martes, 17 de octubre de 2023

Lagos, humedales y ríos amazónicos, importantes, pero desconocidos

 Estos valiosos ecosistemas acuáticos de la Amazonia albergan una amplia diversidad de plantas, peces, algas y bacterias, y también son los responsables de la productividad pesquera de la zona. Pese a ello, afrontan amenazas como la deforestación, los incendios forestales, la contaminación y la creciente urbanización. Estudiarlos es el primer paso para conservarlos, y de paso al planeta, pues ellos son esenciales tanto en la captura de dióxido de carbono como en la supervivencia de especies y la biodiversidad.

Aunque la frase común de que “la Amazonia es el pulmón del planeta” es verdadera, este no es un apelativo que obedezca solo a sus amplias formaciones de selva. Lo cierto es que en los 7 millones de kilómetros cuadrados que conforman esta región, y que atraviesa 9 países –Brasil, Perú, Colombia, Venezuela, Ecuador, Bolivia, Guyana, Surinam y Guyana Francesa–, se encuentra el sistema fluvial más largo y caudaloso del planeta: el río Amazonas.

Este afluente, que alcanza una longitud de 6.800 km, alimenta otros cuerpos de agua que, aunque menos conocidos, como lagos y humedales, son esenciales en la conservación de los ecosistemas. Para aportar a su conservación, la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Amazonas adelanta la caracterización de los lagos caño-Pacatua y Yahuarcaca.

Los biólogos Jhon Charles Donato y Santiago Duque, profesores de la UNAL, encontraron que el caño-Pacatua posee una amplia diversidad de plantas acuáticas y microflora asociada, como bacterias, hongos o algas.

“El hallazgo contradice lo que se había considerado hasta el momento, pues se creía que, por ser lagos que se alimentan de los ríos de la selva amazónica, no tenían una presencia significativa de especies de flora, y por ende de fauna”, afirma el profesor Donato.

Explica que, “esto se debe a que en la Amazonia se reconocen tres tipos de aguas: blancas, claras y negras. El Pacatua se asocia con ríos de aguas negras, por lo que suelen tener menor productividad”.

Con respecto a las zonas litorales de Yahuarcaca y Pacatua, estas poseen la mayor diversidad de plantas acuáticas visibles a simple vista, como las macroalgas (macrófitos), con diversas especies identificadas. Un componente trascendental pues ellas proporcionan hábitats y alimento para peces, insectos, anfibios y aves.

“El 34 % de la productividad primaria de la cuenca Amazónica se asociada con las zonas litorales, por eso es importante comprender la ecología y el funcionamiento de los lagos para dar un manejo y una conservación a las plantas que habitan en ellos”, señala el biólogo.

En el lago de Yahuarcaca se realizaron mediciones de variables fisicoquímicas, además de estimaciones de la biomasa vegetal que posee mayor biomasa fotosintética –materia orgánica  producida por las plantas a través de la fotosíntesis–, lo que influye en la diversidad de especies que habitan en ella.

Sin embargo, uno de sus hallazgos más relevantes da cuenta de que las zonas litorales son una reserva biológica de organismos asociados con el perifiton (microorganismos que se adhieren a las superficies sumergidas), que produce carbono orgánico a través de la fotosíntesis, el cual es utilizado por las bacterias que viven en agua y se convierte en alimento para los pequeños animales que viven en este ecosistema.

“Este es un hallazgo importante porque tradicionalmente la investigación en el Amazonas se ha centrado en ecosistemas terrestres más que en acuáticos, y nos ayuda a entender que la visión de conservación de esta región debe ir más allá de los bosques: debe incluir los lagos, ríos y humedales, que tienen un papel fundamental en la preservación de la biodiversidad”, expresa el docente.

“Las plantas acuáticas son importantes porque generan una diversificación del hábitat; sobre sus raíces se asocian muchos organismos y es el sitio de crecimiento de juveniles de peces, algas y bacterias. Además utilizan los sedimentos, los nutrientes del agua, para alimentar el ecosistema, por lo que se constituyen en un elemento fundamental en su productividad y funcionamiento”, concluye.

 





jueves, 12 de octubre de 2023

Eclipse “anillo de fuego” se observará desde el Pacífico hasta el Amazonas

 Entre las 11:30 de la mañana y las 3:15 de la tarde de este sábado 14 de octubre, este fenómeno inusual atravesará el país de occidente a oriente, y quienes tendrán el privilegio de observarlo viven en zonas de Chocó, Valle del Cauca, Quindío, Tolima, Huila, Meta, Guaviare, Vaupés, Caquetá y Amazonas; En el resto del país se observará parcialmente. La Universidad Nacional de Colombia (UNAL) tendrá programación especial desde la Sede Palmira.

El profesor Mario Armando Higuera Garzón, director del Observatorio Astronómico Nacional (OAN) de la UNAL, explica que “la Luna tapará parcialmente al Sol de forma anular, lo que quiere decir que, en el instante máximo del eclipse, según el lugar donde se encuentre el observador, se apreciará un disco oscuro negro, que es la Luna, y un borde iluminado del Sol que forma una especie de anillo”.


