miércoles, 22 de septiembre de 2021

Ecosistemas se degradan más por falta de información

 De las 50 colecciones científicas de flora y fauna existentes en el país y que reúnen datos de 27 millones de especies, solo el 30 % de su información está catalogada y sistematizada.

Así mismo, documentos como los Libros Rojos, que miden el nivel de riesgo y peligro de las diferentes especies de flora y fauna, y que se constituyen en base para la conservación, tienen apenas dos actualizaciones; se espera que a diciembre salga una tercera.

A partir de estos dos ejemplos, el profesor Gonzalo Andrade, director del Instituto de Ciencias Naturales (ICN) de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), considera que “el desafío de revertir la degradación de los ecosistemas a través del diseño de planes de mitigación requiere información precisa y actualizada sobre la biodiversidad del país”.

Durante una charla, organizada por el Instituto de Biotecnología de la UNAL (IBUN), el docente sostuvo que “el trabajo de actualizar los datos sobre la realidad de la biodiversidad en el país es clave para diseñar estrategias que eviten que el país salga de la lista de líderes en variedad de flora y fauna”.

Señaló además que “el impacto real de la degradación de procesos ecológicos en el estado de integridad de los ecosistemas se puede estar subestimando debido a la falta de conocimiento adecuado sobre ellos. Solo teniendo claridad sobre cómo estamos, qué hay y en qué estado, se puede trabajar hacia el futuro”.

El director del ICN, quien también es directivo del Foro Nacional Ambiental (FNA) –un escenario público de reflexión y análisis de las políticas ambientales–, los mayores problemas del desarrollo sostenible de Colombia se derivan de aspectos como la deforestación, la minería y la contaminación de las fuentes hídricas, entre otras, y es urgente diseñar estrategias para que el país no pierda el liderazgo mundial en cuanto a biodiversidad.

Así mismo asegura que aunque la UNAL –de la mano de entidades como el Ministerio del Medio Ambiente y el Instituto Humboldt– viene desarrollando importantes tareas de documentación para el diagnóstico, todavía hay rezago en la información.

En su opinión, para determinar qué tan negativo puede ser el impacto de acciones como el fracking en la producción petrolera del país es necesario adelantar programas de investigación integral que permitan emitir un concepto real para tomar decisiones adecuadas.

Por eso confía en que herramientas como el Mapa de Vegetación de Colombia –resultado de un trabajo de articulación de los Institutos de Investigación del Sistema Nacional Ambiental (SINA) y el Instituto de Ciencias Naturales de la UNAL– permitirá consolidar información técnica y científica y orientar las acciones de los programas de revegetalización, restauración e incluso reforestación.

El llamado que hace el director del ICN es seguir trabajando por la recopilación de información y de esta forma iniciar las acciones que permitirán que en 10 años cambie la situación de los ecosistemas del país que están afectados.

Según la Evaluación Nacional de Biodiversidad, que reúne información de los últimos 3 años, el 40 % de la superficie continental presenta algún grado de degradación de suelos por erosión, con un total de 34 focos en todo el país: 16 en el área hidrográfica Magdalena-Cauca, 8 en la del Caribe, 4 en la de Amazonas, 3 en la del Orinoco y 2 en la del Pacífico, y uno incipiente pero importante en la isla de Providencia.

En la actualidad, el 15 % de los ecosistemas del páramo del territorio nacional se encuentran degradados debido a actividades de ganadería y agricultura, especialmente papa, minería de oro y carbón, y, en menor medida, por la construcción de obras y la cacería.







miércoles, 15 de septiembre de 2021

Fauna silvestre sigue amenazada por mitos y creencias

 Creencias como que el canto de los canarios ayuda con los negocios, que la sangre de los chulos sirve para curar el asma, o que tomar caldo de pichón de loro ayuda a los niños a hablar, forman parte de los usos indebidos que incentivan el tráfico de fauna silvestre.

Así lo destacó la veterinaria Carmen Rocío González Cantor, de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), subdirectora de Silvicultura Flora y Fauna Silvestre de la Secretaría Distrital de Ambiente, en el programa Análisis UNAL, de Radio UNAL (98.5 FM). Según la funcionaria, “la fauna silvestre es objeto de comercialización o de tenencia ilícita para tener especímenes como animales de compañía –como los loros y canarios costeños–, o para venderlos”.

Agrega que “en todo el mundo se utilizan muchos de los animales para el consumo humano –como las tortugas matamata (Chelus fimbriata)– y en otros casos para preparar medicamentos con el veneno que producen algunas ranas”.

Animales de fauna silvestre como tortugas, águilas, osos, guacamayas y loros están dentro del territorio nacional y viven sin la intervención del hombre. Sin embargo, el tráfico ilegal de especies está entre los ocho negocios ilícitos más lucrativos del mundo y produce al menos 10.000 millones de dólares al año.

Las especies exóticas que se trafican se utilizan como mascotas de moda, para suplir costumbres alimenticias (carne de cacería), por creencias o para lucrarse.

