

Este primer acercamiento es una pieza determinante para que en un futuro se conozcan los puntos de la vegetación en donde hay que prestar una mayor atención durante los incendios forestales, teniendo en cuenta que hay especies que se ven más afectadas y cuya regeneración no es tan sencilla.







martes, 16 de enero de 2024

Aliñadoras tumaqueñas reivindican su rol en la pesca transformando las vísceras del pescado

 En la Plaza de Mariscos ubicada en el centro de Tumaco, a pocas calles del Parque de Nariño, un grupo de mujeres aliñadoras retira escamas, agallas, buche y huevos, dejando solo la apetitosa carne y piel del pescado; aunque su oficio no está bien remunerado, ellas lideran una iniciativa que busca aprovechar tales residuos para generar productos sostenibles y nutritivos como gelatinas, abonos orgánicos o harina.

Esta iniciativa nace del trabajo de maestría en Gestión y Desarrollo Rural de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira, realizado por la zootecnista María Daniela Portela, quien ha desempeñado un papel crucial, ayudando a las aliñadoras a aprovechar al máximo los coproductos no destinados al consumo humano, que tienen la misma importancia gastronómica y nutricional que el pescado en sí.

En este oficio realizado tradicionalmente por mujeres ellas han encontrado una oportunidad para generar ingresos adicionales. Dicho esfuerzo no solo contribuye al desarrollo económico de la comunidad, sino que también aborda desafíos de género y económicos, ya que históricamente los hombres que venden el pescado se llevan la mayor parte de las ganancias.

Tomando consciencia de la desigualdad, crearon la Asociación Familia de Aliñadoras Pioneras del Rendering (Asofalipre), compuesta por seis mujeres y dos hombres de la comunidad LGTBIQ+, liderada por la matrona María del Pilar Quiñones.

Gelatina, abono orgánico, cría de larva de mosca soldado negra, harina para alimentar camarones y platos típicos como el sudado de buche y de huevos de pescado, forman parte de la oferta elaborada a partir de los coproducto de pescado.

La gelatina es una gran fuente de colágeno para consumo humano, está enriquecida con maracuyá lo cual la hace deliciosa al paladar; las aliñadoras indican que “más que una golosina es una medicina”.

El sudado de buche y el de huevos de pescado son ofrecidos como un plato típico que forma parte importante en la soberanía y seguridad alimentaria del Pacificó colombiano.

De otra parte, las larvas de mosca soldado negra, que son utilizadas como alimento para gallinas, se alimentan con las vísceras de pescado.

¿Para dónde va este proyecto?, el siguiente producto que tienen planificado consiste en la elaboración de aceites a partir de las vísceras, sin embargo, para realizar los procesos químicos requieren de maquinaria especializada, afortunadamente su propuesta ha sido favorecida Por la “Estrategia CULTURA DE PAZ”, mediante una convocatoria realizada por el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes de Colombia (MinCulturas) en el marco del pacto cultural por la vida y por la paz del Pacifico nariñense, y con este recurso podrán fortalecer la actividad.


El principal propósito de este trabajo de tesis se fundamentó en la filosofía del “vivir sabroso” UBUNTU – Soy porque somos, partiendo de espacios de diálogo donde han expresado la importancia de los valores, la espiritualidad y lo que ellas conciben como vivir bien, 

ahora las aliñadoras han superado el desafío de pasar de lo individual a lo colectivo, reconociendo que juntas lograrán alcanzar sus objetivos y contribuir al desarrollo sostenible de la comunidad.










lunes, 15 de enero de 2024

Avispa tiene el secreto para ponerle “tatequieto” a plaga del cultivo de palma

 Tiene cuerpo delgado y alas prominentes, su cuerpo suele ser negro y marrón, con algunas marcas amarillas. La avispa Polistes infuscatus vive en colonias, tiene una jerarquía social marcada y, a diferencia de las abejas, sus hogares son más pequeños y temporales. Algunas especies de mariposas que se alimentan de las hojas de las palmas de aceite, son un serio problema para su producción, forman parte de su menú, lo que las convierte en aliadas idóneas para el control biológico de plagas.