Según el docente del OAN José Gregorio Portilla, “que la Luna no cubra por completo el disco del Sol, como sí ocurre en un eclipse total, se debe a que en ese momento la Luna se encuentra en un punto de su trayectoria en el cual está más alejada de la Tierra, situación que se conoce con el nombre de apogeo, de manera que su tamaño aparente es un poco más pequeño que el disco aparente del Sol, y no lo cubrirá por completo”.

Los expertos de la UNAL señalan que el eclipse pasará primero por varios estados del suroccidente de los Estados Unidos –como Oregón, Nevada, Utah, Colorado, Nuevo México y Texas–, luego recorrerá parte de la península de Yucatán, regiones orientales de Honduras, Nicaragua, Costa Rica y parte central de Panamá, después atravesará el territorio colombiano de occidente a oriente entrando por el Pacífico en Chocó y saliendo por Amazonas, y por último cubrirá áreas del norte de la zona amazónica de Brasil.


Los demás habitantes de la Tierra, como aquellos que viven en Bogotá y otros departamentos colombianos por donde no pasará el eclipse solar anular, aunque no podrán ver el “anillo de fuego”, sí observarán un eclipse parcial, “en el cual la Luna cubre solo una parte del disco solar, dejando una porción del Sol visible en el cielo”.

El profesor Portilla explica que “la mayoría de los colombianos empezarán a observar el eclipse entre las 11:30 y 11:45 de la mañana; la máxima plenitud del eclipse (lo máximo que la Luna cubrirá el disco del Sol) ocurrirá entre la 1:10 y 1:30 de la tarde, y el fenómeno terminará por completo entre las 3:00 y 3:15 de la tarde”.

Con precaución

Los investigadores del OAN enfatizan en la importancia de proteger los ojos al observar el eclipse, y advierten que por ningún motivo se debe observar a simple vista, y mucho menos a través de instrumentos ópticos que no posean filtros solares.

“No es que el fenómeno del eclipse per se dañe el ojo, es solo que normalmente una persona no se expone a ver el Sol directamente por un largo periodo”, señalan.


Los rayos ultravioleta son tan energéticos que pueden producir un daño irreparable en la retina. “En el transcurso de un eclipse anular siempre habrá un sector del disco del Sol sin cubrir, y aun la intensidad de la luz de ese pequeño sector es tan fuerte que puede causar un daño importante al ojo”, amplía el profesor Portilla.

Ya que apreciar el “anillo de fuego” será un privilegio para algunos habitantes en el suroccidente del país, la UNAL Sede Palmira abrirá sus puertas a todas las personas que quieran observar este espectáculo, y para ello ha preparado una programación especial, resultado de una alianza entre la Universidad, el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (Minciencias) y la Red de Astronomía de Colombia.

El punto de encuentro será la cancha de fútbol del campus principal de la Sede, a las 9:00 de la mañana, y desde allí Televisión UNAL transmitirá en directo por el canal de YouTube un magazine con expertos que explicarán algunos detalles de este fenómeno; también habrá zona de telescopios, distribución de gafas seguras para la observación solar, visita al domo planetario portátil y el momento más esperado: la observación del anillo solar, que empezará hacia la 1:20 p. m. y será trasmitido en directo en pantalla gigante.

Conozca aquí la agenda en la Sede Palmira.








 













martes, 10 de octubre de 2023

Turismo desbordado afecta el Parque Arqueológico Teyuna, ciudad perdida de los Tayrona

 Alto volumen de visitantes, alteraciones del entorno natural, inadecuado manejo de basuras, guaquería, desigualdad dentro de los operadores turísticos e irrespeto por el patrimonio arqueológico forman parte de los impactos culturales y ambientales del turismo en el Parque Arqueológico Teyuna, o Ciudad Perdida, ubicado sobre la cara norte de la Sierra Nevada de Santa Marta y conformado por más de 200 viviendas construidas durante el siglo IX, además de caminos y escaleras en piedra, plazoletas, edificaciones ceremoniales y de reunión, canales y áreas de almacenamiento.

Así lo evidenció Natalia Angarita Nieto, magíster en Geografía de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), tras entrevistar a: 19 turistas, un guía indígena, el coordinador de Parques Arqueológicos del Instituto Colombiano de Antropología e Historia (ICANH), y a uno de los encargados del Alojamiento de Adán, en el camino a Teyuna. También visitó el lugar y revisó material bibliográfico sobre el tema.

Lo anterior le permitió constatar que, aunque el límite para la “temporada alta” de turismo es de 70 personas, al lugar llegan entre 100 y 150.

Pese a la dificultad del recorrido, la afluencia es alta. Los visitantes deben tomar la vía Santa Marta – Riohacha y desviar en el sitio conocido como Guacha Puerto Nuevo, en el Km 52 hacia la población del Mamey (de 12 km). A partir de ese punto hay dos o tres jornadas de distancia hasta el Parque Arqueológico, recorriendo un camino de herradura y un sendero peatonal (de 26 km), que algunos hacen a pie y otros en mula.

“La falta de control estatal sobre el territorio y la poca atención que se le presta a las comunidades indígenas que manifiestan su descontento con la situación, a lo que se suma la mala gestión los operadores turísticos, son factores que generan una sobreexplotación del camino y del Parque”, detalla la investigadora.