En términos generales, cada año se trafican en el mundo alrededor de 30.000 mamíferos, de 2 a 5 millones de aves, de 2 a 3 millones de reptiles y 6.000 millones de peces y anfibios.

Ante esta problemática mundial, nació la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES), cuyo objetivo principal es regular la exportación, reexportación e importación de especies, así como la introducción de especímenes de animales y plantas procedentes del mar, listadas en alguno de sus tres apéndices.

Así mismo el Gobierno nacional ha tomado medidas más drásticas para combatir este flagelo, el cual está tipificado en el Código Penal que establece “que humanizar a los animales silvestres es un delito porque se considera como maltrato animal”.

El 13 de abril de 2020, la Procuraduría emitió la Directiva 014, la cual ordena que las Corporaciones Autónomas Regionales (CAR) deben recoger todos los animales de fauna silvestre que dejaron en tenencia, excepto en zoológicos y universidades.

Para que un animal de fauna silvestre se reincorpore a su hábitat natural pueden pasar semanas, meses y años, pues es un proceso lento que depende de la evolución en la adaptación que muestre el animal; en algunos casos los animales no logran adaptarse y nunca pueden regresar a su hábitat natural.

Los profesionales en la salud animal –como biólogos, zootecnistas y veterinarios– realizan una evaluación exhaustiva del animal que se encontraba en tenencia, con el fin de conocer su estado de salud física, nutricional y psíquica.

Prevención desde la Orinoquia

La ingeniera agrónoma Ana María Romero Hernández, profesora de la UNAL y coordinadora del proceso de extensión de la Sede Orinoquia, explica que “cuando se extrae un animal de fauna silvestre de su hábitat común, se da un desequilibrio ecológico sistémico. Los animales sufren problemas en su psiquis y empiezan a tener procesos de humanización, creando dependencia de las personas para sus procesos vitales como la subsistencia y la alimentación”.

La UNAL Sede Orinoquia y la Policía Ambiental de la zona realizaron una campaña de sensibilización para que las personas conozcan esta situación.

La propuesta “Dale vía a la vida” busca concientizar a los conductores que pasan por el trayecto desde la Arauca hasta el km 9 del Campus de la UNAL Sede Orinoquia, para que protejan la vida de los animales silvestres que aparezcan en el camino.

Esta campaña está vigente y debe mantenerse permanente. Por otro lado, se están buscando otros aliados como las CAR y se espera promover estrategias también en Casanare.

En 2020 se incautaron 19.580 especímenes de fauna y 202.255 de flora gracias a acciones articuladas de las autoridades ambientales del país.

 






viernes, 10 de septiembre de 2021

UNAL Sede Caribe ayuda a reforestar islas de Providencia y Santa Catalina

 En asocio con el Instituto Alexander von Humboldt, Parques Nacionales Naturales y la corporación Coralina, entre otras entidades, la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Caribe aspira a sembrar alrededor de 40.000 árboles en la isla de Providencia en 2022.

Las semillas para esta siembra se empezaron a preparar en el Jardín Botánico de la UNAL Sede Caribe, desde donde se espera enviar este mes al menos 1.500 plantas por vía marítima a Providencia.

Con los árboles que se plantarán se busca prestar otros servicios ecosistémicos diferentes a la seguridad alimentaria, por lo que serán alrededor de unas 30 especies de bosque seco tropical y diferentes árboles como Simarouba amara (olivo salvaje), Pimenta dioica (pimienta) y Bursera simaruba (indio desnudo), especies importantes para la conservación de los ecosistemas.

“Se trata de especies que ayudan a sostener una cantidad importante de insectos, aves y reptiles, que tienen que ver con toda la trama ecológica del bosque seco tropical, con el fin de mantener la biodiversidad”, asegura el biólogo Jairo Humberto Medina Calderón, director del Jardín Botánico de la UNAL Sede Caribe.

Recuerda además que “en diciembre del año pasado, después del desastre natural ocurrido por el paso de los huracanes Iota y Eta por las islas, el Instituto Humboldt nos invitó a participar en la reforestación, y a principios de este año empezamos a recolectar las semillas para irnos preparando y cumplir con este propósito”.

Esta tarea se cumple en el marco de la estrategia del Gobierno nacional “Sembrar nos une”, que contempla la plantación de 80 millones de árboles con el fin de ayudar en la conservación de la biodiversidad de fauna y flora del bosque seco tropical de las Islas.

Actualmente la región del Caribe se ve afectada por factores como el cambio climático, el aumento tanto en la intensidad de los huracanes como de las inundaciones y del nivel del mar, el deterioro de la barrera coralina y la erosión costera, los cuales hacen que se convierta en una región vulnerable para su infraestructura, fauna, flora, ecosistemas costeros, sistemas subacuáticos y para la comunidad.