En años recientes se ha empezado a reconocer la importancia del uso de las avispas para combatir las plagas de los cultivos de palma de aceite, que, según la Federación Nacional de Cultivadores de Aceite (Fedepalma) ocupan alrededor de 580.000 hectáreas distribuidas entre 155 municipios de 20 departamentos. Dichos insectos, que hasta hace unos años eran vistos como una amenaza, son los principales depredadores de las mariposas de la especie Opsiphanes casina, cuyo letal accionar amenaza el sustento de miles de familias palmiculturas en el país.

Según Fedepalma, el cultivo de palma de aceite provee al menos 191.000 empleos directos e indirectos; cifras que evidencian la gran importancia de este rubro para la economía, en el que hay que poner la lupa frente al control de plagas y enfermedades.

En la actualidad, los problemas asociados a las mariposas que fungen como plaga en estos cultivos se tratan con pesticidas especiales; o el uso de feromonas, sustancias que al ser introducidas en estos lugares confunden e interrumpir el ciclo de apareamiento de las misma.

Sin embargo, la acción que va adquiriendo un papel cada vez más protagónico es el control biológico, un método natural en el que se introducen organismos beneficiosos que actúan como depredadores de las plagas, y en el que ha estado trabajando Dana Sofía Forero Leiva, bióloga de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), quien con la colaboración del profesor Carlos Eduardo Sarmiento Monroy, encontró que la avispa P. infuscatus prefiere hacer sus nidos cerca a las poblaciones de O. casina para alimentarse de ella.

Es la primera vez que se realiza un estudio tan detallado del comportamiento y hábitos de esta polilla en Cesar, una región en la que O. casina ha tenido un impacto negativo, y en la que los productores han pedido ayuda científica para tratar el problema.

El trabajo se realizó en la hacienda La Gloria, que forma parte de un grupo agroindustrial que se dedica al cultivo de palma, con más de 5.000 hectáreas sembradas. Allí, cuando los trabajadores cosechan y cortan la base de la hoja, las avispas aprovechan para sentar sus nidos y dividen las labores, unas van en busca del alimento y otras se quedan en estas particulares casas.

Se hallaron 214 nidos de la especie en la zona, un número que supera con creces a otro tipo de especies de este insecto. La investigadora realizó dos visitas, y pasó días enteros observando el cultivo y el comportamiento de P. infuscatus; luego recolectó muestras del alimento y lo analizó  para determinar si era la oruga; posteriormente, en el laboratorio comparó características como alas y cuerpo para confirmar que era este tipo de avispa.

“Dividimos la plantación en distintas zonas para establecer si preferían vivir y asentar sus nidos en el bosque seco tropical de la hacienda, o en el cultivo. Casi todas se quedaban cerca de las palmas y se llevaban a las orugas de la mariposa plaga a sus casas”, indica la bióloga Forero, quien tuvo la colaboración de integrantes del Laboratorio de Sistemática y Biología Comparada de Insectos.

Añade que, para comprobar la teoría, construyeron nidos artificiales y los ubicaron en estas zonas del cultivo, para que, al cabo de un tiempo, las avispas llegarán y se hospedaran; lo que ocurrió fue que estas dejaron que se murieran los nidos y construyeron otros allí mismo, por lo que son lugares predilectos para ellas, porque se pueden alimentar de O. casina.

Dentro de las variables analizadas, en las que se tenían fotos, coordenadas y todo tipo de apoyo visual, están la cantidad de adultos, si los nidos estaban activos, la cantidad de larvas y huevos encontrados, la altura del nido con respecto al piso, y la distancia a la que volaban en los cultivos.

Uno de los fenómenos más relevantes que se observó en la investigación, fue el de la filopatría, que se refiere a que esta especie de avispas construye sus nidos cerca a los de sus familiares, es decir todas viven cerca del original y en pequeños grupos de 5 avispas, en una conformación de por lo menos 7 nidos, lo cual les ayuda en términos de alimentación y supervivencia.







miércoles, 10 de enero de 2024

En el canto de la “reinita crestinegra” estaría la respuesta a su diversidad en el país

 La comunicación es el pilar de la vida, y un claro ejemplo de ello es la forma en que las aves lo hacen mediante curiosas melodías que producen sus cantos. Un ávido biólogo logró desentrañar los cambios en estos sonidos que hacen que la “reinita crestinegra”, un animal de gran importancia en el país, sea distinta en lugares como en la Serranía del Perijá, en el Cesar. Esto sería un interesante indicador de sus cambios, la defensa de su territorio y la transmisión de mensajes.