El desbordado número de turistas genera alteraciones drásticas en el entorno, entre ellas: la contaminación de los ríos y quebradas –a los que se tiran bolsas y botellas plásticas, envolturas de alimentos procesados y cáscaras de frutas u otros residuos de alimentos–; la alteración de la tranquilidad del lugar por el ruido excesivo; y la erosión del suelo por el tránsito continuo de personas.

La magíster Angarita asegura que “lo primero que los operadores turísticos les dicen a los visitantes es que guarden toda la basura que generen y que solo la depositen en los lugares de los campamentos dispuestos para tal fin, pero al turista se le olvida que también es su responsabilidad velar porque esos paisajes sigan siendo conservados para que quienes lleguen después los puedan apreciar de la misma manera”.

Otro aspecto que se constató es que hasta el lugar siguen llegando personas a buscar objetos prehispánicos para venderlos entre los turistas y el mercado negro, una problemática que afrontan especialmente los parques arqueológicos.

Por otro lado, identificó que todos los operadores turísticos –a excepción de una agencia indígena– se organizaron en una asociación en la que toman decisiones sobre los productos turísticos que ofrecen, los precios y tipos de planes y atractivos, pero las decisiones que los involucran no son consensuadas por todos los participantes, sino que se excluye y se deja en una posición desigual a los indígenas.

“Los operadores turísticos usan el paisaje arqueológico y natural, ‘exotizan’ a los pueblos indígenas y ofrecen la Sierra como ese lugar no domesticado que brinda la posibilidad de escapar de la rutina y vivir una aventura”, afirma.

El ICANH, entidad que lidera los temas de conservación del patrimonio arqueológico, no tiene los recursos necesarios para realizar programas de conservación preventiva y de restauración de los bienes que se encuentran en Teyuna. Aunque cada año designa rubros para hacer algunas adecuaciones y mantener los sitios lo mejor posible, el impacto del turismo sobre los bienes arqueológicos va mucho más rápido que las acciones de conservación que se pueden desarrollar.

Propuestas

Para contrarrestar estas problemáticas, la investigadora plantea implementar y diseñar, con los actores involucrados, un plan de manejo turístico para el recorrido a Teyuna y la llegada al Parque Arqueológico; también aplicar la “geografía de los sentidos”, cuya función es la experimentación, aproximación, o una manera de acercarse a la naturaleza a través de la vista, el olfato, el oído y el tacto, como alternativa al turismo tradicional.

“Al brindar herramientas que generan en los turistas otro tipo de inquietudes será posible incentivar algún tipo de apropiación social sobre los vestigios arqueológicos o sobre la Sierra como parte principal en la acción turística”, enfatiza.






lunes, 9 de octubre de 2023

Sismos en los océanos, clave para conocer la edad de las rocas

 Un novedoso método, que tiene la misma precisión que la datación clásica –en la que se ponen a prueba elementos como el carbono o el magnetismo de la Tierra–, identificó en el océano Pacífico rocas de hasta 12 millones de años de antigüedad. Así lo determinó una investigación que forma parte de más de 20 años de estudio de la estructura térmica de la Tierra, y cuyos hallazgos se pueden aplicar en la evaluación de nuevos materiales en ingeniería y en la comprensión sobre cómo funcionan los sismos en otros planetas.

El grupo de Geofísica de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), liderado por el profesor Carlos Alberto Vargas Jiménez, se ha adentrado en los misterios que rodean la estructura térmica de la Tierra, y en cómo se puede estimar la edad de sus pisos oceánicos, que están en el fondo de estas aguas; allí hay una gran diversidad de rocas como el basalto o el gabro, piezas de un rompecabezas geofísico en el que la historia ha dejado huellas y marcas.

El basalto, una de las rocas volcánicas más comunes en el planeta y que tiene un color oscuro por su composición de minerales como el magnesio, es ampliamente utilizado como piedra de construcción en edificios o carreteras por su durabilidad, una aplicación que también se da con el gabro, que es de tono un poco menos oscuro. La diferencia entre los dos es que este último es plutónico, lo que quiere decir que tiene una interacción más lenta con grandes masas de magma.

El profesor Vargas explica que estas huellas o resquicios de la edad de cada roca se pueden identificar con los sismos que se presentan en zonas llamadas dorsales oceánicas, cadenas montañosas submarinas relacionadas directamente con el magma y la actividad volcánica, y que producen estos movimientos de manera frecuente, por lo que son un tesoro para la investigación geofísica.

“En las dorsales se presentan muchos sismos, pero con una energía muy baja, así que decidimos analizar qué ocurría cuando nos alejábamos de estos puntos, a 20, 100 o 1.000 km, y lo que encontramos fue fascinante, pues a una mayor distancia los sismos eran menos frecuentes, pero mucho más profundos y con una gran energía, lo cual tiene una relación directa con las rocas, pues se puede determinar la forma en que han evolucionado y coómo las han impactado estas fracturas”, asegura.

Añade que “cuanto más cerca esté la roca de las dorsales es más joven, mientras que a mayor distancia tiene mayor edad”. Esto se comparó con métodos de datación como el isotópico, que consiste en analizar la forma en se desintegran en las rocas algunas partes de elementos como el carbono; la medida funcionó para rocas de hasta hace 12 millones de años, más allá de ese tiempo empieza a ser complejo determinar de qué época es, y se necesitan más estudios relacionados con la química de estos lugares.