Para poder realizar estas siembras en la isla de Providencia es necesario trasladar los árboles en barco, lo cual es un proceso complicado y costoso, ya que solo hay dos barcos comerciales que están llevando mercancías a la isla de Providencia y hay una gran demanda de espacio por materiales, y comida, entre otros.

La siembra de los árboles se realizará en predios de algunos de los propietarios de terrenos en la isla, así como en predios de uso público según con los compromisos que se logren con Parques Nacionales, la Alcaldía y Coralina, entre otras entidades.

Además se dictarán talleres educativos ambientales a la comunidad, por medio de los cuales se profundizará en la importancia que representa para la isla y su comunidad la reforestación y la preservación de las especies arbóreas que se van a plantar en el marco del convenio.

“Nuestro papel es importante en la medida en que proveamos especies de bosque seco, no tanto especies comerciales, sino aquellas con las cuales es un poco más difícil la reproducción, el crecimiento y el mantenimiento”, señala el biólogo Medina.

Agrega que “así aseguramos no traer materiales importados que pueden tener enfermedades, nuevos parásitos o un pool genético diferente, porque son semillas y plantas de la Isla, las cuales se han dado aquí en el Jardín Botánico, o se han rescatado para su siembra”.







martes, 7 de septiembre de 2021

Islas del Caribe se deben unir para enfrentar el cambio climático y la pandemia

 Los países caribeños se deben unir en un propósito común y construir unidades sólidas que les permitan enfrentar las consecuencias del cambio climático y la pandemia en cuanto a seguridad alimentaria y turismo, factores clave para la supervivencia de buena parte de las islas.

Así lo advierte el historiador Alfonso Múnera, profesor de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), exembajador de Colombia tanto en Jamaica como en Trinidad y Tobago, y exsecretario General de la Asociación de Estados del Caribe (AEC), invitado a inaugurar la Maestría en Estudios del Caribe de la UNAL.

En su conferencia “Trayectorias históricas y desafíos del Caribe”, el académico recordó que este se ve afectado por el cambio climático, la intensidad de los huracanes, las inundaciones, el aumento del volumen del mar, el deterioro de la barrera coralina y la erosión costera, que lo hacen vulnerable frente a las afectaciones de su infraestructura, fauna, flora, ecosistemas costeros, sistemas subacuáticos y comunidad.

En torno a estos problemas, el docente considera que “el Caribe debe hablarle al mundo desde una posición unificada y no desde la tradición caribeña de la fragmentación, en la que cada isla opera por su lado pese a que existen organismos internacionales como la Comunidad del Caribe (Caricom) y la AEC.

La cooperación entre los países caribeños también es fundamental para afrontar desafíos como el turismo, la seguridad alimentaria, el cambio climático y el entorno marino, pues solo de manera conjunta y organizada se pueden resolver en conjunto los problemas que aquejan a la región.

Trayectorias históricas

En opinión del docente de la UNAL, el Caribe es una de las zonas más complejas y a la vez más fascinantes de estudiar, por lo que no es casual que existan varios institutos e instituciones en el mundo interesados en analizar sus múltiples complejidades.

La región es compleja por las trayectorias históricas que atravesaron esta geografía, que le permiten compartir una experiencia común del pasado, definida por el colonialismo practicado por las potencias europeas y su interacción conflictiva, por la explotación de los recursos y de la población nativa, por la introducción de grupos humanos esclavizados desde diferentes partes de África y otros procesos compartidos.

En la economía caribeña el turismo es una de las actividades compartidas que articulan las islas por ser uno de los sectores económicos más dinámicos del mundo por la generación empleo, el aporte de divisas y su contribución al desarrollo regional.

En ese sentido, el profesor Múnera destaca que en Colombia, el Caribe se ha consolidado como la región turística por excelencia dado el atractivo de sus recursos naturales y sus trayectorias históricas que han dejado un legado cultural y material atractivo para visitantes.

El efecto de la pandemia

En la región del Caribe hay 12 islas que viven del turismo y la mayoría de sus ingresos provienen de este sector, que se vio afectado por la llegada de la pandemia del COVID-19, trayendo una reducción significativa de los ingresos estatales y de los grupos sociales que derivan su sustento de esta actividad.

“Este panorama ha generado afectaciones económicas, sociales y políticas en las islas de Cuba, Jamaica, República Dominicana y Barbados, entre otras, con excepción de Trinidad y Tobago que tiene los recursos gasíferos y petroleros”, afirma el profesor Múnera.

Se estima que el progreso de la región perdió una década de avance y la disminución del crecimiento PIB para el Caribe puede ser de 8 puntos porcentuales según el informe de la CEPAL de 2020.

Durante 2019, el 7,4 % de la población de América Latina y el Caribe vivió con hambre, lo que equivale a 47,7 millones de personas. La situación se ha ido deteriorando durante los últimos 5 años, con un aumento de 13,2 millones de personas con subalimentación.

