jueves, 24 de noviembre de 2022

Pago a ganaderos por cuidar el ambiente sí funcionó en Colombia

Fertilidad de la tierra, calidad del agua, biodiversidad, almacenamiento de carbono y reducción de la erosión, son algunos de los aspectos que se mejoran cuando en una finca dedicada a la ganadería, además de animales y pasturas, se cultivan y mantienen árboles y arbustos. Así lo evidenció una investigación realizada en 104 fincas ganaderas de Quindío y Valle del Cauca.

De estos predios, con una extensión promedio de 35 hectáreas, 75 tuvieron incentivo de pago por servicios ambientales y 29 participaron como fincas control, como parte de la incorporación de Colombia en el uso del instrumento de pago por servicios ambientales en América.

El piloto se realizó entre 2002 y 2008 en Colombia, Costa Rica y Nicaragua en el marco del proyecto regional “Enfoques silvopastoriles integrados para el manejo de ecosistemas” cuyo objetivo es incentivar en los ganaderos el cuidado sostenible del ambiente a cambio de pagos anuales.

Los dineros entregados en ese proyecto fueron financiados por el Fondo Global para el Medio Ambiente y administrados por el Banco Mundial en un primer hito del mundo para estimular el pago por procesos de servicios ambientales en la ganadería.

Antonio José Solarte Sánchez, doctor en Ciencias Agrarias, de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira, evaluó el estado del suelo de los predios que formaron parte de dicho proyecto y demostró que los ganaderos tienen más las ventajas que las desventajas cuando integran en sus predios árboles, animales y pasturas en un mismo suelo.

El estudio plantea la necesidad urgente de reconvertir la actividad ganadera hacia sistemas más sostenibles de producción debido a los impactos generados por esta en los ecosistemas y en la degradación de los suelos.

En tal sentido, se propuso demostrar que los sistemas silvopastoriles son una herramienta útil para la intensificación sostenible y ecológica de la ganadería, que combina en el mismo espacio plantas forrajeras –como gramíneas y leguminosas rastreras– con arbustos y árboles, en donde es posible producir carne y leche y al mismo tiempo conservar los ecosistemas.

¿Qué metodologías se utilizaron?

El investigador construyó indicadores alternativos para el monitoreo de servicios ecosistémicos, que son los beneficios brindados por la naturaleza a la humanidad, en este caso el almacenamiento de carbono y la conservación de la biodiversidad a partir de la reconversión de agroecosistemas ganaderos con sistemas silvopastoriles.

Para tal propósito elaboró un indicador general de calidad del suelo (GISQ) que le permitió incorporar servicios ecosistémicos como la fertilidad química, la calidad física (capacidad de infiltración y compactación) y las reservas de materia orgánica y carbono.

Además aplicó un indicador de la organización espacial (paisaje) de los agroecosistemas ganaderos para evidenciar los cambios ocurridos en la implementación de los sistemas silvopastoriles.

También propuso un índice de ecoeficiencia que incorporó indicadores de los diferentes servicios ecosistémicos y analizó variables económicas y sociales para los ganaderos como instrumento de monitoreo.

El procesamiento y análisis de la información de las diferentes variables se realizó conmétodos de estadística univariada –que incluyó la descripción de una sola variable– y multivariada, que interpretó los datos resultantes de observar y analizar más de una variable tomada de forma simultánea sobre una muestra de individuos.

La investigación concluyó que “tener un paisaje multifuncional en la ganadería aliviana la pobreza, mejora la fertilidad de la tierra, la calidad del agua, la biodiversidad, la belleza escénica del paisaje, el almacenamiento de carbono y reduce la erosión, y además permitió obtener recursos en efectivo o en especie, iniciativa que ya está regulada por la normativa colombiana”.

“Una de las alternativas planteadas para la reconversión de la ganadería consiste en reorientar los sistemas de pastoreo extensivo hacia sistemas capaces de producir carne o leche y al mismo tiempo conservar los ecosistemas”, indicó el doctor Solarte, e hizo un llamado “a mostrar que una política como el pago por servicios ambientales es efectiva para lograr beneficios en el suelo, el carbono, la biodiversidad y el ingreso de las familias”.