Para el estudio se utilizó información de las bases de datos de acceso público de los servicios geológicos de países como Estados Unidos y el Sistema Sísmico Nacional Avanzado, una colaboración de varias regiones para monitorear movimientos significativos en las placas tectónicas.

Se analizaron cientos de datos de lo que ocurre en 8 de las principales dorsales oceánicas del mundo, especialmente del océano Pacífico central, Atlántico e Índico, que tienen las dorsales de mayor tamaño, y por ende una mayor frecuencia de sismos.

Además, se tenían datos sobre el flujo de calor de la Tierra, para determinar cómo su estructura se modifica con estos movimientos y afecta las rocas; toda la información luego pasaba por un software especializado para arrojar los patrones existentes.

Las aplicaciones de estos hallazgos son tan diversas que pueden llegar a servir para avanzar en las ciencias planetarias, ya que en otros planetas ocurren procesos muy similares en cuanto a sismos y a este tipo de materiales, por lo que sería una luz para nuevas exploraciones en lugares como Marte, e incluso la Luna.

“Esto nos abre el camino para seguir entendiendo las rocas y su composición a lo largo de la historia, aún debemos saber por qué no podemos ir más allá de los 12 millones de años, y cómo influiría la distancia de las dorsales oceánicas, pues cuando estas cadenas montañosas se van desarrollando se alejan cada vez más del centro de los océanos y comienzan a quedar por debajo de los continentes, lo cual hace complejo su estudio”, indica el experto.

La investigación fue galardonada en la edición 2023 del Premio Ciencias – Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la Fundación Alejandro Ángel Rocha, y se realizó en conjunto con los investigadores internacionales Luca Caracciolo, de la Universidad de Erlangen-Nuremberg (Alemania), y Philip Joseph Ball, de la Universidad de Keele (Reino Unido); también participaron dos estudiantes del Departamento de Geociencias de la UNAL: Alejandra Josefina Angulo y Nicolas Pinzón Matapí.

“El dinero del premio se donará al Laboratorio de Instrumentación Geofísica de la UNAL, para que sirva como un apoyo a trabajos de pregrado y posgrado en los temas que hemos venido investigando”, expresa el profesor Vargas.






lunes, 2 de octubre de 2023

Cómo afecta el aumento de la temperatura al agua

 El aumento de la temperatura global debido al cambio climático tiene un impacto profundo en los cuerpos de agua de nuestro planeta. Los océanos, ríos, lagos y lagunas están experimentando cambios significativos que afectan tanto a los ecosistemas acuáticos como a las comunidades que dependen de ellos.

Conocer cómo el aumento de la temperatura global influye en el agua es necesario para comprender los desafíos que debemos enfrentar y buscar soluciones efectivas.

Disponibilidad de agua dulce. La disponibilidad del agua dulce está amenazada por el aumento de la temperatura. El derretimiento de glaciares y la reducción de las nevadas en las montañas pueden afectar los caudales de los ríos que dependen de estos recursos. Las sequías son cada vez más comunes en muchas regiones, lo que puede provocar escasez de agua para el consumo humano, la agricultura y la industria.

Proliferación de algas y cianobacterias. En los cuerpos de agua dulce, como ríos y lagos, el aumento de la temperatura provoca la reproducción de algas nocivas y cianobacterias. Estos organismos crecen en aguas  cálidas con nutrientes excesivos, lo que resulta en la formación de “mareas rojas” y zonas de bajo oxígeno conocidas como zonas muertas. Estos cambios afectan la calidad del agua y tienen graves consecuencias para la salud humana y la vida acuática, ya que algunas cianobacterias producen toxinas que causan enfermedades.

Blanqueamiento de corales. Uno de los efectos más graves del aumento de la temperatura en el agua es el blanqueamiento de los corales. Los arrecifes de coral, vitales para la biodiversidad marina, son sensibles a los cambios de temperatura. El estrés térmico causado por el calentamiento del agua conduce a la expulsión de las algas simbióticas que viven en los corales, lo que resulta en su blanqueamiento y eventual muerte. Esto tiene un impacto devastador en los ecosistemas y en las comunidades costeras que dependen de los arrecifes.

Circulación oceánica. El aumento de la temperatura del agua también tiene un efecto significativo en los patrones de circulación oceánica. El calentamiento del agua en las regiones polares provoca la fusión de glaciares y el derretimiento de la capa de hielo, lo que a su vez introduce agua dulce en los océanos. Esta alteración afecta las corrientes oceánicas, que son vitales para regular el clima global. Los cambios en las corrientes afectan el clima local y la capacidad de los océanos para absorber dióxido de carbono.

Para enfrentar estos desafíos se requiere de acciones globales para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero que contribuyen al calentamiento global. Además, es fundamental conservar y restaurar los ecosistemas acuáticos e implementar prácticas sostenibles para usar el agua. La investigación y el desarrollo de soluciones tecnológicas innovadoras también contribuyen a minimizar los impactos de las altas temperaturas en el agua.

agcomunidadplanetaazul.com





Inició “Un viaje con la ciencia y la tecnología”, que recorrerá 30 municipios de Cundinamarca

 Ratones de niebla, majestuosos lirios de mar, enormes ictiosaurios, y el famoso hongo “dedos del diablo”, cuyas esporas estaban fijadas a las botas de soldados australianos y así se esparcieron por Europa durante la Primera Guerra Mundial, entre otras maravillas de la flora y fauna nacional, llegarán en este viaje que inició en Tabio y continúa este fin de semana en Susa y Ubaté.