El profesor Múnera afirma que “un buen número de islas reciben entre el 70 y 80 % de sus productos alimenticios del exterior, es decir los alimentos básicos, lo cual es grave, pero es parte de la historia, en la que se concentra toda la economía en un producto y se intercambia de tal manera que el resto de los productos son importados”.

Por eso considera importante tener en cuenta los procesos históricos que, como el sistema de plantación, podrían explicar algunas circunstancias actuales de la región.

“El impacto de la pobreza sobre la seguridad alimentaria de los hogares dependerá de las medidas que los Gobiernos sean capaces de seguir tomando para afrontar esta crisis”, advierte el docente.

 






viernes, 27 de agosto de 2021

“Cambio climático exige medidas urgentes”

 Ante un cambio climático cada vez más generalizado, rápido e intensificado en todas las regiones del mundo, el país tendría que migrar a una agricultura más intensiva pero menos extensiva, es decir, producir más en un área menor, con tecnologías que permitan aprovechar más el suelo en la captura de carbono y recuperar los bosques.

Las universidades por su parte pueden contribuir a generar mecanismos que lleven a concretar la justicia ambiental y climática, develando y denunciando a los Estados privados y particulares con mayor poder sobre los combustibles fósiles para que haya una mayor dignidad ambiental en el futuro.

Estas y otras acciones fueron propuestas en el marco del encuentro de Diálogos Convergentes, una iniciativa de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) y el Pacto por la Paz, sobre el reciente informe 2021 entregado por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC).

El informe, que llega a su sexta versión, señala que la temperatura de la superficie terrestre seguirá aumentando hasta al menos mediados de siglo en todos los escenarios de emisiones considerados. El calentamiento global de 1,5 y 2 °C se superará durante el siglo XXI en el mediano plazo (entre 2040 y 2060), a menos que se produzcan profundas reducciones de emisiones de CO2 y otros gases de efecto invernadero en las próximas décadas.

Mensajes alarmantes

El profesor Germán Poveda, de la Facultad de Minas de la UNAL, señala que el calentamiento será cada vez más evidente en el aumento de la intensidad de temperaturas extremas, las olas de calor terrestres y submarinas, las precipitaciones intensas, los huracanes, las sequías hidrológicas y ecológicas en algunos lugares, y la reducción de hielo; tampoco se puede descartar el futuro aumento de 2 m en el nivel del mar al final del siglo XXI.

Según Manuel Guzmán, investigador y docente universitario, el primer mensaje que queda con este reporte es que los cambios en el clima son cada vez más generalizados, rápidos e intensos y no tiene precedentes de al menos los últimos 1.000 años, lo que da cuenta de la magnitud del problema.

Acciones que nos tocan a todos

Para el economista Juan pablo Ruiz, magíster en Estudios Ambientales, profesor universitario y consultor en temas ambientales, “el informe es un llamado urgente a la acción e información científica que nos llama a todos. Aunque Colombia genera solo el 0,44 % de los gases de efecto invernadero, desde la mitigación, la reducción tendrá efecto importante, ya que hasta ahora hemos sido exportadores de carbón y petróleo”.

Señala además que “aunque las acciones para su mitigación tendrán un costo para todas las personas, se debe actuar de manera colectiva generando pactos entre la ciudadanía, los gobiernos nacionales y locales y las entidades privadas”.

“Un ejemplo de lo que podemos hacer es decidir qué queremos consumir y cómo hacerlo, porque debe primar una demanda por la producción local de alimentos o productos. Otro ejemplo es que, si vamos a comer carne de res y lácteos, debemos procurar que estos alimentos vengan de sistemas que ayuden a fijar el CO2 y a mitigar el impacto de la ganadería en el calentamiento global”.

“Se deben buscar acciones de mayor impacto desde las comunidades locales para la adaptación y mitigación del cambio climático y que vinculen a las instituciones y corporaciones públicas y privadas”.

No bastan las compensaciones

Por su parte Mauricio Cárdenas, exministro de Hacienda, sostiene que aunque las compensaciones para que las empresas o las economías avanzadas puedan seguir generando emisiones son una oportunidad para el país, el mensaje es que en la misma operación se reduzcan.

“Como país biodiverso que puede almacenar ese carbono, debemos aprovechar y vender esas compensaciones a las empresas, monetizar los recursos como una transición, pero entendiendo que cada quien por su propia cuenta tiene que lograr la reducción de emisiones de CO2, sobre todo en sectores industriales”, señala.

Y advierte que el mundo requerirá transformaciones en sectores como el uso del suelo y en ese camino de transición deberá haber una mayor electrificación, sobre todo en el transporte, sustituir el uso de recursos fósiles por energía eléctrica, por ejemplo en el transporte público y aumentar la demanda por electricidad en el país.

 





domingo, 22 de agosto de 2021

Estudiantes aprenden más de combinatorias con juego de mesa

 Esta rama de las matemáticas, que se empieza a enseñar en secundaria y que consiste en la mezcla de grupos a partir de un número determinado de elementos, se vuelve más fácil de entender con el juego Combinando.