Esta ave es endémica de América del sur, y su hábitat se encuentra distribuido por Colombia, Ecuador, Venezuela y Perú, en áreas montañosas de altitudes entre los 1,200 y 3,000 metros sobre el nivel del mar. Se caracteriza por su distintivo plumaje amarillo y su cresta negra, aunque esto cambia dependiendo de si es macho o hembra, pues los colores de sus alas pueden ser más oscuros.

Son muy pequeñas, pero a la vez muy activas, y se mueven rápidamente entre las ramas buscando insectos y otras presas pequeñas que forman parte de su dieta; la existencia de subespecies de esta reinita es todo un misterio, sin embargo, gracias a los esfuerzos de Mateo Soler Barbon, biólogo de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), y el profesor Andrés Cuervo, del Instituto de Ciencias Naturales, esto podría dejar de ser un vacío en el entendimiento de la especie.

El biólogo Soler se tomó la tarea de estudiar los senderos del Ecoparque Nukasa, en Zipaquirá, que alberga ecosistemas de bosque altoandino y páramo muy bien conservados; así como la Reserva Natural Floresta la Sabana, en La Calera, que es uno de los hogares predilectos de esta peculiar ave de cresta pronunciada.

Allí recopiló datos de por lo menos 15 parejas de la reinita crestinegra y las sometió a un experimento sumamente atractivo, ya que les puso en una grabación, (el método en sí se llama playback y se usa un parlante), en la que se escuchaban los cantos de aves que son de su misma especie, pero que habitan en Cesar (Perijá) y en el centro de Perú (Áncash). La idea era observar qué ocurría, si era posible que estos pajaritos reconocieran los llamados de sus “parientes”, o si por el contrario era una “tonada” distinta para ellos.

Lo que encontraron es fascinante, pues como el mismo investigador cuenta, los cantos de las reinitas del Perijá son muy distintos tanto a los de las aves en Cundinamarca, como en Perú, y esto podría deberse a que la especie en Cesar tiene un carácter aislado, lo que significa que no tienen ningún tipo de contacto, incluyendo el reproductivo, con las poblaciones de la cordillera oriental, y, por ende, guardarían diferencias en la forma en que cantan.

Recordemos que estos sonidos de comunicación en las aves pueden variar por varias razones entre ellas: la evolución y adaptación a lo largo del tiempo en cada lugar; el aislamiento entre un grupo y otro; el aprendizaje vocal, dependiendo de los cantos a los que estén sometidos desde pequeños pueden variar su interpretación sonora, o las presiones ambientales, pues puede que los niveles de ruido en regiones distintas incidan e influyan en la comunicación de los pájaros.

“Las parejas de aves de esta región de Cundinamarca son capaces de reconocer sus cantos y comunicarse, y, de hecho, también puede discernir aquellos que son de las reinitas de Perú; sin embargo, no ocurre lo mismo con las que vienen de Perijá, allí parece haber una entidad taxonómica diferente, lo que podría significar que sería tal vez una subespecie, pero aún hacen falta más investigaciones que ahonden en esta diferencia”, asegura el investigador Soler.

Dentro de las variables medidas para llegar a esta conclusión estuvieron: cuánto tiempo se demoraban en responder vocalmente o cantar cuando escuchaban la grabación, cuánto tiempo se tomaban las reinitas para acercarse al parlante de donde provenía el sonido, cuántos saltos daban estas aves durante y después de escuchar los cantos (este comportamiento denota una posición de defender el territorio para la especie), el tiempo que gastaban cantando, y el número de vocalizaciones que hacían.

Según el biólogo, cada día se ponía un tratamiento o grabación, en total fueron 60 experimentos, y luego de tenerlos eran analizados en el software estadístico RStudio, que permite caracterizar y diferenciar cada sonido en el canto de las aves; así como encontrar las frecuencias y ocurrencias de cada una de las características medidas en estos pájaros.

“El flujo de genes que se produce a lo largo de la Cordillera de los Andes en estas aves, podría ser la respuesta para que las reinitas de Cundinamarca entiendan el canto de las de Perú”, indica el investigador.