 












 

martes, 22 de noviembre de 2022

Centro de Ciencia de Boyacá, cada vez más cerca de materializarse

 Durante la socialización de este proyecto en Tunja, expertos de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) –a cargo de los estudios y diseños– le presentaron al público los avances del primer Centro de Ciencia para Boyacá, que entró en fase III de desarrollo. La Editorial UNAL, adscrita a la Vicerrectoría de Investigación, estuvo allí para escuchar y hacer eco de las novedades de la iniciativa.

Después de varios años de haberse concebido, finalmente el sueño del primer Centro de Ciencia para Boyacá empieza a hacerse realidad. Una vez surtida en su totalidad la fase III de gestión del proyecto, se podrá iniciar su construcción en los actuales predios del Jardín Botánico José Joaquín Camacho, en Tunja, y así la sociedad boyacense podrá ver cómo se materializa lo que tanto ha esperado

Así lo aseguraron los integrantes de la consultoría que formaron parte de la socialización, entre ellos el arquitecto Camilo Avellaneda, director del proyecto por parte de la UNAL, quien le mostró al público asistente el diseño arquitectónico aprobado para Ukán, nombre que tendrá el Centro, y que traducido de la lengua muisca significa “conocimiento”

“En la actualidad se están surtiendo todos los procesos técnicos definitivos, lo que quiere decir que ya se podría construir”, resaltó el arquitecto, tras aclarar que, pese a las complejidades del proyecto en sí mismo y a las circunstancias que lo han rodeado, se han logrado importantes avances que hoy dan cuenta de una labor fructífera en la que la sociedad boyacense ha tenido parte activa.

Según el experto, el diseño arquitectónico prevé la construcción de cinco pabellones ovoidales que se mimetizarán con los senderos y el paisaje vegetativo del Jardín Botánico, cada uno con una área de 1.800 m2 y que albergarán exposiciones de larga duración denominadas “Ambientes de aprendizaje”, además de exposiciones temporales

“Estamos hablando de estructuras en hormigón con sistemas metálicos dotados con la más alta tecnología para estos espacios de exposición. Se trata de crear un circuito a lo largo de todo el sistema del Jardín Botánico que permita activar los senderos, desarrollar el itinerario alrededor de todos los espacios de exposición, y obviamente permitir que esa lectura del paisaje integre todo lo artificial con todo lo natural”, concluye el arquitecto.

Los ambientes de aprendizaje de Uká

Ukán está pensado como un espacio para la apropiación social del conocimiento que –a partir de sus distintos ambientes– dialogará con los saberes de la sociedad y mostrará el valor de los patrimonios y riquezas de los paisajes ambientales, bioculturales, industriales y ancestrales de Boyacá, al tiempo que propenderá por acciones que motiven su conservación y mitiguen el impacto negativo de las actividades humanas sobre sus ecosistemas

“Paraísos de aire y agua”, “Tierra que alimenta”, “Boyacá es energía” y “Cielos y ancestros” son los subambientes de aprendizaje sobre los cuales girará el concepto y discurso del Centro Ukán .

El geógrafo y museólogo Edmon Castell, docente de la UNAL y coordinador del equipo de contenidos curatoriales y de diseño museográfico del proyecto, señala que “los museos y centros de ciencia son lugares privilegiados que contribuyen a entender la articulación producida entre ciencia y sociedad”

Por su parte, el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación señala que “el Centro de Ciencia Ukán se debe configurar como un espacio de ciencia abierta, de ciencia ciudadana para que las comunidades del departamento puedan descolonizar conocimientos y reempoderarse de los saberes de ciencia de Boyacá”, comentó el profesor Castell

De otra parte, la Gobernación de Boyacá indicó que se espera queUkán se convierta en un centro generador de empleo

Ukán es una iniciativa derivada de un sueño colectivo liderado por la Gobernación de Boyacá y que reúne a un equipo interdisciplinar de la UNAL y de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia (UPTC), entidades que han venido trabajando en el desarrollo del proyecto.