Un viaje con la ciencia y la tecnología” es el nombre de la exposición itinerante realizada entre la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) y la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Gobernación de Cundinamarca, con el que se busca acercar a unos 260.000 niños a la ciencia y la cultura.

Estas dos instituciones juntaron las mejores herramientas tecnológicas y de aprendizaje: un domo astronómico, aplicaciones off-line de realidad aumentada, hologramas y proyecciones. El profesor Petter David Lowy, director del proyecto, indica que “él funciona como un planetario móvil, en donde los niños conocerán acerca de las constelaciones y las estrellas, además de drones, que cuentan con 10 gafas para que los vean en 3D su territorio, como si fueran en un helicóptero”.

Durante la exposición, los asistentes podrán utilizar la aplicación Naddie AR, mediante la cual se escanea un código QR que permite ver –por medio de realidad aumentada– desde tarántulas, osos y serpientes hasta plantas y hongos como lirios del mar, o el famoso hongo “dedos del diablo”, típico de la región, e incluso un ictiosaurio.

La exposición también ofrecerá hologramas en mallas, tecnología bastante nueva en Colombia, que da la posibilidad de tener un personaje creado para el proyecto que acompañará esta travesía digital.

El avatar virtual se llama Nymy, que en dialecto quechua significa tigrillo, uno de los animales más importantes del país y que habita el territorio de Cundinamarca, por lo que resultaba ideal para interactuar con los niños.

Además, esta tecnología ofrece la posibilidad de conocer aspectos de la región, entre ellos: ubicación, clima, ríos, astronomía, arte rupestre, museos, gastronomía, festividades, folclor, danza, vestuario y música, así como los sectores primario, secundario y terciario de su economía.

El viaje estará rodando por las carreteras del Cundinamarca y se instalará en plazas públicas, casas de cultura, bibliotecas y otros espacios similares, contribuyendo así a construir la identidad cultural del departamento.

La travesía empezó en Tabio el pasado 26 de septiembre, y sus primeros visitantes fueron los estudiantes del Colegio Departamental José de San Martín, Sede Camilo Torres. Así, niños y jóvenes de entre 4 y 16 años disfrutaron la experiencia de esta primera jornada junto con los docentes de la Institución.

Algunas madres de la comunidad de Tabio acompañaron a sus hijos, beneficiarios del Programa de Discapacidad de la Secretaría de Integración Social, y aprovecharon este recorrido inaugural.

Esta muestra itinerante aportará a disminuir significativamente la brecha en el conocimiento de temas sobre ciencia y tecnología entre las zonas más alejadas del departamento y los centros urbanos, y sin duda contribuirá a la construcción de identidad cultural en sus 116 municipios.

Estos son los próximos destinos:

  • Susa, 29 y 30 de septiembre.
  • Ubaté, 1 y 2 de octubre.
  • Tiribita, 3 y 4 de octubre.
  • Chocontá, 5 y 6 de octubre.
  • Gachetá y Junín, 7 y 8 de octubre.
  • Pacho, 9 y 10 de octubre.
  • Guaduas, 11 y 12 de octubre.
  • Caparrapí, 13 y 14 de octubre.
  • Yacopí, 15 y 16 de octubre.
  • La Peña, 17 y 18 de octubre.
  • Chaguaní y San Juan de Río Seco, 19 y 20 de octubre.
  • Facatativá, 21 al 24 de octubre.
  • Zipacón, 24 de octubre.
  • Quipile, 25 y 26 de octubre.
  • La Mesa, 27 y 28 de octubre.
  • Tocaima, 30 y 31 de octubre.
  • Girardot, 1 al 3 de noviembre.
  • Fusagasugá y Arbeláez, 4 y 5 de noviembre.
  • Sibaté, 7 y 8 de noviembre.
  • Soacha, 9 al 14 de noviembre.
  • Fómeque, 15 al 17 de noviembre.
  • Choachí, 17 de noviembre.
  • Medina y Paratebueno, 19 y 20 de noviembre.






viernes, 29 de septiembre de 2023

Identifican en Yotoco 50 géneros de hongos con potencial culinario y farmacéutico

 De estos, 33 son completamente nuevos, y los 17 restantes ya se habían reportado, pero ahora todos forman parte del inventario de la Reserva Nacional Forestal Bosque Yotoco (Valle del Cauca), un terreno de 1.224 hectáreas custodiado por la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira y considerado como un escenario de gran biodiversidad del país, hogar de monos aulladores, orquídeas, la pava caucana y la mariposa monarca, entre otras especies.

Los hongos hallados tienen propiedades medicinales y culinarias potencialmente valiosas, lo que abre la puerta a futuras investigaciones en los campos de la industria farmacéutica y gastronómica.

El profesor Diego Fernando Mejía, del Departamento de Ciencias Básicas y coordinador de la Oficina de Gestión Ambiental (OGA) de la Sede Palmira, afirma que “la mayoría de estos hongos son comestibles, ricos en vitaminas, minerales y proteínas, compuestos necesarios para el funcionamiento celular, el crecimiento y el desarrollo normal”.