Añade que, si se toma un ave de esta especie que habita en Cundinamarca y se lleva al Cesar, puede que no consiga pareja debido a su alto grado de discriminación a los cantos de las reinitas de ese lugar, y aquí es fundamental seguir investigando e intentar hacer los mismos experimentos en el Perú y la Serranía del Perijá, con el objetivo de determinar si se repite el patrón y si efectivamente son entidades taxonómicas distintas.






¿Qué clase de corales se adaptan mejor en el Caribe?

 Estos maravillosos seres milenarios habitan los mares del mundo y sirven como ingenieros de estos ecosistemas, por ser el hogar de diversas especies; sin embargo, cuando compiten por nutrientes y luz con organismos como los céspedes algales, algunas especies se debilitan más rápido. Una bióloga encontró los tipos de coral que se adaptan mejor en esta situación, agudizada cada vez más por el incipiente cambio climático.

Según el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, entre el 70 y 80 % de los arrecifes coralinos del país se han blanqueado, lo que quiere decir que las pequeñas algas que viven en los corales –llamadas zooxantelas– están muriendo, y por ende ya no pueden aportarles nutrientes a estos animales, los cuales van adquiriendo un tono blanco y poco a poco van perdiendo toda su fuerza.

Esto es sumamente alarmante porque los informes muestran que el aumento de solo 1 °C en la temperatura del mar puede ocasionar la pérdida de las zooxantelas, que le entregan a los corales el 90 % de la energía para sobrevivir, y además, cuando pierden su huésped más funcional, los céspedes los “atacan”, o les ganan más fácilmente.

Imagine que esto es una carrera, y el que llega primero se lleva todo lo necesario para crecer de manera sana y saludable en las costas y márgenes de los mares; si el coral no tiene “combustible” quedará relegado, y el césped tendrá el primer puesto. No obstante, en algunos escenarios gana el coral, o incluso pueden vivir juntos sin ningún problema, algo así como un empate.

Precisamente aquí es donde aparece la habilidad y el conocimiento de Sarha Marcela Rodríguez García, bióloga de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), quien como parte del proyecto “Arrecifes coralinos del Parque Nacional Natural Tayrona (PNNT), Santa Marta, Caribe colombiano: configuración, interacciones bióticas y relaciones con la sociedad”, se interesó por encontrar los tipos y especies de coral que estaban resistiendo mejor a esta competencia por el sustrato.

Para ello analizó los corales de dos playas de este importante parque: Chengue y Granate, esta última mucho más cerca de Santa Marta y con mayor exposición a la contaminación de la ciudad y a los residuos de todo tipo que terminan sedimentando la zona e impactando a diversas especies de animales, entre ellos los corales. Esto también se debe a que la primera playa está restringida al público general y solo pueden entrar investigadores.

“Para el estudio tomamos muchas fotos de los corales de esa zona, en una especie de cuadrante recomendado por la Red Mundial de Monitoreo de Arrecifes de Coral y que será la clave para analizarlas en el software de libre acceso ImageJ, en el cual se evalúan fácil y claramente características como área, perímetro y cobertura de los corales”.


“Encontramos que en las playas de Granate los corales tienen estrategias más generales ante estas interacciones con los céspedes, que de hecho son los más frecuentes en la zona, lo que quiere  decir que tienen la posibilidad de adaptarse a más condiciones. Los de tipo colonial, que son los más conocidos por su forma de cerebro, tienen más chances de ganar esta competencia, pues pueden crecer y adquirir una mayor altura”, asegura la investigadora Rodríguez.

Dichos corales tienen 3 formas que presentan estrategias diferentes: los meandroides, que tienen series o caminos múltiples; los plocoides, que comparten una pared común, aunque esta no es muy exitosa frente a los céspedes algales; y los ceroides, que son corales yuxtapuestos y que tienen resultados neutros cuando se presenta esta interacción.

“Hicimos un gran mapa de todo lo que hay alrededor de los arrecifes coralinos, y en cerca de 100 puntos analizados por cada foto, el software identifica lo más importante para ver cómo se adapta y comporta cada coral, teniendo como factores principales la frecuencia y ocurrencia cuando se enfrentan a esta interacción”.

“Cuando el coral pierde las algas ya no tienen tejido, pues las células que lo componen mueren y el césped recubre al coral y se apropia de su zona; esta situación ha aumentado por el cambio climático, un evento que no da tregua y que pone en jaque a tal vez uno de los seres más importantes de los mares del Caribe”, indica la investigadora, cuyo trabajo fue dirigido por el profesor Sven Zea, líder del proyecto y uno de los biólogos más reconocidos del país por su conocimiento sobre este tema.