En la socialización del Centro de Ciencia estuvieron presentes estudiantes y académicos de diferentes universidades del departamento, representantes de la Gobernación de Boyacá, la consultoría de la UNAL y voceros de la UPTC, además de la participación del profesor Carlos Naranjo de la Facultad de Artes.






viernes, 4 de noviembre de 2022

FOTOGALERÍA. Del campus a su mesa con la Feria Agroalimentaria UNAL

 Haga mercado en esta feria llena de sabores y saberes del campo, organizada por la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL). Acelgas de colores, cuatro tipos de papas traídas desde las alturas del Páramo de Sumapaz, ajíes ancestrales del Amazonas, quesos madurados de forma artesanal, comida cocinada con amor y sabiduría, y lechugas de excéntrica belleza cultivadas por los futuros agrónomos de la Universidad, forman parte de la diversa oferta de alimentos que se producen en las huertas que rodean parte del campus de la Sede Bogotá. La feria está ubicada en la plaza central del edificio de la Facultad y permanecerá abierta hasta mañana viernes 4 de noviembre. ¡Traiga su canasto y lleve lo mejor del campus UNAL a su mesa! Fotos: Jeimi Villamizar – Unimedios.

















miércoles, 2 de noviembre de 2022

Biocarbón reduciría uso de fertilizantes sintéticos en cultivos forestales

 Al combinar biocarbón –carbón activado– con fertilizantes sintéticos en un vivero de plantas de madera se genera mayor acumulación de nutrientes, con lo que también se mitiga el impacto ambiental de los agroquímicos.

El biocarbón es un tipo de carbón que se obtiene a partir de la exposición a altas temperaturas de residuos vegetales (tallos, ramas, y hojas entre otras), por medio de pirolisis. Una de sus bondades es que funciona como fertilizante o acondicionador orgánico que, combinado con los fertilizantes o abonos sintéticos, puede proporcionar
una mejor rentabilidad en los cultivos forestales.

El profesor Giovanni Reyes, de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Orinoquia, menciona que “dicho aprovechamiento, puede disminuir las aplicaciones de fertilizantes sintéticos, lo cual genera una ganancia ambiental debido a que estos son solubles, por lo que cuando se utilizan en grandes cantidades,  terminan contaminando las fuentes de agua que se encuentran bajo la superficie del suelo (acuiferos), las cuales se conectan a las aguas superficiales (ríos, quebradas y lagos, entre otros)”.

Según el investigador, con la combinación de biocarbón y fertilizantes sintéticos se tiene una ganancia económica y ambiental, ya que no se utiliza el 100 % de dichos fertilizantes.

“El gran logro es que combinamos el biocarbón con la mitad de fertilizante sintético que usualmente se utiliza en la plantación”, expresa el profesor, quien agrega que “gracias a esta mezcla también se obtuvo un mayor crecimiento, vigor y salud en las plántulas de vivero”.

El reto de la investigación era entender cómo un residuo como el biocarbón se podría utilizar como acondicionador en las plántulas, que es el estado de la planta que se da tiempo después de brotar la semilla, por eso el objetivo de este estudio fue evaluar el efecto del biocarbón, mediante el análisis del sustrato y las medidas de la planta.

Paso a paso para el estudio

La investigación se llevó a cabo en un vivero de la empresa Green Cooperation, en el corregimiento de Planas (Meta), donde la producción de plántulas de A. Mangium se destina para la posterior plantación forestal.

En el lugar se evaluaron 9 tratamientos, 3 repeticiones y 3 materiales fertilizantes compuestos de la siguiente forma: (i) biocarbón obtenido a partir de podas de A. mangium (BAM), (ii) fertilizante sintético (FS), y (iii) la combinación de ambos, BAM + FS.

Así, se encontró que en la combinación del tratamiento hubo un aumento del 18 al 28 % en el rendimiento de plantas en campo, por lo que se recomienda una aplicación de biocarbón de 47 toneladas por hectárea.

Para medir el crecimiento de las plántulas se realizaron mediciones fisiológicas teniendo en cuenta el índice de Dickson, un indicador de predicción de plantas en campo.

El profesor Reyes menciona que su investigación se realiza en un vivero, pues es el paso fundamental para tener raíces de plantas fuertes que sobrevivan en una plantación forestal.

En ese sentido, explica que “la nodulación en las raíces de las plantas es un indicador de eficiencia de conversión de nitrógeno disponible para la planta”.