“Por ejemplo, algunos contienen vitaminas B, C, D y K, también son ricos en minerales como hierro y cobre, y su contenido de proteínas oscila entre el 10 y el 30 %, superando de lejos a muchos vegetales”, señala el académico.

Agrega que “el hallazgo de esta amplia diversidad de hongos es el resultado de un exhaustivo estudio realizado dentro de un proyecto de inversión de la OGA de la Sede Palmira cuyo objetivo es contribuir al inventario de macrohongos presentes en este ecosistema”.

Para desarrollar su investigación, el docente se incorporó al equipo a Viviana Motato, talentosa micóloga de la Universidad del Valle quien durante un año realizó extensas jornadas de campo en la Reserva, recolectando ejemplares de hongos y documentando de forma exhaustiva su diversidad de formas, texturas y colores mediante fotografías y registros detallados.

En estos recorridos se tomaron más de 1.000 fotografías, de las cuales 614 fueron captadas por el profesor Mejía y 447 por la micóloga Motato, lo que da cuenta de la inmensa diversidad de hongos que alberga el ecosistema de la Reserva de Yotoco.

Con este material se creará una colección virtual a la que podrán acceder investigadores y aficionados, quienes podrán profundizar el conocimiento de la diversidad micológica que resguarda Yotoco.

“También estamos considerando la posibilidad de establecer una colección física para promover aún más la educación y el turismo científico en la Reserva”, indicó el coordinador de la OGA.

¿Horneados o en ensalada?

Los hongos estudiados son llamados macrohongos porque son visibles al ojo humano –como por ejemplo los champiñones– pero su función va mucho más allá de darles un toque gourmet a pastas, salsas o ensaladas.

En la naturaleza, por ejemplo, muchos facilitan la descomposición de materia orgánica y el reciclaje de nutrientes en el suelo; otros son depredadores de pequeños organismos y ayudan a hacer control biológico, algunos son sensibles a cambios en el medioambiente y se pueden emplear como bioindicadores de la calidad del aire, el agua y el suelo, ya que su presencia o ausencia ayuda a evaluar la salud de un ecosistema.

Por eso su estudio y preservación es fundamental para conservar los ecosistemas de Yotoco, y además representarían una opción alimenticia económica y viable para las comunidades que habitan en este entorno, tanto las que producen como las que comercializan.

Precisamente como parte de esta iniciativa, hace poco la OGA presentó otro proyecto de investigación ante el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de Colombia (Minciencias) para ampliar el estudio de hongos comestibles presentes en la Reserva, con potencial culinario; también se pretende identificar especies que se puedan cultivar y utilizar de manera segura para consumo humano.

“Este enfoque no solo promovería la conservación de la Reserva al fomentar el turismo y la adopción de prácticas agrícolas sostenibles con el entorno, sino que también generaría oportunidades económicas para las comunidades locales que se beneficiarán del proyecto. Además busca enriquecer la comprensión de los beneficios y propiedades de los hongos, lo que daría lugar al desarrollo de productos farmacéuticos y nutracéuticos innovadores”, concluye el docente Mejía.







miércoles, 27 de septiembre de 2023

Nanotubos aprovechan la luz solar para crear energía “limpia”

 La nanotecnología es la manipulación de la materia a una escala extremadamente pequeña, y en ella habría una alternativa a la necesidad de hallar fuentes de energía limpias, es decir las que no usan combustibles fósiles. Aprovechando la energía solar y los “nanotubos”, cilindros de tamaño imperceptible al ojo humano, se produce hidrógeno, elemento capaz de almacenar la energía para luego liberarla.

Las energías limpias, o renovables, se obtienen de recursos naturales como el viento, la radiación solar o el agua, que se renuevan rápidamente de forma natural, y se denominan así porque producen bajas emisiones de gases de efecto invernadero, que son altamente contaminantes.

El hidrógeno es uno de los elementos más abundantes del universo, y entre muchos de sus usos funciona como combustible y como materia prima para fabricar vidrios, e incluso obtener aceites.

El profesor Joaquín Enrique Tirano Vanegas, del Departamento de Ingeniería Química de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), le apostó a producir energía mediante electrólisis, un procedimiento mediante el cual se separa el agua en sus componentes básicos –oxígeno e hidrógeno–, y que paradójicamente requiere de energía eléctrica.

En este caso, para hacer más eficiente el proceso de separación se usaron nanotubos, que por estar compuestos de dióxido de titanio y óxido de níquel, aprovechan la luz solar para generar electricidad.

“El truco está en que los nanotubos toman la energía solar, especialmente la luz visible, y cuando esta los golpea se generan los electrones, pequeñas partículas que tienen cargas eléctricas”.

“Los electrones generados se utilizan para mejorar el proceso de electrólisis. Cuando se aplica electricidad a través del agua, ellos ayudan a dividir el agua en oxígeno e hidrógeno de manera más eficiente, y por ser una forma de energía limpia no produce contaminantes ni gases dañinos para el medioambiente”, explica el académico.

Para obtener los nanotubos se empleó el proceso de “electrodepositación”, que consiste en poner nanopartículas de dióxido de níquel en las superficies de los nanotubos de dióxido de titanio mediante la aplicación de corriente eléctrica.