“Se pueden combinar y encontrar todas las posibles mezclas que existen cuando tomas cualquier cantidad de elementos. Cuanto más grande sea el número de elementos, más combinaciones se pueden hacer. Por ejemplo, con los elementos A y B se forman los grupos: AB y BA, o con los elementos A, B y C se forman los grupos ABC, BCA, ACB, etc.

Así lo explica el docente Jaiver Ruiz Quiñonez, magíster en Enseñanza de las Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira, quien se propuso enseñar este concepto al desarrollar su investigación “Implementación de un juego de mesa para apoyar la enseñanza de elementos de combinatoria” en una institución educativa de Cali con estudiantes de grado noveno

A través de la gamificación –técnica de aprendizaje que traslada la mecánica de los juegos al ámbito educativo– el docente logró complementar el proceso de enseñanza del concepto matemático y los estudiantes se apropiaron del conocimiento.

Este juego de estrategia, para dos personas, se compone de un tablero de 16 casillas, 10 tarjetas con tríadas de colores, 6 tarjetas con ternas de letras y fichas de cinco colores (6 fichas por color), que ofrecen 16 opciones diferentes para desarrollarlo. En un principio el docente y sus estudiantes construyeron el prototipo del juego con cartón paja y útiles escolares –lo que más adelante les permitió diseñar en madera y plástico– con el que los jóvenes estrenaron el juego.

Tiene dos modos: combinación y permutación, conceptos que forman parte de la combinatoria.

En combinación, el jugador tiene 5 tarjetas, cada una con un trío de colores que coinciden con los de las fichas. Dentro del tablero, gana el jugador que logre ordenar vertical u horizontalmente las fichas de acuerdo con la terna de colores de sus 5 tarjetas (5 rondas en total).

En permutación, las fichas son letras y el jugador tiene 3 tarjetas (3 rondas). Cada tarjeta indica una tríada de letras escritas en un orden específico que deben organizar en el tablero (por ejemplo: abc, bca, cba, bac, etc.). A diferencia de la combinación, en el que el jugador reúne la tríada de colores sin importar el orden, en permutación debe organizar las letras tal y como la terna lo indique. Gana quien logre terminar primero las tríadas de sus tarjetas.

“Los estudiantes suelen confundir mucho estos conceptos. La idea es que dentro del juego se puedan explicar y diferenciar estos dos conceptos para que puedan solucionar los problemas”, relata el profesor.

El juego también cuenta con cartas comodines, que le ofrecen pistas para identificar fácil y rápidamente las tríadas del oponente y lo motivan a seguir jugando.

Después de que los estudiantes jugaron por unas semanas, el docente realizó una prueba escrita para validar su conocimiento. Como resultado, encontró que ellos lograron descubrir otros conceptos de la combinatoria como espacios muestrales o técnicas de conteo, aspectos fundamentales para entender la variación, combinación y permutación del razonamiento combinatorio.

“Los muchachos lograron encontrar todas las combinaciones posibles cuando se tienen cierto número de elementos, y también tomaron decisiones más pensadas”, destaca el docente Ruiz.

Modernizar la educación

Según MinEducación, en Colombia cerca del 47 % de los estudiantes de grado noveno no contestan correctamente las preguntas de razonamiento cuantitativo en las pruebas Icfes. Si bien la matemática se relaciona solo con la lógica, no tener una buena comprensión de esta “afectaría la reflexión probabilística y a la capacidad de la persona de tomar decisiones en medio de la incertidumbre”.

De ahí que juegos como Combinando pueden ser herramientas importantes para motivar a los alumnos en su aprendizaje. Se reafirmaría la necesidad de modernizar o adaptar la educación.

“Incluso estas estrategias se podrían aplicar en digital. Los estudiantes comprenderían más los diversos aspectos educativos si se recomiendan desde la tecnología, sobre todo en matemáticas, que es una ciencia tan compleja, los juegos dinamizan la teoría y las fórmulas para mejorar el entendimiento de los estudiantes”, concluye el profesor.

 






miércoles, 18 de agosto de 2021

Incendios forestales afectan a toda Latinoamérica

 Un estudio novedoso dirigido por la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) y recientemente publicado en la revista Science Advances, evaluó los devastadores efectos de fuegos cada vez más frecuentes en los bosques de Latinoamérica, a los cuales se les hizo seguimiento por 15 años.

A inicios del siglo XXI, alrededor del 1,1 % de los bosques de América Latina sufrieron un incendio forestal. En 2003 se perdieron casi 8,5 millones de hectáreas, distribuidas así: 4,7 millones en Brasil, 1,4 millones en Bolivia, casi 1 millón en México, 436.000 en Paraguay, y el resto, unos 1,4 millones, entre Guatemala, Venezuela, Honduras, Argentina, Chile, Colombia, Belice, Perú, Nicaragua, Panamá y Guyana y Surinam.