“Los nódulos son pequeñas estructuras circulares presentes en las raíces de algunas plantas (leguminosas) que forman simbiosis con bacterias fijadoras de nitrógeno. Las raíces con grandes nódulos tendrán un mayor crecimiento vegetativo. Por eso el nitrógeno es tan importante en una planta, es como su leche materna, por eso es lo primero que se aplica en términos de fertilización vegetal, y lo que garantizará el tamaño y el color verde de las plantas”.

Los resultados de la investigación son importantes si se tiene en cuenta que en Colombia se han plantado cerca de 129.000 hectáreas de A. mangium en zonas como el Bajo Cauca, sur de Córdoba y Llanos Orientales, por lo que es esencial proteger y conservar los suelos en donde se produce.

Además, las plantaciones forestales tienen un potencial crecimiento en el país. La Corporación Nacional de Investigación y Fomento Forestal estima que hoy en Colombia se sobrepasan los 17 millones de hectáreas con aptitud forestal.




 






lunes, 31 de octubre de 2022

Reutilizar agua residual de la industria petrolera sería posible con novedosa técnica

 Más del 99 % de los aceites y grasas presentes en las aguas residuales producidas por pozos petroleros –y otras actividades derivadas de esta industria– se podrían eliminar por electrocoagulación, un método que con electricidad y metales como aluminio y acero inoxidable ataca las partículas contaminantes que estarían representando un riesgo para ríos y mares, y para la salud humana.

En la actualidad, el agua residual que se genera en la etapa de recuperación del petróleo (agua producida) es de alrededor de 10 millones de barriles por año, y menos del 1 % se reutiliza, lo cual es un desperdicio, ya que esta agua serviría tanto en procesos petroleros como en la agricultura, uno de los sectores que más necesita de este recurso, del que emplea cerca del 43 % del total del país.

Ante esta situación, Andrea Cubillos, estudiante de la Maestría en Ingeniería Ambiental de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), hizo un aporte en un proyecto más grande que adelantan en conjunto el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación y la Agencia Nacional de Hidrocarburos, en el que encontró que la técnica de electrocoagulación tiene el potencial de remover casi el 100 % de los aceites y grasas de esas aguas contaminadas.

Según la investigadora, se encontró que cuanto más tiempo de electrocoagulación y corriente se emplea, más eficiente es la remoción de contaminantes, y que el intervalo entre 4 y 6 minutos es el más efectivo. Después de ese momento ya no se produce un cambio significativo.

Lo anterior se comprobó dejando actuar el método por alrededor de 20 minutos, durante los cuales no hubo un incremento importante de remoción. A su vez, en una escala de 1 a 10, en el pH inicial, que varía durante el proceso, el grado en el que mejor funciona la electrocoagulación es entre 5 y 8.

Para la prueba se creó una simulación del agua residual de petróleo, mezclando en un recipiente: 1 litro de agua, unos 1.150 mg de aceite de motor de carro, sal de cocina y Tritón X, un tensoactivo no iónico que actúa como líquido emulsificante. Allí se introducen dos placas metálicas –una de aluminio y otra de acero inoxidable– de 20 cm de alto, aunque solo se sumergen 12 cm, que son suficientes para conducir la electricidad al agua.

Las láminas se conectan a dos electrodos: uno positivo (cátodo) para el aluminio y uno negativo (ánodo) para el acero inoxidable, los cuales a su vez están conectados a una fuente de poder que descarga corriente y voltaje sobre el recipiente con la mezcla.

La intensidad de la corriente aplicada oscila entre 0,5 y 3 amperios, el tiempo de electrocoagulación es de entre 1 y 20 minutos, y además se analizó la acidez o neutralidad del agua y la concentración de sal.


Mediante esta técnica –que es sostenible con el ambiente, fácil de usar y no produce olor– se genera una sustancia que permite la unión de las partículas presentes allí (coagulante), a  través de la oxidación de metales como el aluminio (formación de iones de metal), y la división del agua en gas hidrógeno e iones hidroxilos (gas hidrógeno e iones hidroxilos).

El coagulante entra a desestabilizar las cargas eléctricas de las partículas contaminantes presentes en el agua, las cuales se encuentran suspendidas, mezcladas o disueltas.