La investigación es un aporte a la tesis del Doctorado en Biología de Catalina Gómez Cubillos, quien planteaba una hipótesis similar a lo que se encontró. Por otro lado, este importante proyecto se ha realizado de la mano con las Universidades del Magdalena, Jorge Tadeo Lozano y de Giessen (Alemania), además del Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras José Benito Vives de Andréis y la Corporación Centro de Excelencia en Ciencias Marinas.







martes, 9 de enero de 2024

Ranas de Supatá estarían en riesgo por la pérdida de su hábitat

Imperceptible y desconocida, así es la rana que habita en este municipio de Cundinamarca, y que de hecho lo lleva en su nombre: Andinobates supata. Este curioso animal dorado, de menos de 2 cm, deja sus renacuajos en bromelias, plantas cuyas hojas albergan agua y le sirven de hábitat; sin embargo, hoy no existe protección o medidas de conservación para esta especie, que se enfrenta a la ganadería de la zona. Investigadores buscan que esto cambie.

Supatá es un municipio de cerca de 7.000 habitantes que queda a 76 km de Bogotá; su emblema es dicha rana, que incluso tiene estatua y festival en su honor. Desde que fue descubierta en 2008 solo se ha registrado en Supatá y no ha dejado de adquirir fama.

Pero su fama aún no ha sido suficiente para que se creen estrategias de conservación y protección más eficaces. La zona donde se distribuye la especie se encuentra dentro de predios privados dedicados a la producción de pasto para la ganadería de leche y carne. Las entidades territoriales no tienen incentivos que ayuden a mitigar el riesgo de que los bosques donde vive la rana dorada desaparezcan. La comunidad del municipio está interesada en la conservación de la especie, pero no cuenta con las herramientas para hacerlo.

Con este problema en mente, el grupo de investigación Biología de Organismos Tropicales (Biotun), del Departamento de Biología de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), que lleva trabajando en la zona alrededor de seis años, busca entender qué recursos son limitantes para la reproducción de la especie y así aportar a su conservación.

“La zona que estudiamos está ubicada en cercanías a potreros, por lo que las vacas se encuentran al lado de las ranas poniendo en peligro los parches de bosque donde los anfibios habitan, se reproducen y dejan sus renacuajos”, afirma María Daniela Guevara, integrante de Biotun y oriunda de Supatá, quien ha estado al frente de la investigación con estas ranitas.

Es difícil inspeccionar las plantas en las que dejan sus renacuajos, ya que las bromelias pueden estar en árboles de hasta 10 m de altura; no obstante, durante los 3 meses de trabajo de campo tuvieron la suerte de encontrar un árbol caído que albergaba cinco bromelias, y en ellas A. supata.

“Analizamos parcelas de 100 m2 cada una en busca de bromelias y de ranas doradasEstas plantas son muy importantes para ellas, pues son arrosetadas (en forma de rosetas) que albergan agua en sus brácteas formando una especie de piscina, y es allí donde quedan resguardados los pequeños renacuajos”, indica la investigadora.

Los machos de la especie cantan para atraer a las hembras, lo cual también ayudó al grupo a encontrar los lugares con mayor población. Según la futura bióloga, “ellos defienden sus territorios de la intromisión de otros machos de la misma especie; además son muy fieles a esos territorios y permanecen allí por largo tiempo”.

Una beca para la conservación

Después de encontrar la relación entre las ranas y las bromelias, el grupo busca que la siguiente fase del proyecto sea realizar un mapeo de la distribución espacial de las ranas de la zona, además de hacer una caracterización taxonómica de otro tipo de plantas que no han sido tan estudiadas y en donde también podrían estar poniendo sus renacuajos.

Esta parte se podrá adelantar gracias a esfuerzos como el de la investigadora Guevara, quien logró la beca de investigación del Fondo Ignacio Gómez-Montes de la Asociación Selva, con la que se busca no solo hacer la caracterización, sino también adelantar un proyecto con la comunidad de Supatá, mediante el cual se brinden herramientas que ayuden a la conservación de la especie.

“Algunas veces los habitantes nos dicen que no saben acerca de la existencia de las ranas en estas partes de los bosques, pero al saberlo se empiezan a interesar y a querer aportar de alguna manera. De ahí que la beca busque fortalecer los lazos de la academia con las comunidades”, señala la investigadora.