Los nanotubos tienen alta sensibilidad a la luz, lo que permite obtener fotovoltajes que disminuyen en un 29,89 % el consumo eléctrico durante el proceso de electrólisis. “Ese mayor aprovechamiento del espectro visible fue posible gracias a que logramos reducir el bandgap (brecha energética) del material de 3,14 a 2,76 electronvoltios (eV), lo cual significa que ahora los nanotubos son más sensibles y eficientes en longitudes de onda entre 450 y 500 nanómetros (nm)”, agrega el docente.

Manipular partículas que ni siquiera podemos ver es sumamente complejo. Para hacer posible este proceso se manejan condiciones específicas como la concentración de componentes en el electrolito, la duración de la aplicación de voltaje y la separación de los electrodos.

Para probar la eficiencia de los nanotubos en la transformación de energía solar se empleó una lámpara halógena de 150 vatios (W), que simuló la radiación solar. “La luz irradiada por la lámpara correspondía exclusivamente al espectro visible, es decir entre 400 y 700 nm”, explica el experto.

Es importante destacar que aunque la idea de usar nanotubos para producir hidrógeno no es nueva, la forma en que estos aprovechan la luz solar visible sí es un avance significativo. El profesor Tirano precisa que “esto nos acerca un paso más a depender menos de los combustibles fósiles, y por ende disminuir la carga contaminante que se arroja al medioambiente”.






martes, 19 de septiembre de 2023

¡A cuidar el manglar del Pacífico nariñense! es un valioso reservorio de carbono azul

 Además de ser el hogar peces, crustáceos y moluscos como las pianguas, los manglares son importantes depósitos de carbono azul, aquel que se almacena naturalmente en los ecosistemas marinos y costeros, de ahí su nombre. Estas formaciones vegetales leñosas capturan el dióxido de carbono (CO2) –gas que contribuye al calentamiento del planeta– y lo almacenan por mucho tiempo en raíces, tallos y hojas, de ahí la importancia de preservar estos entornos.

En su estudio, la ingeniera agroforestal Angélica Sofía Moreno Muñoz, magíster en Ingeniería Ambiental de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira, determinó la cantidad de carbono azul almacenado en los manglares del Pacífico nariñense.

Para ello estableció 10 sitios a lo largo del área de manglar iniciando en el norte: La Tola, pasando por Mosquera, San Juan de la Costa y Salahonda, y también en la parte sur de Tumaco, Guinulero, Cabo Manglares, el Chontal y Candelillas del Mar.

Con una temperatura promedio de 29 °C, Cabo Manglares (250.884 hectáreas) es una zona biodiversa en la que también hay anidamiento de tortugas, bosques inundables y bancos de piangua, molusco parecido a la ostra muy importante económica y culturalmente pues ha permitido la subsistencia de las comunidades que se asientan en las márgenes de los bosques de manglar. En Colombia, más de 6.000 familias derivan su sustento de este recurso.

Por otro lado, con 27 °C promedio está el Parque Nacional Natural Sanquianga, que posee el 53 % de los manglares de Nariño y el 20 % del Pacífico colombiano.

Para su estudio, la magíster Moreno sumó el carbono almacenado tanto en la parte aérea como en la subterránea, o sea las raíces, y en el suelo bajo los manglares. En los dos primeros recopiló información secundaria derivada de inventarios forestales, y para el suelo tuvo que construir un modelo de predicción espacial del carbono almacenado a 2 m de profundidad a partir de diferentes variables edafológicas (relacionadas con las características del suelo), climatológicas y oceanográficas.

En ese sentido, consideró la altura del pecho (diámetro del tronco de un árbol de manglar) para calcular la biomasa aérea y subterránea de 48 parcelas de muestreo a partir de ecuaciones alométricas; después transformó estos resultados a carbono almacenado, mediante factores de conversión específicos. Con ello se obtendrían las reservas de carbono aéreas y subterráneas.

Por otro lado, para estimar el carbono almacenado en el suelo construyó un modelo random forest (algoritmo de inteligencia artificial), para el cual recopiló información de 18 variables en los años: 1988, 1992, 1993, 1999 y 2017. Entre dichas variables estuvieron el carbono orgánico, la densidad aparente, el pH o acidez, el porcentaje de arenas, limos y arcillas, y la capacidad de intercambio catiónico.

La predicción del modelo se aplicó para toda el área de manglar de Nariño, por lo que fue necesario extraer los puntos específicos que coincidieran con las 48 parcelas de muestreo, y finalmente obtener el carbono total almacenado.

Valiosos depósitos

La investigadora concluyó que “las reservas de carbono azul en el suelo representaron el 75 % del carbono total almacenado, seguido del carbono almacenado en la biomasa aérea y biomasa subterránea.

Así, las reservas de carbono a 2 m de profundidad tienden a ser mayores hacia el norte del litoral nariñense, en especial en la zona del Parque Nacional Natural Sanquianga, en donde la cantidad almacenada promedio es de 329 toneladas por hectárea (t C ha-1).

Lo anterior refleja la existencia de grandes depósitos de carbono almacenados en el suelo, de ahí la importancia de conservar los ecosistemas de manglar.