“Durante 15 años les hicimos seguimiento a estos bosques para ver qué trayectoria tomaban desde su afectación por fuego hasta la actualidad (2018). La mitad estos, que solo se quemaron una vez al inicio del siglo, terminaron perdiéndose en pocos años solo con un incendio”.

“Por otro lado, más de la mitad de los bosques que se quemaron al inicio del siglo se volvieron a quemar hasta dos o tres veces más, y en pocos años se convirtieron mayoritariamente en pastos, sabanas y herbazales, lo cual implica que las reservas de carbono se perdieron”.

Así lo explican la profesora Dolors Armenteras, directora del Laboratorio de Ecología del Paisaje y Modelación de Ecosistemas (Ecolmod), del Departamento de Biología de la UNAL Sede Bogotá, y los investigadores Liliana Dávalos, Joan Barreto, Alejandro Miranda, Ángela Hernández, Carlos Zamorano, Tania González, María Meza y Javier Retana.

Los autores del estudio señalan que Argentina, Brasil Chile y Paraguay perdieron bosques rápidamente; en 2004 se registró el 37, 38, 42,5 y 38 % respectivamente.

Entre tanto, en México, Guatemala y Honduras la transformación de los bosques ha sido más paulatina: en 2004 solo el 6, 12 y 9 % respectivamente.

“Realmente una proporción muy baja de los bosques quemados logra mantenerse en pie como bosque en todo el periodo; nuestros análisis muestran que algunos resisten y pueden persistir si solo sufren un incendio, pues aunque se degraden en cierta medida, se pueden recuperar y seguir cumpliendo con su papel esencial de conservar la biodiversidad y la funcionalidad de los ecosistemas”, señala la profesora Armenteras.

Destaca además que “detectamos que en algunos países el fuego puede estar asociado con la conversión a bosques mixtos o plantados, práctica que se debe evaluar cuidadosamente debido a las implicaciones que puede tener en las emisiones de gases y material partículado de la biomasa que se quema en los bosques”.

El estudio revela una devastación a una escala desconocida hasta el momento en toda la región de Latinoamérica que tiene implicaciones no solo en la biomasa vegetal que se pierde y en las emisiones de gases que se emiten, sino que compromete las reservas de carbono de la región y la prestación de servicios a las poblaciones que la habitan.

Los investigadores advierten que “es urgente reducir los incendios forestales, sea cual sea su origen. Hacemos un llamado urgente a los decisores para que se inviertan en prácticas de gestión territorial que pretendan por paisajes más seguros y resilientes, y que implementen pagos por servicios ecosistémicos para proteger los bosques, perseguir y castigar los crímenes ambientales, desestimular las malas prácticas agrícolas que aumentan el riesgo de incendios, promover tanto los incentivos e inversiones a prácticas sostenibles como el manejo integrado del fuego, entre otras”.

“Es innegable que los bosques quemados no se recuperan, se degradan y pierden su capacidad para proveer servicios ecosistémicos, y en otras latitudes estamos viendo la consecuencia de la imprevisión y la falta de planeación preventiva, incendios que no se pueden apagar por sus dimensiones”, observan.

Este estudio surge de una colaboración liderada por UNAL Sede Bogotá con el Centro de Investigación en Ecosistemas de la Patagonia en Chile, el Centro de Ecología y Aplicaciones Forestales de España y la Universidad de Stony Brook en Estados Unidos. Para mas información, el articulo original se encuentra publicado en Science Advances https://t.co/TC6gU4rRx0







jueves, 12 de agosto de 2021

“Dale vía a la vida”, para proteger la fauna silvestre en Arauca

 Esta propuesta, que busca reducir el alto índice de atropellamientos de animales silvestres –como zarigüeyas, osos hormigueros y palmeros– y sensibilizar a la comunidad que transita sin precaución por las diferentes vías de la ciudad, se desarrolla en el proceso misional de Extensión de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Orinoquia, junto con Gestión Ambiental.

Durante la jornada de sensibilización en las vías del municipio de Arauca, adelantada el pasado viernes 6 de agosto, también se hizo un llamado para evitar el tráfico ilegal de fauna.

En esta actividad participaron 1.942 conductores de motocicletas y vehículos de uso particular y público, quienes fueron invitados por miembros del equipo UNAL, en compañía de agentes de Tránsito y Policía Ambiental, a seguir indicaciones sencillas como bajar la velocidad del vehículo y hacer cambio de luces al momento de identificar animales silvestres en el camino.

Así mismo, para generar mayor pertenencia y compromiso, se entregaron stickers relacionados con la campaña, por medio de los cuales los conductores de motocicletas y vehículos firmaron el compromiso de respetar la vida de los animales y contribuir a su conservación.

En los operativos, realizados en diferentes puntos estratégicos de la ciudad, se destacó la importancia de salvaguardar la vida de muchas especies, que a veces mueren tratando de proteger a sus crías en la carretera.