Dicho desequilibrio facilita que las moléculas busquen unirse formando agrupaciones fáciles de identificar y remover por medio de procesos como la filtración, similar al que se hace en la casa con un colador para hacer jugos.

“Debido a la dificultad para tener grandes muestras de petróleo y agua de producción, utilicé aceite de motor para preparar el agua residual sintética, que al ser un derivado de esta industria tiene un comportamiento similar, en cuanto a los ensayos y el comportamiento frente a la electrocoagulación, al petróleo”, explica la investigadora.

Añade que “estas condiciones, que funcionaron en el trabajo, varían según la composición del agua a tratar, la concentración inicial de grasas y aceites, y las interacciones entre contaminantes. La cantidad de aceite de motor utilizada es similar al promedio de aceites y grasas que se encuentra en las aguas de producción del país, pero sería importante evaluar otro tipo de concentraciones, para que el modelo sea más preciso”, indica.

Esta es la primera parte de una serie de investigaciones que se están realizando dentro del proyecto para que en un futuro se logre consolidar un tren de tratamiento de aguas residuales en el Magdalena Medio, en donde hay cerca de 7.404 pozos petroleros, lo cual representaría una ayuda para reutilizar el agua producto de esta industria y descontaminar los ríos aledaños.






martes, 25 de octubre de 2022

En marcha recuperación de humedales en Leticia

 Aunque los humedales albergan una amplia diversidad de especies de aves y peces, y otras vegetales como el canangucho (palma alta que cubre extensas áreas de los ríos Amazonas y Orinoco), la creciente contaminación por residuos sólidos o por el vertimiento de aguas residuales domésticas amenaza su futuro. La Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Amazonia y la comunidad del cabildo Tiwa buscan transformar la realidad de estos valiosos ecosistemas.

Aprovechando la Convocatoria Nacional de Extensión Solidaria 2022, enfocada en fortalecer la innovación social y armonizar las funciones misionales de la UNAL, la Sede Amazonia ha presentado el proyecto “Iniciativas locales para la recuperación de los humedales del cabildo Tiwa en Leticia, Amazonas”.

La iniciativa es liderada por la ingeniera ambiental María José Arias, de la UNAL Sede Medellín, quien para su trabajo de grado evaluó el estado de 16 humedales suburbanos de Leticia y cuyos resultados la hicieron merecedora del primer puesto en el concurso “Mejores trabajos de grado de pregrado 2022” de las diferentes carreras de la Institución.

“Con la iniciativa presentada se busca generar un insumo preliminar que sirva como base para construir un plan de manejo ambiental del territorio, para lo cual será necesario adelantar un diagnóstico ambiental y fortalecer el conocimiento tradicional, generando así una apropiación local del conocimiento entorno al agua y los humedales”, señala la ingeniera Arias

Para ello, con la comunidad del cabildo Tiwa, ubicado a 20 minutos de Leticia y conformado por 55 familias de las étnias murui, yucuna, tikuna, bora, inga, cubeo, tanimuka y miraña, se desarrollarán actividades comunitarias o mingas para abordar la importancia ambiental y social de cananguchales, ríos y quebradas, y también para realizar brigadas de limpieza de los ecosistemas acuáticos y dictar talleres de educación ambiental dirigidos especialmente a niños y jóvenes.

Contaminación y creciente urbanización, las amenazas de los humedales

Tras evaluar el estado de 16 humedales suburbanos de Leticia, la ingeniera ambiental Arias evidenció que 11 presentan estancamiento de la corriente de las aguas, debido en gran parte a la transformación de los ambientes acuáticos para actividades como la piscicultura.

También se evidenció que en 10 humedales ubicados dentro de la ciudad, el principal problema es la urbanización, ya que además de la construcción de viviendas, también se incrementa la existencia de infraestructura como vías, lo cual transforma los asentamientos humanos y la manera como se relacionan con estos ecosistemas.

Los resultados de este trabajo forman parte del proyecto “Apropiación ambiental y social de los humedales urbanos y suburbanos de Leticia”, una alianza entre los grupos de investigación en Limnología Amazónica –de la UNAL Sede Amazonia– y de Biodiversidad, Biotecnología y Conservación de Ecosistemas, de la UNAL Sede Bogotá.