En el área circundante de la Isla de Bocagrande también se encontraron altas concentraciones de carbono en el suelo; las más bajas se situaron hacia el área cercana a la bocana de Cabo Manglares y la ensenada de Tumaco, con valores promedio de 125 t C ha-1.

En ese sentido, es importante monitorear el estado de los bosques de manglar y reforestarlospara mitigar el cambio climático que hoy se evidencia con fenómenos como sequías intensas, escasez de agua, incendios graves, aumento del nivel del mar, inundaciones, deshielo de los polos, tormentas catastróficas y disminución de la biodiversidad.





lunes, 18 de septiembre de 2023

Más allá de El Niño y La Niña: ¿por qué varían las lluvias cada día y cada semana?

 Aunque es importante estudiar fenómenos como El Niño y La Niña –que varían cada 2 a 7 años–, también es crucial entender qué ocurre con las lluvias en días o semanas para mejorar el pronóstico de eventos que condicionan la disponibilidad del agua en las cuencas, inundaciones o sequías. Las ondas Kelvin, los chorros del Caribe, Chocó y Orinoquia, juegan un papel protagónico.

Juan Esteban Taborda Soto, magíster en Ingeniería - Recursos Hidráulicos de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Medellín, recopiló información relacionada con las precipitaciones –es decir la caída del agua contenida en la atmósfera– en el norte de Sudamérica, para identificar patrones relevantes en los siguientes periodos de tiempo: de 1 a 10 días, de 10 a 30 días y de 30 a 90 días, además de analizar estadísticamente su relación con ondas como las Kelvin, las Madden-Julian o los chorros de bajo nivel como el del Caribe.

“Con una base de datos espacio-temporal tenemos información diaria, como ‘fotos’ diarias de las precipitaciones a lo largo de 20 años, por ejemplo. Si tenemos esas ‘fotos’ podemos utilizar un ‘análisis de componentes principales’, técnica que nos permite cambiar esas ‘fotos’ por otras y obtener patrones que nos pueden indicar si en una zona está lloviendo más de lo normal mientras en otras menos de lo normal”, explica el magíster Taborda.

Luego de encontrar estos patrones (dónde llueve simultáneamente más de lo normal y menos de lo normal), el investigador pasó a preguntarse si estos comportamientos se relacionaban con las ondas del Este, las Kelvin, las Madden-Julian, etc. Todas estas viajan hacia el este o el oeste en el Trópico y se diferencian entre sí básicamente por su tamaño y por la velocidad a la que se mueven. Así mismo, evaluó si los chorros del Caribe, Chocó y Orinoquia –que se pueden definir como una región de vientos muy estrechos que transportan humedad al centro del país– influían y si la humedad que las plantas y el suelo emiten al medioambiente (evapotranspiración) también tenían relación.

El análisis fue sobre todo estadístico

“Buscamos correlaciones entre estos fenómenos y los patrones de la precipitación en las diferentes bandas: de 1 a 10 días –que nunca se habían estudiado en la región con estas técnicas–, de 10 a 30 días y de 30 a 90 días. Así encontramos que los patrones de precipitación en la escala temporal más corta (de 1 a 10 días) se relacionan con las ondas Kelvin y las ondas TD; estas últimas son ‘depresiones tropicales’, las cuales son precursoras de huracanes. Para la banda de 10 a 30 días encontramos relaciones significativas con las ondas Rossby, que son aquellas que se desplazan hacia el oeste, mientras que para la banda de 30 a 90 días no encontramos relaciones significativas”.


Con respecto a los chorros de bajo nivel, el estudio encontró que el del Caribe y la Orinoquía influyen en las bandas de 10 a 30 días, y de 30 a 90 días, relaciones iguales o incluso mayores a las que se tienen con las ondas Rosby, Kelvin, etc. “Finalmente vimos relaciones importantes con la evapotranspiración para todas las bandas, y creemos que es porque esta sería un insumo clave que aporta humedad a la atmósfera para generar precipitaciones”.

Tras llegar a estas conclusiones, la información se utilizó para hacer pronósticos estadísticos relacionados con el caudal medio diario del río Sogamoso. Para esto se entrenaron 5 modelos, 2 de los cuales mostraron buenos resultados. “Los pronósticos de caudales también suelen hacerse a escalas mensuales y semanales. Nosotros lo intentamos a escala diaria, comparando con el pronóstico climatológico (que toma, por ejemplo, el caudal de todos los primeros días de enero, para predecir el próximo primero de enero) y el pronóstico antecedente (que toma como referencia el caudal del día inmediatamente anterior)”.

Comparativamente, los modelos aplicados lograron ganancias significativas en reducción del error, así: del 94 % para los caudales mínimos (con respecto al pronóstico climatológico) y de hasta un 28 % para los caudales medios (con respecto al pronóstico antecedente).

Esta investigación es un avance significativo para entender la precipitación y los pronósticos a escalas temporales pequeñas. Comprenderlas es útil para generar pronósticos, por ejemplo, en cuencas que surten centrales hidroeléctricas que utilizan cierta cantidad de agua cada día, además de que pueden ser insumos valiosos para anticiparse a posibles inundaciones o sequías. Por otro lado, según el magíster, es necesario hacer investigaciones adicionales que permitan explorar con mayor profundidad la dinámica física vinculada con estas relaciones estadísticas.