Según Ana María Romero, coordinadora del proceso misional de Extensión, “las vías obstruyen los corredores ecosistémicos para la fauna silvestre, condicionando a los animales a atravesar las vías para conseguir alimento, refugio, o a otros miembros de su especie”.

Los animales más atropellados

Al respecto, advirtió que las zarigüeyas, los osos hormigueros y palmeros, zorros, iguanas, tigrillos y armadillos son las especies más reportadas por atropellamiento en la vía principal del departamento de Arauca, debido al alto tráfico vehicular y al poco cuidado que les brindan los conductores a estas especies.

De manera complementaria, Sandra Rodríguez, directora de la Fundación Protectora de Animales Huellitas del Llano, manifestó que “es importante apoyar estas campañas de sensibilización, ya que Arauca es una reserva importante para la región de la Orinoquia, así que respetemos los espacios de estos animalitos que son emblemáticos de nuestra cultura e identidad llanera”.


Además de esta campaña de sensibilización en las carreteras, la UNAL Sede Orinoquia ubicó señalizaciones y vallas informativas, para que los conductores que transitan frente al campus de la Sede Orinoquia, reduzcan la velocidad y tengan la debida precaución frente al tránsito  frecuente de animales sobre la vía. También se espera continuar acompañando las campañas promovidas por la Policía Nacional en materia de protección de la fauna.

Así, la UNAL invita a la comunidad universitaria y a la población en general a ser voluntarios, acompañando este tipo de campañas fundamentales para garantizar la conservación ambiental en el territorio.









jueves, 5 de agosto de 2021

UNAL impulsa ciencia e innovación en colegios de Tumaco

 En desarrollo del Programa Ondas, de MinCiencias, cerca de 10 instituciones educativas del municipio elaboraron 21 proyectos enfocados en biodiversidad, medioambiente, cultura y creatividad tecnológica.


El Programa, dirigido por el Instituto de Estudios del Pacífico de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Tumaco, contó con el apoyo de docentes de las Facultades de Ciencias y de Artes de la UNAL Sede Bogotá.

“Promover la investigación y el desarrollo de actitudes y habilidades en niños, niñas y adolescentes de diversas zonas del país para insertarse activamente en una cultura de ciencia, tecnología e innovación” es el propósito de esta estrategia del Ministerio de Ciencia Tecnología e Innovación.

Aunque Tumaco comenzó el Programa a inicios de 2020 con cerca de 20 instituciones, por efecto de la pandemia por COVID-19 algunos colegios de zonas rurales y urbanas se vieron obligadas a retirarse, por lo que solo permanecieron 10, con las que se desarrolló el proyecto.

“Quedaron 3 instituciones de la zona rural y 7 de la zona urbana, por lo que adaptamos el Programa de manera virtual y se llamó “Ondas desde casa”. Así pudimos avanzar en los proyectos de investigación de los jóvenes”, explica Sergio Iván Jiménez, coordinador del Programa Ondas en Tumaco.

Colegios, lugares de ciencia

Del trabajo resultaron 21 proyectos de investigación enfocados en tres ejes: biodiversidad y medioambiente (8), cultura (8) y creatividad tecnológica (5).

El profesor John Josephraj Selvaraj, director del Instituto de Estudios del Pacífico de la UNAL Sede Tumaco, menciona que “los proyectos estuvieron acompañados de 20 maestros coinvestigadores de los colegios y asesores, con quienes se realizaron métodos comunicativos sincrónicos y asincrónicos (clases virtuales y semipresenciales), espacios de divulgación propios y capacitaciones para los estudiantes y coinvestigadores, en los cuales se mostraban los avances de los proyectos”.

En el eje de biodiversidad y medioambiente los proyectos presentados fueron: Oxígeno; Colibrí; Naturaling Gaia; Biófilos Natural 1; Biófilos Natural 2; Los senderos de mi manglar; Tropa Manantial, y LEA 2020, dirigidos por el director Josephraj y el coordinador Jiménez. 

En las propuestas para el eje de cultura figuran: Folclórico herencia; Marimbera; Los sabores de la paz; Compilando nuestra historia; Artes escénicas para la paz; Danza conmigo; Danzarte; y Aventureros del Arte, coordinados por el docente Federico Demmer Colmenares de la Facultad de Artes de la UNAL Sede Bogotá, y asesorados por el antropólogo Harold Enrique Tenorio.

En el eje de creatividad tecnológica se destacan: Biófilos Natural 3; ST innova; Innovatec; Innovadores por el ambiente; y Navalitas plastiecológicos, apoyados por el docente Fabio Fajardo Tolosa de la Facultad de Ciencias de la UNAL Sede Bogotá, y asesorados por el arquitecto Juan Sebastián Bedoya.

Algunos de los estudiantes participantes consideran que esto los motivó a plantear iniciativas que entreguen soluciones más económicas y sencillas sobre diversas problemáticas a la población o al campesinado.