Algunos datos recogidos en otras investigaciones del Grupo de Investigación en Limnología Amazónica muestran que en Leticia el 60 % de la basura está compuesta por residuos orgánicos, los cuales no se están aprovechando a pesar de las tantas tecnologías disponibles.

A los precarios servicios públicos se suman la falta de cultura para recolectar, disponer y ubicar la basura en los lugares donde corresponde. Los residuos líquidos se convierten en aguas servidas o cloacales que llegan a fuentes de agua como humedales, arroyos, quebradas y, en el caso local, al río Amazonas.

La situación identificada hasta el momento por los investigadores de la UNAL no dista mucho de lo hallado por el Instituto Sinchi en 2017 después de analizar 40 de los 77 humedales del Amazonas: el 17,5 % presentaba buena calidad del hábitat, el 32,5 % media, el 32,5 % moderada y el 17,5 % baja.

La ingeniera ambiental señala que “el desconocimiento de los humedales agrava su estado, lo cual afecta tanto a los ecosistemas como a las comunidades que se benefician de ellos para garantizar aspectos esenciales como el abastecimiento de agua o el acceso a alimentos”.

Por eso, con los integrantes del cabildo Tiwa se está recuperando el importante conocimiento que ellos tienen del canangunchal, un hábitat con una historia natural y climática de más de 4.000 años y que hoy es considerado como un elemento fundamental dentro de Leticia.

“Se pretende recuperar algunas de las funciones ecológicas más importantes que cumplen los humedales, entre ellas regulación, depuración y conservación, con el propósito primordial de mantener un abastecimiento de agua para consumo y recreación de esa población”, concluye la ingeniera Arias.







viernes, 21 de octubre de 2022

Una apuesta para mejorar la movilidad y cuidar el medioambiente

 Estudiantes de posgrados y del Programa Especial de Admisión y Movilidad Académica (Peama) recibieron bicicletas y elementos de seguridad para facilitar su movilidad al campus y sus alrededores. Con esta iniciativa también se busca fomentar hábitos saludables y el buen uso del tiempo libre.

Para algunos estudiantes llegar a la Sede Amazonia de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), ubicada frente a la pista de aterrizaje del Aeropuerto Internacional Alfredo Vásquez Cobo, en las afueras de Leticia, es una travesía que asumen para poder sacar adelante sus programas académicos.

Frente a este panorama, el Programa de Bienestar de la Universidad entregó 36 bicicletas a los estudiantes de posgrados y del Peama.

Desde la Institución se realizan apoyos en tres frentes: socioeconómico (alojamiento), alimentación y transporte. En esta oportunidad, con la entrega de las bicicletas, se fomentan los hábitos saludables y el disfrute del tiempo.

Con esta iniciativa, la Universidad se une a la apuesta de generar alternativas que incidan en la reducción de la contaminación en las ciudades y así mejorar la calidad de vida de las personas y aportar al cuidado del medioambiente.

Durante la jornada se realizó un taller de seguridad vial, se entregaron elementos de seguridad para el vehículo (seguro de bicicletas) y cada uno de los beneficiaros firmó el compromiso por la gestión de la movilidad.

El profesor Germán Ochoa, director de la Sede, afirmó que “con el incentivo del uso de las bicicletas se busca una correspondencia al mejoramiento de la malla vial de la ciudad de Leticia y así generar un mayor respeto de los vehículos motorizados hacia las personas que se van en bicicletas”.

Los estudiantes beneficiados con las bicicletas deberán prestar un servicio a la Universidad, de 16 horas durante el semestre, en la biblioteca, las salas de informática o en actividades puntuales.








miércoles, 19 de octubre de 2022

“Se puede vivir sin oro o sin carbón, pero no sin agua”: Pedro Arrojo, relator de la ONU

 Imaginar un mundo sin agua parece algo del futuro, pero es una realidad del presente: alrededor de 2.200 millones de personas en el mundo no tienen acceso a agua potable. Pedro Arrojo, relator especial sobre los derechos humanos al agua potable y al saneamiento, de la Organización de las Naciones Unidas, se reunió con organizaciones regionales y comunitarias defensoras de este derecho en el país para discutir la problemática y la resistencia en torno a esta.