El grupo quiere diseñar un libro infantil de ilustraciones para que toda la población de Supatá pueda entender de manera sencilla lo que ocurre con estos diminutos animales, que gracias a estas iniciativas pueden ser visibilizados. Se espera que estas investigaciones ayuden a crear políticas de conservación y protección más rigurosas para que la vida de estas ranitas o de sus renacuajos no estén en riesgo







martes, 26 de diciembre de 2023

Abejas silvestres de Totoró (Cauca), materia de estudio por su aporte a la sostenibilidad ambiental

 El grupo de investigación Parasitología, Inmunología y Enfermedades Infecciosas, de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira, evalúa la presencia en Colombia de ácaros en colmenas de las tribus Apini y Meliponini –que anidan en árboles y cavidades lejos de la presencia humana–, con el fin de aportar a su conservación y estimular el desarrollo sostenible de la apicultura en esta región del país.

Las abejas silvestres Apini y Meliponini, fundamentales para la sostenibilidad de los ecosistemas y la producción de alimentos, son muy importantes para la polinización y la elaboración de productos como la miel, la cera y el propóleo, y también por la apitoxina, una sustancia que se encuentra en su veneno, utilizada en algunas terapias alternativas debido a sus propiedades antiinflamatorias. Sus nidos se encuentran en árboles y cavidades abandonadas, lejos de la intervención humana.

El profesor Javier Antonio Benavides Montaño, del Departamento de Ciencia Animal y líder del grupo de investigaciónParasitología, Inmunología y Enfermedades Infecciosas, explica que “las abejas de la tribu Meliponini, conocidas porque no tienen aguijón y sus alas son más largas que su cuerpo, se encuentran en regiones tropicales y subtropicales de todo el mundo, y producen una sustancia similar a la miel, a menudo denominada en Australia como ‘bolsa de azúcar’ o ‘miel de meliponina’ en otras regiones”.

“Sin embargo, existen algunas diferencias de sabor, composición y consistencia entre la miel producida por las abejas sin aguijón y aquella de las melíferas. En ocasiones, las comunidades indígenas y los apicultores recolectan su miel, valorada por su sabor y uso en la medicina tradicional y en prácticas culturales en algunas zonas”.

Ante su importancia, los estudiantes Brayan Alexander Sánchez Quilindo y Harby Leandro Pizo Barona, de Zootecnia de la UNAL Sede Palmira, integrantes del semillero del grupo de investigación, acompañados por los investigadores Javier Benavides y Carlos Agudelo, analizaron la prevalencia de posibles parásitos en las abejas silvestres en el municipio de Totoró (Cauca), a una altitud de 2.750 msnm.

La metodología utilizada por los investigadores implicó una primera recolección de abejas de las tribus Apini y Meliponini en las veredas Miraflores y La Palma. Las muestras se llevaron al Laboratorio de Parasitología, Inmunología y Enfermedades Infecciosas de la UNAL Sede Palmira –ubicado en la Granja Mario González Aranda– para observarlas minuciosamente con los equipos de última tecnología con los que cuenta.

“Como resultado, realizamos una clasificación según el tipo de abeja; para este caso utilizamos la taxonomía reportada por otros investigadores, en la cual hicimos una distinción de las alas, cuya longitud es más grande que el cuerpo. También realizamos una clasificación taxonómica

empleando la caja entomológica, en donde elaboramos un etiquetado que consta de información del lugar de procedencia, altitud del reconocimiento y datos de los colectores presentes”, informó el estudiante Sánchez.

Hoy la identificación de los ácaros se realiza mediante el análisis de las tráqueas de las abejas, con claves taxonómicas previamente reportadas que se utilizan para ayudar a identificar y clasificar organismos en categorías específicas –como géneros, especies o incluso subespecies– según sus características de forma, tamaño y disposición, y con las estructuras internas de partes del cuerpo.

El proyecto de investigación, que también involucra a las Sedes Bogotá y Tumaco, evalúa la posible presencia de parásitos, virus y bacterias que puedan estar presentes en colmenas silvestres y comerciales. Como resultado preliminar se identificó un ácaro del género Uropoda, aunque este solo utiliza a las abejas como medio de transporte sin afectar su salud.