“Pudimos acercarnos a los métodos científicos, crear una idea, saber cómo hacer un proyecto y mostrar un resultado”, dice María Alejandra Caviedes, del Instituto Educativo San José de Caunapí Km 60.

Dentro del proyecto también se dictaron capacitaciones de liderazgo y argumentación, por medio de las cuales los jóvenes se apropiaron del conocimiento adquirido. Al respecto, el director Jiménez afirma que “hubo un empoderamiento de sus investigaciones y las defienden con argumentos, pudimos tener a los estudiantes encantados con la ciencia, la tecnología y la innovación, que son pilares del desarrollo de la región”.

Rompiendo estigmas

El resultado más satisfactorio para el equipo fue mostrar el panorama científico del municipio, que supera estereotipos con los que se asocia a este puerto.

“Tumaco no es solo fútbol, también hay investigación, hay ingeniería, hay chicos que verdaderamente tienen algo que aportarle a Colombia”, explica el docente José Salas, de la Institución Educativa General Santander.

“Los proyectos se elaboraron con la posibilidad de proyectarse a largo plazo, es decir que con el conocimiento científico del que se apropiaron los jóvenes, podrán investigar, responder y resolver problemáticas para sus proyectos de vida a futuro”, concluye el docente Leonardo Padilla, del Instituto Educativo San José de Caunapí Km 60.

En el Programa Ondas –también apoyado por la Secretaría de Educación de la Alcaldía de Tumaco– participaron las siguientes instituciones educativas (IE): Llorente; Misional Santa Teresita; Santa Teresita; San José de Caunapí; General Santander; Integrada de Chilví: Ciudadela Educativa Tumaco; Liceo Nacional Max Seidel; Agropecuario Tangareal;

En desarrollo del Programa Ondas, de MinCiencias, cerca de 10 instituciones educativas del municipio elaboraron 21 proyectos enfocados en biodiversidad, medioambiente, cultura y creatividad tecnológica.


 


lunes, 2 de agosto de 2021

Valoración de ecosistemas debe ser más incluyente

 “En América Latina se han realizado trabajos frente a la crisis ambiental, pero la idea es mirarlos y desarrollarlos desde una propuesta interdisciplinar, incluyendo la voz de los diferentes actores involucrados”.

Este es el primer libro de colección Diálogos con la Naturaleza, del centro Editorial de la facultad de Ciencias Económicas de la UNAL. 

Así lo señala el economista Alexander Rincón Ruiz, magíster en Economía Agraria y doctor en Ciencia y Tecnologías Ambientales de la Universidad Autónoma de Barcelona, actual docente en la Facultad de Ciencias Económicas en la Universidad Nacional de Colombia (UNAL).

Durante la presentación del libro Hacia una valoración incluyente y plural de la biodiversidad y los servicios ecosistémicos: visiones, avances y retos en América Latina, elaborado por varios académicos, expertos y centros de investigación de Latinoamérica, el docente señaló que “América Latina es de las regiones más ricas del mundo en diversidad biológica y cultural. Esta se debe abordar desde la visión económica sin dejar atrás la sociología, la ecología, la ingeniería, la biología y la topología, por lo que termina siendo una construcción colectiva”.

En el marco de la 2ª Feria Virtual del Libro Universitario, la economista de la UNAL Mónica Clavijo Romero, especialista en Estadística y magíster en Medio Ambiente y Desarrollo, y una de las editoras de la publicación, recordó que “durante este tiempo se ha avanzado en la identificación de los ecosistemas, y ahora se debe identificar porqué son importantes para las personas, cuáles son las relaciones y las categorías de valor que median en las relaciones sociales, ambientales, espirituales, emocionales y morales, y cómo se vive día a día en esos territorios”.

Al respecto, señaló que “en algunos casos, los profesionales interesados en el tema logran proveer la toma de decisiones, comenzando por cambiar conceptos que integran a las instituciones que promueven o gestionan las políticas públicas, ayudadas desde el reconocimiento del territorio de sus habitantes”.

11 casos de estudio

En los 14 capítulos del libro se despliegan 11 casos de estudio en entornos urbanos y rurales: 5 en Colombia, 4 en México, 1 en Ecuador y 1 en Costa Rica.

Los servicios ecosistémicos son recursos naturales que benefician a los seres humanos de forma intangible, mediante la captación y filtración de agua; la mitigación de los efectos del cambio climático; la generación de oxígeno y la asimilación de diversos contaminantes; la protección de la biodiversidad, y el refugio de fauna silvestre, entre otros.


El estudio identifica los diferentes servicios ecosistémicos percibidos en Bogotá, con el fin de aportar información para la toma de decisiones en planeación territorial.

Por medio de talleres de cartografía social cuyo proceso participativo de recolección de información con ciudadanos se realizó bajo la premisa,

“Quien habita el territorio es quien lo conoce”, se evidenció que la Reserva Forestal Protectora Bosque Oriental de Bogotá es la zona con más servicios, como hábitat, agua y purificación del aire.