Casi el 40 % de la población mundial sufre de falta de agua y más del 50 % (4.200 millones de personas) carecen de servicios de saneamiento gestionados de forma segura, según cifras de Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).

El profesor Gregorio Mesa, de la Facultad de Derecho, Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), director del Grupo de Investigación en Derechos Colectivos y Ambientales (GIDCA), le dio la bienvenida al relator Arrojo e hizo una breve introducción en la que planteó los retos a los que se enfrenta la humanidad, y en particular Colombia, por la gestión y gobernanza del agua.

Por su parte, Libardo León Pinzón, de la Red Nacional de Acueductos Comunitarios –articulación de asociaciones y redes de acueductos comunitarios que lucha por el fortalecimiento y reconocimiento de la gestión comunitaria del agua–, enfatizó en la importancia de estos espacios para las comunidades del país, que se encargan de aprovechar saberes ancestrales tanto indígenas como campesinos –desde La Guajira hasta Nariño– para proteger las fuentes hídricas para que sean el manantial para cerca de 11 millones de colombianos.

El relator Arrojo expresó que “en informes del año ya se hablaba de la necesidad de que la sociedad hiciera las paces con los ríos, de que debía haber una ingeniería natural que promueva la gobernanza del agua como un bien común y no como una mercancía, situación que se veía, por ejemplo, con que el agua se fuera a negociar en Wall Street”.

Agregó que el informe “Riesgos de privatización, financiarización y gestión”, presentado este año, señala que es clave construir una gestión comunitaria del agua que tenga como eje principal la participación tanto de las comunidades indígenas –quienes ven este recurso como el alma azul de la vida, que forma parte del territorio– como de las campesinas, que ayudan a que el agua se vea como un bien común, como un tesoro de la gobernanza democrática.

El derecho al agua y la resistencia en Colombia

Como parte de la visita del relator Arrojo se realizó un panel con expertos de organizaciones como el Comité por la Defensa y la Vida de Buenaventura, la Organización Sütsuin Jiyeyu Wayuu –o Fuerza y Mujeres Wayuu– y la Plataforma Colombiana de Derechos Humanos, Democracia y Desarrollo (PCDHDD).

En el evento, el sociólogo Andreiev Pinzón, del Comité de Buenaventura, dijo que “es increíble que el municipio tenga 9 cuencas hidrográficas, por las que fluyen alrededor de 10.000 m3 por segundo de este recurso, y la comunidad no tenga agua, lo cual es consecuencia de la gestión gubernamental enfocada a que el agua forme parte de proyectos para los muelles o los trenes, mas no para la población”.


Como parte de la conversación, el líder indígena Miguel Socarrás, de la comunidad wayuu, expuso la problemática de La Guajira señalando que cada año se usan alrededor de 30 millones de litros de agua en procesos de minería que afectan al río Ranchería, principal afluente de la región, y específicamente al arroyo Bruno, lo cual provoca que la comunidad tenga escasez del líquido vital.

Enfatizó además en que las actividades adelantadas por las multinacionales no están generando desarrollo, sino “des-arroyo”, refiriéndose a la destrucción del arroyo Bruno y las demás fuentes hídricas: “las empresas pueden producir petróleo, gas o muchos minerales, pero ninguna puede producir agua, porque esta solo la da la madre naturaleza”.

Aura Rodríguez, representante de la PCDHDD, expresó que algunos de los problemas más graves asociados con el agua en el país son su uso en la agroindustria, en productos como la caña de azúcar o las flores, además del fracking, las empresas de bebidas azucaradas, la generación de energía y electricidad, y el asesinato de líderes sociales.

Después de exponer las dificultades que trae esta situación, los panelistas expusieron algunas de las formas en que sus comunidades han estado resistiendo y protegiendo el derecho fundamental al agua.

Entre estas iniciativas se pueden destacar: el paro cívico realizado en Buenaventura en 2018, con el que se consiguieron recursos para crear empresas público-comunitarias para la gestión y gobernanza del agua; el diseño de políticas públicas en comunidades de Antioquia y Santander gracias a la Red Nacional de Acueductos Comunitarios; y la Sentencia de la Corte Constitucional de 2016, mediante la cual se reconoce al río Atrato como un sujeto de derechos.