Según los investigadores, el estudio aboga por estrategias de conservación, especialmente en comunidades indígenas y campesinas del Cauca, para garantizar la protección de las abejas y entender su rol en la biodiversidad y la protección de los ecosistemas.

El trabajo de investigación continúa y espera ampliar los aportes científicos de estas especies de abejas, además de los factores sanitarios y ambientales que puedan afectar su rendimiento en la producción y sus aportes como polinizadores a los servicios ecosistémicos del país.




 




Estudio de dos plantas de Arauca muestra presencia de nuevos polinizadores

 En las plantas Echinodorus scaber Rataj y Senna aculeata (Pohl ex Benth) se identificaron varios visitantes florales, siendo la avispa tropical (Polybia sericea) y la abeja conocida como “guanota” (Melipona) los polinizadores que más frecuentan estas plantas respectivamente. La investigación, realizada por primera vez para estas dos especies de plantas, permitió colectar y determinar 254 especímenes nuevos para la Colección Entomológica de la Orinoquia, de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Orinoquia, y registrar por primera vez nuevas especies polinizadoras para el departamento de Arauca. 

El estudiante de biología Josef Emmanuel Sánchez monitoreó las especies visitantes florales en las plantas S. aculeata E. scaber en el campus de la UNAL Sede Orinoquia, con la intención de identificar la frecuencia con la que visitan los polinizadores estas dos especies, como piloto de un protocolo de monitoreo para la comunidad de insectos.

Su investigación, pionera en el tema, determinó que el orden de especies más rico y abundante fue Hymenoptera,que comprende a las abejas y avispas con 11 familias y 36 géneros, seguido de Diptera,que incluye moscas con 1 familia, 1 género y 6 especies.

El visitante más frecuente de S. aculeta fue Melipona (Melikerria)sp1una abeja conocida en la región como “guanota” y que visita esta planta en promedio cada 0,2 veces por minuto, es decir un promedio de una visita cada 5 minutos. Por otro lado, para E. scaber, la especie Polybia sericea (avispa social) la visitó en promedió una vez cada 10 minutos, convirtiéndose así en el polinizador que más frecuenta esta planta.

“En total recolecté 254 insectos asociados con las plantas de estudio: 90 para S. aculeta, pertenecientes a 36 especies, y 26 para E. scaber,de 18 especies”.

“Una de las características de S. aculeta es que presenta una abertura en la parte superior, por lo cual resulta difícil para los insectos extraer el polen. Está asociado con un tipo de polinización por zumbido, y como no todas las abejas zumban, vemos la importancia de géneros nativos como Melipona, Xylocopa Centris,ya que estos no tienen la capacidad de vibrar a la frecuencia necesaria para extraer el polen, como la popular pero introducida Apis melifera (abeja africana)”, explica el estudiante Sánchez.

Plantas poco estudiadas

Aunque ambas plantas crecen con facilidad en la sabana de Arauca han sido poco analizadas, por lo que el trabajo del estudiante Sánchez resulta relevante para entender su importancia.

“De E. scarber se desconocen su biología y procesos de polinizaciones. Además, se caracteriza porque tiene flores heteroclamídeas bisexuales, lo que significa que tiene diferenciado los pétalos de los sépalos, es decir las piezas verdes de una flor y que protegen los órganos reproductivos. Ambas partes son importantes para la reproducción porque atraen a los polinizadores”, añade.

A diferencia de S. aculeta, no presenta néctar en la flor ni nectarios extraflorales y se encuentra en arbustos de distribución restringida en Sudamérica.

Metodología de muestreo

En su trabajo, el estudiante Sánchez aplicó una serie de técnicas complementarias de muestreo; la primera consiste en observaciones focales con dos colectas directas y dos complementarias.

“Estas no consideran el muestreo pasivo y una de las trampas que se utilizan son las bandejas o platos de colores donde los insectos se chocan con la red y en la parte superior se encuentra un frasco colector con alcohol”, explica.


Para los muestreos directos se hicieron observaciones focales cada 10 minutos seleccionando flores aleatoriamente para determinar cuáles son las especies visitantes. Posteriormente, en la fase de laboratorio, los insectos se guardaban frascos de alcohol al 70 %.

“Es necesario impulsar estudios como este, ya que los polinizadores son importantes para el ecosistema, y ahora están en riesgo”, concluye.